Los ojos de la muerte (editanto)

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Capítulo 21

La habitación en umbría asesinó la poca luz de la ventana. Después de ponerme algo ágil, Tod hizo que me subiera al auto viejo de papá para conducir un rato mientras hablábamos. Su aparición me recordaba a un fantasma, mi ignorancia por recordar mi vida pasada me traía fragilidad en los huesos.

—Aún sigo preguntándome…

  —Tu predilección hacia Christopher es una decepción, Nicole. No pensé que ibas a quedar embobada por él.

—No estoy embobada por él —hice frente a la acusación. Si, extrañaba sus besos, su apego, los agasajos incondicionales. Pero fuera de eso, sólo quería darle un puñetazo en el bello y perfecto rostro. —. Estoy asustada porque asesiné a un hombre y porque mi clase de amigo con derechos cree que soy su ex novia muerta.

—Eres Isabey Walker, y ahora que lo sabes, debes recordar por qué te apartaste de Christopher desde un principio.

 —No, no, no. —frené el auto alterada. Golpeé el volante e inhalé profundo. —. Yo no soy…

 Su mano se alzó en el aire y una fuerza me contuvo en el asiento. No pude jadear, apenas parpadee. El efigie oscuro en mi cabeza hizo que viera el vacío que me faltaba. Los músculos  marcados por tatuajes y esa camiseta ajustada color verde de Christopher aparecieron detrás de esa puerta recortada en una dimensión desconocida.

 Grité con exasperación cuando alguien ahorcó a Christopher. Nick estaba allí, con esos ojos naranja lava brillando en la negrura. Entonces me abalancé contra él, pero no podía herirlo porque mi corazón latía cuando lo veía. Un sentimiento que había permanecido oculto sin que supiera por qué estaba allí. Dentro de mí. Como una masa que llenaba el vacío. Ver a Nick intentando asesinar a Christopher me ponía a pensar, ¿ambos amaban a Isabey Walker? ¡Pero Nick era su nieto! Era absurdo.

 Esos recuerdos retumbaron hacia otro lugar, otro donde gozaba de las caricias de Christopher, pero incluso al abrir los ojos, veía nubes oscuras formando el rostro de Nick.

 Parpadee varias veces, pero no desperté de esa visión. No podía salir. Y cada vez que veía a Christopher, lo veía morir sin que pudiera lastimar a Nick porque tenía sentimientos por él. Y ese recuerdo se repetía. Sus ojos color carbón contra los verdes llenos de cólera.

 Regresé a la vida real minutos después. Levanté la vista, esos recuerdos habían traído sentimientos. Ahora lo sabía, mi nombre real era Isabey Walker, y Nick no era ningún nieto, sino otro amor en busca de su verdadero amor.

 — ¿Ahora lo sabes, Nicole? —sus labios replicaron fuego.

Me quedé intacta en el asiento.

 —No sólo es la maldición lo que condena a Christopher, si no que tú estás atada a dos personas que son tus almas gemelas.

 — ¿Eso cómo diablos es posible? —sollocé, abrí la puerta y bajé para tomar aire. Estaba muerta y viva a la vez. ¿Pero por cuantas veces?

 Gracias a Tod, la memoria de mi vida pasada había vuelto a mí. Lo sentí en el resto de mi cuerpo, las veces en que le juré amor eterno a Nick junto al altar, las veces que Isabey Walker se decepcionó de un monstruo como Christopher. Cómo asesinó a cientos de personas en esa ciudad, cuando sus brazos me sacudieron con fuerza casi asesinándome. Pero aun así, los sentimientos de Nicole Bercher seguían aquí. Lo sentía, había amado a ambos en una vida pasada porque ambos estaban destinados a estar conmigo. Pero Christopher estaba maldito. Y Nick era con quien viviría mi vida entera.

 —Todo el tiempo estuvieron fingiendo… —balbuceé. Era factible, pero a la vez imposible. —. Son unos imbéciles. Todo el tiempo estuvieron amándome en secreto, durante todo este tiempo… desde el momento en el que volví a nacer…

 —Tú tienes una misión, Isabey.

 —Mi nombre es Nicole Bercher. Isabey es parte de mi pasado, y no dejaré que eso me consuma por dentro. Tengo una nueva identidad, una familia… Tengo que salvarlos de esto.

 —Primero tendrás que hacer algo. —me empujó contra ella derramando un líquido rojo sobre mí. Caí al suelo de rodillas agazapándome, me retorcí de dolor mientras mi organismo procesaba la sustancia. Tuve segundos para encararla, pero estaba indispuesta. Consumida en una prisión de dolor de la que era imposible salir. Mi cabello se tiñó en negro, y los huesos comenzaron a crujir dentro de la carne. Las venas marcadas se colorearon en oscuro, y la carne brilló en tonos eléctricos. El ardor en mis manos me ocasionó convulsiones, tuve ganas de vomitar hasta que sentí punzadas en los ojos.

Había endebiez en mi cuerpo que no me dejaba luchar.

— ¿Qué me has hecho? —tosí.

—Lo que debí haber hecho desde un principio, Nicole. Convertir a ambas en un monstruo incapaz de enamorarse de su alma gemela.  —recitó palabras por lo bajo.

—Conozco ese idioma —la garganta me supo a metal.



Bekacastle

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En el texto hay: amor, terror

Editado: 17.04.2018

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