Los ojos de la muerte (editanto)

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 28

Fuimos guiados hacia una cueva que conectaba con parte del inframundo, las capuchas iban detrás de nosotros, fulminaban al jinete con la mirada, pero en cambio a mí no me lastimaban. Había lava en las paredes, y antorchas de magia verde que iluminaban el camino hasta un centro donde estaba dibujado un pentagrama de fuego.

Las runas de magia estaban conectadas en cada pata.

Z m Mz Mm

Christopher se colocó de cuclillas examinando las letras marcadas, tocó el fuego con la palma de sus manos y nada lo quemó.

—Los ojos de la muerte —deduje.

L O D L M

Sus ojos me estudiaron con atención, debía sorprenderle que yo conociera el idioma, o al menos Isabey lo conocía a la perfección. Si hubiera tenido tiempo de hablar con mi madre sobre la mitad de mi origen, no habría tardado tanto tiempo en entender mis poderes y no los abría retenido en el anillo.

— ¿Cómo lo sabías?

—Tu otra amada lo sabía, sólo tuve que robarle su memoria.

«Y me alegra que ahora sepas entender tus poderes a la perfección, hija mía»

—Largo de mi mente —cubrí mis oídos, su voz era aturdida como cientos de campanas y clavos entrando en mi cabeza a la fuerza.

«Sácalo de aquí»

—Él está conmigo, no haremos ningún trato si se va. —examiné a mis alrededores junto a Christopher.

«Entonces no me dejas opción»

Christopher gritó de dolor, vi como cayó al suelo de rodillas mientras sus huesos se removían dentro de la piel.

—Hijo de… —otro grito me interrumpió, Nick estaba tirado en el otro extremo del suelo, y un demonio intentaba asesinarlo, tenía tres cabezas, la de un hombre con una corona y un gato; con el torso lomudo y con patas de araña.

«Salva a ambos»

— ¿Por qué haces esto?—grité sin poder ver su rostro todavía.

«Usar magia siempre viene con un precio, y cruzaste un portal con magia muy peligrosa, Nicole»

—Trisha me tendió una trampa, jamás usaría la magia oscura.

«También viste esa lista»

Tragué duro al ver a mi padre salir de las sombras, era tan sólo el simple policía que me cuidó toda mi vida.

— ¿Por qué no quieres que nadie conozca tu voz?

«La magia más poderosa del infierno está atada a los súbditos de la muerte, sigue una jerarquía infernal que pasa a descendientes en generaciones. Los demonios firman un pacto de sellos, un tratado infernal al que se debe pagar lealtad.»

—Habla con tu señor del infierno y firma tu lealtad, como el padre que me cuidó por años, debes saber que nunca aceptaré la oscuridad.

«Acéptalo en tu corazón» escuché la voz de mi madre en mi mente.

Lo escudriñé con la mirada.

«El Ars Goetia es una magia muy poderosa, una vez invocada, te ves obligado a obedecer antes de pedir una petición»

—Jamás pediría una.

—Como tu señor del infierno, te obligo a obedecerme —respiré profundo al escuchar la voz humana de mi padre.

— ¿Por qué habría de hacerlo?

—Porque si quieres salvarlos, tendrás que obedecerme, Nicole.

—Entonces bien, has con tu propia hija lo que te apetezca. ¿Quieres que destruya al mundo? ¿Qué deje que tus demonios destruyan a la humanidad? ¿Qué es lo que vas a querer a cambio?

—Asesina a uno y salva la vida del otro.

— ¿Qué?—desvié la mirada hacia ambos.

—Mi orden es asesinar a uno y tu petición es salvarle la vida al otro, un trato justo.

— ¿Por qué?

—Porque no puedes amar a dos personas.

—Tal vez no pueda, padre, Dagon, pero si puedo salvar sus vidas haré cualquier otra cosa que no sea arrebatar una vida por otra, y menos si tú me lo pides.

—Si quieres vivir con tu verdadero amor y salvar este mundo de los demonios, asesina a uno y me iré de tu vida para siempre.

—No puedo hacer eso —sollocé.

—No tengas miedo de que tu corazón se oscurezca, hija mía. No debes temer si tienes todo el poder que necesitas.

¿Tomar una estúpida decisión?

—Yo no tengo ningún derecho de arrebatarle la vida a nadie por mi felicidad.

—Perderás la única salvación para esta ciudad, ¿entiendes lo que quiero decir? Hazlo ahora, Nicole.

—No, no lo haré. No quiero firmar un pacto que no voy a cumplir jamás.

—Asesina a Christopher. —masculló con fuerza.

—Prefiero arrebatarme la vida a dejarlo morir —deslicé la daga y la apreté contra mi cuello hasta sacarme pocas gotas de sangre.

— ¡No!—dio un paso adelante, y apreté más.



Bekacastle

#6496 en Fantasía
#1181 en Paranormal
#426 en Mística

En el texto hay: amor, terror

Editado: 17.04.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar