Lucifer, El Origen De Un Demonio

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9. Nos Veremos En El Reino

_¡Por fin el dorado aparece!_ exclamé mientras lavaba mi cabello en el río.

Jophiel me miró.

_Pues que suerte la tuya.

Uriel me miró.

_Ha costado_ dije.

_Eso es lo que pasa cuando se juega con nosotros_ dijo con una sonrisa.

Mieguel mientras, en un lado, frotaba frenéticamente su túnica.

_No se salva_ dijo Rafael mientras miraba su túnica.

_Al menos lo hemos pasado bien_ dijo Jophiel.

_Pues sí, porque mira, ya se nos ha acabado todo_ dijo Uriel tirando su manto al suelo.

_Bueno, no todo han sido malas noticias, Lucifer es muy posible que ascienda_ dijo Rafael.

_Bueno, eso será si yo quiero, y tengo claro que no pienso ir a ningún sitio hasta que Miguel no haya aprendido todo lo que necesita.

_Eso no es así Lucifer, es voluntad del Creador, no tuya, lo que él decida se hará_ dijo Jophiel.

_Y es sabido que desea que estés cerca, siempre has sido su favorito_ dijo Uriel.

_¿Cómo?¿No puedo decidir ni mi propio destino?

_¿Hemos podido nosotros?_ preguntó Jophiel.

_Además, estamos hablando de un ascenso_ dijo Rafael_, y que fuera algo malo.

_Lo es si se me obliga a abandonar la Tierra y a Miguel.

_ No creo que pase eso_ dijo Uriel.

_No digáis nada de todos modos.

_Da igual, se enterará por Gabriel, es su mensajero, ¿recuerdas?_ dijo Jophiel.

Yo no dije nada más. Continué lavando mi cabello, observando cómo el agua mezclada con el barro caía a la del lago, tan cristalina que podía ver el fondo a la perfección.

Me fijé en Miguel, continuaba lavándose la cara, pero no atinaba a darle a una mancha que tenía muy cerca del ojo.

_Ven_ dije haciéndole un gesto con la mano para que se acercara.

Él obedeció. Pasé mi mano húmeda con cuidado de no darle en el ojo.

_Ya.

Él me sonrió.

_Gracias.

Seguí tratando de quitarme el barro del pelo.

_Ahora me arrepiento de haber lanzado el barro_ oí decir a Uriel.

_Yo de haberme reído de Lucifer_ dijo Jophiel.

_Y yo de haberlo metido, iba poniéndonos a todos en medio para protegerse_ dijo Rafael.

Yo me reí.

Cuando conseguimos limpiarnos, más o menos, nos reunimos en el mismo lugar de todas las noches. Miré a Miguel, sentado a mi lado como siempre. Tenía los codos apoyados sobre las rodillas. Puse mi mano en su hombro haciéndolo mirarme.

_Lo has hecho muy bien hoy.

Él me sonrió.

_Gracias, maestro.

_¡Eh! Lucifer, aprovecha ahora que está Gabriel aquí para enseñar a Miguel a tocar instrumentos_ dijo Rafael.

_Bah, no necesito a Gabriel.

Uriel se rió.

_El orgullo de Lucifer.

_Esto se pone interesante_ dijo Jophiel mientras creaba un arpa.

_¿Qué es eso?_ pregunté.

Rafael me miró.

_Eso no es buena señal, Lucifer.

_Sé que es un arpa, pero ¿para qué la quiero?

_Pues para enseñar a Miguel, no se va a imaginar los acordes_ dijo Jophiel.

_¿Ahora?

_¿Qué mejor momento que este?_ dijo Uriel a modo de respuesta mientras me acercaba el arpa_. Empieza.

Puse mis dedos en las cuerdas del instrumento y miré a Miguel.

_Espera a que me acuerde.

Los otros tres se rieron.

_Lucifer a la espada_dijo Uriel. 
_Disculpa, yo puedo con todo, es más, ya me acuerdo_dije mientras pasaba mis dedos por las cuerdas haciéndolas sonar.
_Eso no es un acorde_ dijo Jophiel. 
_Shh, no interrumpas.

Toqué algunos acordes, los otros tres guardaron silencio. Miguel me miraba con una sonrisa. 
Entonces oí unos pasos acercándose. Chamuel, Zadquiel y Gabriel aparecieron.

_¿Qué hacéis? _preguntó Zadquiel sentándose. 
_Le enseño a Miguel cómo se toca. 
_Pues empieza por no inventarte los acordes _dijo Gabriel. 
_Eso es que tengo un talento innato. 
_Eso es que no tienes ni idea_dijo Gabriel con una sonrisa mientras se sentaba a mi lado_, déjamela. 
_No, estaba calentando.

Comencé a tocar en serio. Gabriel me observaba, controlando cada movimiento. Yo lo miré, logré tocar toda la melodía sin equivocarme ni inventarme acordes.

_¿Qué? ¿Me he inventado la canción también?
_No, esta vez no. 
_Dicen que tienes una muy buena voz _dijo Chamuel _, siempre he tenido curiosidad por oír la.

Yo me encogí de hombros.

_La estás oyendo. 
_Cantando_ dijo Zadquiel _, inventate una canción. 
_Pues vais a tener que esperar. 
_Canta una que conozcas _propuso Uriel.

Empecé a tocar algunos acordes sueltos y, entre acorde y acorde, me vino una canción.

_Creo que ya la tengo.

Miguel me miró.

_¿La conozco? 
_No creo, a menos que me puedas leer la mente... 
_Entonces no.

                         Cuando la noche cae, 
                          Y lo blanco se torna negro, 
                         Mientras las flores se cierran, 
                           Y el río entona su canción. 
                         Aquí, en el jardín del Edén, 
                          El día hace su aparición. 
                          En él las aves vuelan, 
                          Y son ellas las que cantan
                          Su canción...

Chamuel permaneció un momento mirándome mientras tocaba los últimos acordes.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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