Los ojos de la muerte (editanto)

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Capítulo 27

No tuve las fuerzas suficientes para dar alguna aclaración sobre mi verdadera identidad. Esta ciudad me había marcado por completo desde el momento en que la conocí, y todo aquello que solía escribir en los diarios ocultos bajo mi cama, eran fantasías que habían cobrado vida.

Mi pasado estaba marcado con huellas infinitas comenzando por mi Isabey interior. Supe cuánto deseaba mi vida al saber que ya estaba muerta, y que sólo era cuestión de tiempo hasta que muriera definitivamente.

—Sabía que no responderías ninguna pregunta. —el demonio se encorvó.

—No me compadezco de los villanos, Trisha.

—Pero Tony sí lo hace. —observé de reojo al jinete y su mirada desesperada hacia ella.

— ¿Entonces es todo? ¿Sólo esperaremos a que tu plan funcione con nosotros en la tierra de los vivos?

—Irónico que lo digas —una sonrisa maquiavélica se formó en la comisura de sus  labios gatunos, y después prosiguió:—Mí querido Tron hará el sacrificio de quedarse en la tierra muerta a cambio de tu salida, hija de la muerte.

— ¿Y qué hay si ninguno acepta el trato? No dejaré que uno de mis jinetes se quede en tu mundo por sacrificio y dolor.

—Me pregunto si conoces los tipos de amor, el primer amor, el amor imposible, el amor prohibido y mal correspondido, y el verdadero amor. Si amas tanto a alguien, harías cualquier cosa por ella aunque tengas que sacrificar hasta la última gota de tu sangre.

—Yo no siento amor por nadie. —aseguró Tony.

—Reconozco el verdadero amor cuando lo veo. Una llama que se enciende, un latido que se escucha, un soplido que te roba el aliento al ver el brillo de sus ojos y el tacto que te ciega volviéndote débil, fracasado e inútil.

—Tengo dos almas gemelas, y te aseguro que entre él y yo no existe ninguna química imparable.

—Que ingenua Nicole, no me refiero a ti. Me refiero a la zorra de tu hermana. —Jacine se encogió de hombros.

Un débil cosquilleo recorrió mi piel.

El cielo comenzó a tonarse en un azul oscuro como el mar en una noche de tormenta, los relámpagos eléctricos alimentaban los brazos de Tod, y yo sentí cada caricia de los demonios que querían entrar en mí y quitarme la única cosa que me hacía ser una persona realmente, mi humanidad.

—Se termina el tiempo, hija de la muerte.

Tenía razón, el tiempo se terminaba, pero no era mi decisión esta vez.

— ¿La asesinarás?—dudé.

—Ja, asesinar no es lo mío. Castigar por otro lado, es la manera perfecta para definir qué clase de demonio quimera soy.

— ¿Supones que Tony estará enamorado de mí y que por eso se sacrificará? Es una maldita idea. Yo amo a otra persona.

—Christopher.

—Sí, Christopher. Él debe estar conmigo, si está con mi hermana ambos morirán. Es un amor imposible.

—Si arriesgas tu felicidad con alguien que no te ama, ¿qué será de ti? Sólo son caprichos, no amas a Christopher.

Giró su mirada hacia mí.

—En cambio tú, sientes que lo conoces de hace siglos en tu interior, ¿no es así? ¿Qué dijiste, que no te ibas a enamorar de él?

—El tiempo se agota y no desperdiciaré un segundo más. Tenemos que irnos juntos, Tony es uno de mis jinetes y sin él la guerra estará perdida.

—“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como una llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre, y su nombre es: El Verbo de Dios”.

—Apocalipsis —musitó Tony con cautela. —: hablas de Marc esta vez. ¿Acaso hay una profecía que no sepamos?

—El libro del Apocalipsis lo dice, su profecía trata sobre cuatro jinetes, ¿qué decimos de su líder? “Cuando abrió el cuarto sello, oí la vos del cuarto ser viviente que decía: “Ven”. Miré, y vi un caballo bayo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.“ El hambre, la muerte, la guerra y la victoria. Tony no fue creado por ningún señor, no fue hecho por Dios y tampoco por el diablo. Por lo tanto, no existe, no es parte de la profecía, y la guerra no estará perdida porque él no está escrito para este mundo desquebrajándose.

—No voy a dejarlo atrás.

—No tienes opción si no quieres que tu hermana muera en manos de un demonio del que eres capaz de destruir.

—Entonces te enfrentaré, y cuando te asesine, sabré que siempre preferiré el bien antes que el mal.

—No —el jinete me frenó. —. No hay mal que no convoque peores cosas, y tampoco un bien que sea cien por ciento puro. Pero confío en que Trisha puede cambiar de parecer.



Bekacastle

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En el texto hay: amor, terror

Editado: 17.04.2018

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