Lucifer, El Origen De Un Demonio

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10. No Tienes Legión

Gabriel estaba sentado junto a Miguel, se entretenía enseñándole algunas canciones mientras yo entrenaba algunos movimientos con la lanza. Estaba tan centrado en ellos que ni me di cuenta de que Gabriel y Miguel habían dejado de cantar y me observaban.

_Al final se te irá la lanza y nos darás _dijo de repente Gabriel.

Yo lo miré sin dejar de mover la lanza.

_Eso no va a pasar, tengo un absoluto control de mis movimientos.
_Ya, sí, eso dices siempre.

Hice un giro de muñeca y clave la lanza en el suelo.

_Ya está, ¿contento?
_Sí.

Me senté junto a ellos.

_¿Cómo va el jardín?
_Ya está prácticamente acabado. Mañana nos vamos. ¿Y tú legión?

Yo no respondí enseguida.

_Creo que me voy a replantear lo de atropellarlos.

Miguel se rió.

_Que bruto _dijo Gabriel riéndose _. Venid con nosotros, Lucifer_ me propuso ya más serio.
_¿Y dejar la Tierra a medio crear? Yo jamás he dejado un trabajo a medias.
_Tampoco estabas con un cuchillo en el cuello _. Yo no respondí _. Chamuel, Zadquiel y yo nos vamos mañana, te quedarás solo con la legión y con Miguel, ya no sólo tienes que salvarte tú, sois dos. ¿Vas a poner a Miguel en peligro?
_No le va a pasar nada.

Gabriel negó con la cabeza resignado.

_Tú sabrás lo que haces, Lucifer. Espero que te vaya bien la cosa.
_Descuida.

Justo entonces vinieron Chamuel y Zadquiel.

_Gabriel, ocupa el lugar de Zadquiel.

Él se levantó.

_Voy.

Zadquiel nos miró a Miguel y a mí.

_¿Queréis ver el jardín?
_Sí, claro_dijo Miguel entusiasmado.

Acompañamos a los arcángeles. La mayoría de los animales ya estaban creados. Mientras Chamuel y Gabriel continuaban con su creación, nosotros seguimos a Zadquiel, que se encargaba de enseñarnos el jardín y de explicarnos la función de cada animal.

_¿Y esto qué es? _pregunté señalando a un extraño animal de varios colores.
_Eso es un lagarto _dijo acercándose.

Yo lo toqué con el dedo y, de repente, le salieron unas membranas y comenzó a planear.

_Uh, ¿y eso?
_Lucifer, no.
_¿Qué? ¿Qué pasa?
_Qué ha salido volando.

Yo lo miré.

_¿Cuándo va a bajar?
_Quién sabe _. Se volvió a mí _. No toques nada.

Continuamos el camino hasta que llegamos a un árbol. Vi que Zadquiel cogía algo del árbol, luego se acercó a nosotros.

_Abrid las manos.

Miguel obedeció.

_¿Para qué? _pregunté. 
_Tú ábrelas.

Ambos extendimos las manos. Vi cómo dejaba algo alargado y pequeño sobre la palma de la mano de Miguel.

_¿Qué es eso? _pregunté retirando la mano. 
_Un gusano de seda. 
_¡Quita, quita! A mí no me des eso. 
_Es muy suave_dijo Miguel. 
_Me da igual, yo no sé lo que puede hacer eso. 
_Pues nada, ¿qué te va a hacer? _dijo Zadquiel riéndose. 
_No lo cojo. 
_Trae la mano, que no te va a morder_dijo cogiéndola y poniendo el gusano sobre mi mano. Sentí que me erizaba _. ¿A qué no es para tanto?

Yo lo miré pero no respondí. 
De repente se oyeron gritos. Los tres nos volvimos hacia el lugar del que provenían.

_¿Qué habrá pasado? _pregunté. 
_Ni idea_dijo Zadquiel mientras comenzaba a correr hacia el lugar.

Miguel y yo lo seguimos. Cuando llegamos vimos a Chamuel y a Gabriel discutiendo.

_¡¿Pero qué es eso?! _exclamó Chamuel. 
_Lo que me ha salido. 
_Es horrible. 
_Sí, ya lo veo.

Nos acercamos un poco más. A los pies de los dos arcángeles había un extraño ser, parecido al lagarto de antes pero con la piel lisa y gris, una gran cabeza triangular con unos ojos negros y pequeños que nos miraban con curiosidad. 
Miguel, dejándose llevar por su curiosidad innata, se agachó y se colocó en frente de él.

_Miguel, ten cuidado, no sabemos lo que puede hacer_dije. 
_Yo no me agacharía tan cerca de él_dijo Zadquiel.

Entonces vi cómo abría la boca, agarré a Miguel del hombro, dispuesto a apartarlo, pero el extraño animal sacó una lengua gruesa, rosa y pegajosa, y la pasó por la cara del joven ángel, pero sin hacerle nada más.

_Que asco _dije.

Miguel se apartó de él limpiándose con la manga de su túnica azul. El animal continuaba mirándolo.

_Con esa boca tan grande parece que se ríe _dijo Chamuel. 
_Pero, ¿qué es? _preguntó Zadquiel.

Gabriel se encogió de hombros. 
El animal comenzó a correr hacia un arbusto y lo engulló en milésimas de segundo ante nuestras perpleja miradas.

_A ese ritmo destruye el jardín en un par de días _dije_, pero al menos sabemos que es herbívoro.

Chamuel se rió.

_¿Qué hacemos con él? _preguntó Gabriel.

Zadquiel se encogió de hombros.

_Lo dejamos, claro_dijo Chamuel. Ellos lo miraron_. No estaréis pensando en destruirlo, ¿verdad? 
_No coincide con ningún tipo de animal pero... A mí me da pena_dijo Gabriel. 
_No parece peligroso _dijo Zadquiel. 
_A mí me gusta _dijo Miguel.

Los cuatro me miraron. Yo miré a Miguel.

_¿A ti te gusta? _. Él asintió con la cabeza _. Pues no se hable más _dije retirándome. Entonces me acordé del gusano_. Zadquiel, ¿qué hago con esto? 
_Oh, se me había olvidado _dijo acercándose a mí y cogiéndolo.

Miré a Miguel.

_¿Practicamos la lucha? 
_Sí.

Miré a Chamuel y a Zadquiel.

_Cógelas _dijeron a la vez. 
_Gracias.

Entonces Miguel dio un salto seguido de un grito.

_¿Qué pasa? _preguntó Chamuel. 
_Me ha rozado algo el tobillo.

Yo lo miré. Allí había un reptil alargado, sin patas y no muy largo.

_Es una... Culebra de charca_dije. 
_¡De eso nada! _protestó Gabriel _, eso es una pitón. 
_¿Eso? ¡Pero si le he dado la categoría de culebra por darle algo! Las pitones son grandes, anda que no nos lo ha repetido Zadquiel. 
_La veía peligrosa tan grande. 
_Lo son, lo son_dijo Chamuel. 
_Crear animales no es lo tuyo _le dije. 
_Ni la simpatía lo tuyo_me respondió. 
_No discutáis _interrumpió Chamuel_, que haya paz. 
_Nosotros nos vamos_dijo Miguel acogiéndome del brazo. 
_Y nosotros vamos a seguir con esto_dijo Zadquiel.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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