Lucifer, El Origen De Un Demonio

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8. Los Otros Tres

Me despertaron las voces de los demás. Levanté la cabeza y escuché lo que decían, provenían del jardín. Como no las oía con claridad, decidí ir a buscarlos.

                                                 ✝️

Estábamos discutiendo qué sería cada uno de los árboles cuando oí unos pasos detrás de nosotros. Al volverme vi venir a Miguel, que se detuvo junto a mí.

_¿Por qué no me habéis despertado? ¿Qué me he perdido?
_No te has perdido nada, sólo a estos discutir. No te hemos dicho nada porque parecías cansado y, como no íbamos a hacer nada más porque ya está todo terminado pues... Te hemos dejado descansar.
_¡Eh, Miguel! _ dijo Uriel lanzándole una fruta a la que habían llamado manzana.

Miguel atinó a cogerla y la miró.

_¿Qué es?
_Una fruta que se han inventado _dije.
_¿Y qué se supone que tengo que hacer con ella?
_Comértela _dijimos a la vez.
_Pero yo no sé si es comestible
_Uh... Que desconfiado lo estás volviendo _me reprochó Uriel.
_Pues yo me he comido una de las frutas _le dije a Miguel. 
_Y todavía no se ha muerto _dijo Rafael.

Entonces Jophiel se acercó a Miguel y le cogió la manzana de las manos.

_Sí nos vamos a guiar por ese criterio mejor esperamos a mañana. 
_Buena idea_dijo Uriel_, si Lucifer sigue vivo, es comestible.
_Buena idea para vosotros, querrás decir_le reproché. Luego miré hacia el cielo _. ¿Cuándo decíais que venían los otros?

Jophiel se encogió de hombros.

_Cuando ellos quieran.
_Pues si no me necesitáis más aquí, me voy con la legión. 
_Vale. 
_Yo también _dijo Miguel. 
_¿Ayudamos? _Preguntó Uriel.
_Lo que queráis.

Miguel y yo emprendimos el vuelo. Al principio íbamos solos, pero luego nos alcanzaron los otros tres.

_Ayudamos_ sentenció Uriel.

Cuando llegamos al punto de encuentro con la legión vi que no acogieron con mucho agrado a los tres arcángeles, aunque a mí tampoco, en especial Ethaquiel, a quien ya tenía atragantado.
Los tres arcángeles trabajaron muy duro aquel día, gracias a ellos conseguimos terminar uno de los continentes, aunque Uriel, sin quererlo, a veces destruía lo creado quemándolo con el fuego que provocaba inconscientemente, entonces a Rafael o a Jophiel les tocaba replantar la zona, lo que suponía más gasto de energía.

_Uriel, por favor te lo pido, deja de quemar plantas.
_Lo siento Lucifer, lo hago sin querer.
_Bueno, ten más cuidado.

Pronto volví a oír quejas, cuando miré vi más plantas calcinadas.

_¡Uriel! _exclame llevándome las manos a la cabeza.

Él me miró.

_Lo siento, Lucifer.
_Vale, no importa, que no se repita.

Rafael empezó a replantar la zona mientras Uriel lo seguía. Entonces vi que volvía a ocurrir lo mismo.

_Uriel, otra vez.
_Lo siento, Lucifer.
_Si ya, pero a mí me estás retrasando_dije para mí _. Oye, ¿por qué no creas lagos, ríos, mares... Agua, o algo que no puedas quemar?
_¡Buena idea! _exclamó con un brillo de alegría en sus ojos ambarinos y batiendo las alas con fuerza.

Miguel se acercó a mí.

_Mi zona ya está.

Yo lo miré.

_Bien, ayúdanos aquí.

Observé a Miguel mientras creaba, fue entonces cuando me di cuenta del gran avance que había hecho.

_Estás haciendo un gran trabajo con él, pronto podrá volver al reino y convertirse en arcángel _dijo una voz junto a mí.

Al volverme vi a Rafael de pie a mi lado.

_Eso espero, aunque aún le queda bastante, vale que tenga controlado el arte de crear, pero aún le queda aprender a tocar instrumentos, a cantar y a pelear. Recuerda que todo dependerá de si supera las pruebas.
_En especial la última.

Sentí que se me encogía el corazón al pensar en ella.

_Esa es la que más me preocupa, sí, y en la que me temo que no podré aconsejarle demasiado_Rafael me miró interrogante _. Yo nunca la pasé. Sé de que va, pero... ¿Sabes? Ser el primero tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes, Rafael.
_Miguel es inteligente y fuerte. Además, cuenta con tu ayuda, el más poderoso de los arcángeles y que otros de coros superiores, he oído. No todos tuvimos la suerte de contar con las enseñanzas de Lucifer.
_También os enseñé algo.
_Sí, antes de la creación de los demás...

Yo le sonreí.
Me acerqué hasta donde Miguel estaba creando y lo ayudé. Juntos creamos una gran cordillera y, hacia el final del día, un extenso y frondoso bosque que la rodeaba.
Miguel y yo lo observabamos todo desde el pico más alto de la cordillera recién creada. Los ojos de Miguel lo observaban todo maravillados, yo,en cambio, lo miraba con orgullo.

_Creo que la creación la controlas bastante bien _le dije.

Para Miguel, oír esas palabras saliendo de mí fue como si lo hubiera felicitado el mismísimo Creador. Traté de quitarme aquel pensamiento de la cabeza, no estaba bien compararse con el Creador pero... Después de todo, ¿no lo era yo también? Al fin y al cabo yo también estaba creando un mundo. 
Sentí que mis labios se curvaban en una sonrisa.

_¿En qué piensas? _oí que preguntaba Miguel.

Su voz me sacó de mis pensamientos y me hizo mirarlo.

_En nada, no pensaba en nada.

Miguel volvió a mirar hacia el frente.

_¿Dónde están los demás? A Uriel no lo veo desde hace ya un rato. 
_En él pensaba, vamos a buscarlo _dije desplegando las alas y saltando al vacío.

Miguel me imitó y, juntos, atravesamos una gran porción de tierra. Yo iba atento por si veía a Uriel o a los otros dos.

_¿Dónde se habrá ido éste? _me pregunté. 
_¡Allí están! _oí decir a Miguel.

Miré hacia dónde señalaba y los vi allí reunidos, junto a un río. Le hice una señal a Miguel indicándole que descendíamos. El joven ángel se puso a mi altura e imitó todos mis movimientos. Los otros tres nos miraron mientras nos posábamos junto a ellos.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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