Lúcida Oniria

Tamaño de fuente: - +

IV. ¿Es una cita?

"Una historia no tiene ni comienzo ni fin:
arbitrariamente uno elige el momento de la experiencia
desde el cual mira hacia atrás o hacia adelante".

- Graham Greene.
 

Circe

Después de todo el alboroto Vladimir y Na Na no pudieron encontrarse. Y Mateo se fue.

Así, sin más. A decir verdad creo que estaba un poco deslumbrada por él, fue en ese momento, ya que me apartó de Alessandro y eso.... Bueno, eso pensaba.

Na Na estaba algo deprimida por lo de Vladimir, pero ella y yo sabíamos que nuestro plan no tenía una salida B y que esa noche, justo esa noche, había una pequeña reunión demasiado cerca de la casa de Na Na. Y estaban casi todos ahí. Era suicidio, pero ella quería hacerlo de todos modos. Insistí en que no y ella le llamó y lo canceló.

Quizá era para mejor. Pero entonces...

-¡Circe! ¡Circe despierta! - maldita sea, maldita sea, maldita sea. Me arrastré por el piso hasta alcanzar entreabrir la puerta de mi remolque. Na Na me miró algo asustada.

-¿Te... te sientes bien?

-No, me has despertado antes de las nueve. Y sabes que no me levanto antes de las nueve.

-Das miedo justo ahora, pero lo aguantaré. Vamos al centro, tengo cosas que comprar - entonces me guiñó el ojo. Parpadeé, confundida.

-¿Pero qué...? - entonces sacó su celular y comenzó a teclear algo. Luego me lo enseñó.

"Quería comprar tu regalo de cumpleaños, pero sabes que no me dejan salir sola aún por ser menor de edad. También voy a ver a YA SABES quién <3 "

Puse los ojos en blanco.

-¡Y te compraré helado! - seguí arrastrándome hacia atrás, apunto de cerrar la puerta. Que se fuera a la mierda, estaba sufriendo mucho por hacerle un favor.

-¡Chocolate suizo! - insistió Na Na. La miré.

-Está bien, pero será de tres bolas. Y en la cremería que me gusta - hizo una mueca.

-Pero es carís....

-No tienes derecho a rechistar. Mi regalo tiene que ser muy bueno también - hizo un puchero y asintió.

-Te espero - le cerré la puerta para comenzar a vestirme.

***

Mateo

-Vladimir, tengo mucho que estudiar y....

-Tranquilo, hermano. Mira que te conviene - entrecerré los ojos y lo miré, pero él sólo me sonrió de oreja a oreja.

-¿Eso que hueles es a perfume? - dije sorprendido, mientras lo olisqueaba - No puede ser... ¿te afeitaste? - miré hacia el cielo, estaba brillante pero un poco nublado - Tal vez va a llover.

-Idiota - dijo enfurruñado - Si voy a verla, al menos debería verme bien, ¿no?

Negué con la cabeza:

-Estás mal.

Vi de reojo una cabellera pelirroja y me giré casi por inercia. Cuando noté que era más rojiza que anaranjada, me volteé lentamente.

-¿Buscando a alguien? - insinuó subiendo las cejas de arriba abajo.

Sentí mi cara caliente y aparté la la mirada.

-No, de hecho no.

Vladimir me tapó el paso y me miró:

-Puede ser que Circe venga hoy... - mis ojos se fueron de inmediato a una vidriera de una tienda de ropa. No me veía mal... no me veía tan mal.

-Me lo hubieras dicho antes...

Vladimir se rió y puso una mano en mi hombro:

-Sonará muy homosexual lo que diré, pero de los dos, siempre eres tú el que se mira mejor incluso aunque sólo yo me arregle. Mírate, eres un claro ejemplo...

-Sabía que me amabas - dije jalándolo para asfixiarlo en un abrazo muy-poco-de-macho.

Me soltó un pálido Vladimir que miraba detrás de mí. Me volteé lentamente y ahí estaba. O mejor dicho, ahí estaban. Circe y Na Na, mirándonos curiosas. Empujé a Vladimir al notar por qué me miraban así.

-Si me estabas engañando mejor me lo hubieras dicho. Presenciarlo es algo humillante y... asqueroso - dijo Na Na soltando una risita. Vladimir sonrió y se acercó a ella para tomarla de la mano.

-Circe, te ves bien - comentó Vladimir mirando su remera negra que tenía grandes letras que se leían "PSYCHO" - Esa remera te asienta perfecto.

-Ese corte de idiota también hace lo suyo en ti - contraatacó.

-Ya basta, Cir - interrumpió Na Na mirando a la pelirroja. Ella en cambio resopló.

-Los dejamos, chicos - comentó casualmente Vladimir acercándose a mí - Tenemos cosas que hablar. Nos vemos en un rato en el café de la esquina, ¿de acuerdo?

Circe abrió los ojos de par en par y miró a su amiga. Ella le regaló una sonrisa de disculpa y cuando pasó por mi lado susurró:

-Cuida de ella, Mat. Y también cuídate de ella.

Parpadeé confundido y dos segundos después ya no estaban. Me giré hacia Circe, que se alejaba rápido hacia las tiendas de dulces del centro.

-¡Circe! - corrí para alcanzarla y la tomé del brazo.

-¿Qué? - gruñó sin mirarme.



Tess Ah

#6208 en Fantasía
#13060 en Novela romántica

En el texto hay: fantasia, onirismo, extracorpus

Editado: 24.08.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar