Los ojos de la muerte (editanto)

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Capítulo 25

Tosí un poco al despertar. Estaba acurrucada entre las sábanas, pero no reconocí la habitación. Tenía puesta un pijama, y la cabeza me dolía demasiado. Abrí la puerta transparente que me dividía de la cocina y vi a Nick paseándose sin camiseta con una taza de café en la mano.

  —Eh —me llevé un mechón de cabello hacia atrás desviando la mirada al suelo, y añadí: — ¿Que hago aquí y qué demonios es este lugar? 

  —Mi casa —sentí una punzada de fuego quemarme. Era la marca del Kitsune.

  —Quítame esto —enfurecí.

  —Desaparecerá cuando salgas de aquí. —me extendió una taza de chocolate recién hecho.

  —Bien, me iré. No tengo tiempo de esto —rodeé los ojos.

  —Espera —el Kitsune apareció delante de mí de un instante a otro.

  —Nick... —lamió sus labios.

  —Nuestro beso fue perfecto. —me sobresalté.

  No imaginé que lo diría.

  ¡No en estas condiciones!

  —Lo lamento. Fue una estúpida... —Nick me empujó contra la pared besándome con intensidad. No me dio tiempo de cerrar los ojos. ¡No quería besarlo! Intenté zafarme y pedirle que parara, pero me sujetó fuerte.

  Fueron cuestión de segundos en los que Nick jaló de mi pijama, y la puerta se derrumbó mientras barría en lágrimas. Christopher sujetó del cuello al zorro y apretó fuerte hasta que su color de piel se tiñó en todos los matices del rojo. Me limpié las lágrimas mientras me cubría con la tela desgarrada.

—No vuelvas a ponerle un solo maldito dedo o te juro que voy a sacarte los sesos uno por uno hasta que supliques perdón —su voz fue monstruosa, pero no supe qué hacer, Christopher estaba allí. Si no hubiera sido por él, otra cosa fuera de mí.

  Tragué duro.

   —Sólo estaba ayudándola a tomar una decisión —masculló Nick.

   —Pues te has equivocado de chica, amigo. Ella es mía, y te prohíbo que tan siquiera la mires. ¿Escuchaste eso? Es el sonido de tus huesos al crujir. La has cagado.

  Christopher dejó libre a Nick, y después fue tras mí. Sus ojos eran rojizos, y pensé que esa parte de su oscuridad había sido iluminada por humanidad. Se acercó hacia mí aunque me sentía avergonzada, el jinete se quitó la camiseta y me ayudó a ponérmela mientras me sacaba de ese lugar.

  Subí a su auto y me llevé las manos al rostro. Mi estúpida borrachera sólo provocó que Nick confundiera las cosas entre nosotros.

  —Gracias —suspiré quitándome las lágrimas de encima.

  —Sí, como sea. —puso en marcha el auto.

  — ¿Puedes detenerte? Caminaré. —sus ojos me miraron por el espejo. —. Te dije que pararas.

  Aumentó la velocidad.

  — ¡Christopher! —gruñí. —. ¡Te dije que basta!

  Se detuvo en medio de la autopista de salida a Brookline. Golpeó el volante y salió del auto. Me quedé intacta por unos momentos hasta que vi a alguien recostado en el suelo. Bajé del carro y vi a una chica ensangrentada.

  — ¿Está bien? —me acerqué lo suficiente para que Christopher me sujetara apartándome.

  —No te metas en lo que no te importa, diablita. —retrocedí zafándome con brusquedad.

  — ¿Qué significa esto? —exigí saber. Christopher fue hacia ella y extrajo el hueso salido. Retrocedí espantada. —. Tú la... Tú la asesinaste...

  Sostuvo su hueso limpiándolo con admiración.

  —Christopher...

  —Esto diablita —me mostró el hueso de la chica. —: esto es lo que soy.

  —Estás demente —aparté mi vista.

  —Vas a quererme como soy. Sin una pizca de humanidad como dijimos. —sentí sus manos sobre mi cintura. Lo aparté.

  —Basta —luché por tener fuerzas.

  Apreté los ojos. No podía soportar que él estuviese comportándose como un imbécil.

  — ¿Ahora qué dices, diablita? —cerró la puerta de un golpe.

  —Me largo —gruñí. Me dirigí hacia el bosque, el único lugar en donde ningún demente quisiera hacerme daño.

  Vi de reojo su figura, Christopher era un maldito terco.

  — ¡Cuando una chica te dice que te alejes habla en serio! —su mano apretó mi cuello contra un árbol.

 —No soy Christopher —apretó más fuerte.

  Dagon.

  Luché por buscar el anillo, pero no estaba en mi mano. ¡Estaba desarmada!

  — ¿Buscabas esto, cariño? —vi el anillo en su mano. —. Me preguntó si te gustó lo que hice con Nick y con Christopher.



Bekacastle

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En el texto hay: amor, terror

Editado: 17.04.2018

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