Lucifer, El Origen De Un Demonio

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12. Juramento De Lealtad

Salí de la habitación dejando a Miguel solo. Jophiel me esperaba al otro lado de la puerta.

_¿Qué quieres?

_El Creador me ha pedido que te informe de los planes para Tierra_. Presté especial atención a sus palabras_. Enviará a varias legiones a Tierra, entre ellas la mía_dijo con una sonrisa_, nos enfrentaremos a Ethaquiel y trataremos de recuperar la.

_¿Para cuándo sería eso?

Jophiel no respondió enseguida.

_Primero quiere hacerle las pruebas a Miguel.

Yo fruncí el ceño.

_Para entonces a saber lo que habrán sido capaces de hacer. Tal vez ya no podamos pararlos.

_Estamos hablando de seis o siete legiones contra una.

_Jophiel, ¿cuántos ángeles tiene tu legión?

_Ahora mismo cuento con cien más o menos, una de las más numerosas, Uriel pone ochenta, como Rafael, Zadquiel ciento cuarenta, ciento treinta Chamuel y ciento treinta y nueve Gabriel.

Yo asentí.

_¿Y si ellos ponen a Leviatán?

_¿Pueden?

_No acabé con él. Sí que le bloqueé el paso pero... Sigue vivo y si ellos le permiten el paso, allí estará.

_Pues con eso no habíamos contado, no.

_O cosas peores.

Jophiel frunció el ceño.

_Que negra has puesto la cosa, me has roto todos los esquemas.

Yo sonreí.

_¿Algo más?

_Sí, le hemos contado lo que hiciste ...Bueno, Gabriel lo ha hecho y... Prepárate.

_¿Par qué?

_Te ascienden a querubín, menudo salto, ¿eh?

Yo me quedé en blanco.

_Sí, sí, genial pero..._ dije mirando hacia la habitación.

_No te preocupes por él, ya dije que negarías el cargo hasta que Miguel no hubiera aprendido todo lo necesario y fuera arcángel.

_¿Y?

_Le han adelantado las pruebas.

Yo no dije nada, volví a mirar hacia la habitación.

_¿Crees que está listo?

Jophiel puso su mano sobre mi hombro.

_¿Lo crees tú?

Yo me encogí de hombros y asentí.

_Has hecho un gran trabajo con él, Lucifer. ¿Tú viste lo que hizo en la creación del jardín? Además, tiene una voz magnífica y una gran facilidad para aprender.

_Pero la lucha...

_Hemael no llegó a matarlo, algo habría aprendido. Tranquilízate, todavía tendrás un margen de tiempo para seguir enseñándole.

Yo asentí.

_Tengo que volver, Miguel debe presentarse ante el Creador en breve.

Jophiel asintió.

_Estaremos allí.

Entré de nuevo en la habitación, Miguel andaba de un lado hacia otro repitiendo en voz alta lo que tenía que decir, sólo me miró cuando oyó la puerta cerrarse de golpe.

_Lo siento, se me ha ido y no he podido evitar el portazo.

Él me sonrió.

_Estoy muy nervioso, Luzbel.

Me acerqué más a él.

_No tienes motivos, lo vas a hacer bien, yo confío en ti.

_No creo que me vayan a salir las palabras.

_¿Y qué? Si no te salen di otras, di tus propias palabras, para él tiene más valor el acto en sí que las palabras que emplees, no debes preocuparte, tú vas a llegar a arcángel.

Él levantó la mirada.

_¿Has sido maestro de otros ángeles?

Yo le sonreí.

_Tú eres el primero, entrenar para arcángel suele ser tarea de los coros superiores, sobre todo tronos y querubines, por eso es tan importante para mí que consigas el puesto.

Él guardó silencio. Estuve a punto de decirle que me iban a subir al rango de querubín, pero decidí callármelo, no quería que se desconcentrara. De repente, un ápice de decisión brilló en su mirada.

_Conseguiré el puesto por ti.

Yo sonreí orgulloso de sus palabras.

Una vez que estuvo preparado, me dirigí a mi estancia para prepararme. Saqué el traje oficial de mi rango, ese que sólo me ponía en ocasiones muy especiales debido a su incomodidad.

_Hoy lo será el doble_ dije llevando mi mano izquierda a la herida.

Al contrario que la túnica, suelta y ligera, este traje era más recio y pesado. Tuve que aguantarme un grito de dolor cuando la parte que cubría el cuerpo, reforzada como una armadura, me dio de lleno en la herida, sin embargo, fue inevitable dejar escapar un leve gemido. Lo peor era que no mejoraba con el movimiento, al contrario.

_Que acabe pronto_ deseé con toda mi alma.

                            ✴

Estaba en la entrada de la sala principal, más nervioso que nunca, y Luzbel no aparecía.

_Pero ¿dónde está?

Por fin apareció por uno de los pasillos. Me quedé observándolo con asombro, iba vestido con un traje adornado como armadura.Por su espalda caía un fino manto rojo que a la vez le cruzaba el pecho desde el hombro izquierdo. Su cabello castaño claro caía con gracia sobre sus hombros y sus ondas brillaban como hilos de oro. Sus enormes y poderosas alas blancas arrastraban por el suelo a cada paso que daba. Su fuerza contrastaba con sus pasos elegantes, tan elásticos como los de un gato. Ahora sí que parecía un arcángel, era la fuerza y la gracia mezcladas en un solo ser.

Se detuvo a mi lado, puso su dedo índice bajo mi mentón y lo empujó con suavidad hacia arriba cerrando mi boca.

_No ibas a dar muy buena imagen con esa cara_ dijo con una sonrisa.

Yo lo miré de arriba abajo y viceversa.

_Ahora ya de ningún modo. Estás estupendo, parece que eres tú el protagonista.

_Pues no lo soy, lo eres tú, hoy todas las miradas se centrarán en ti, el nuevo arcángel_, Luzbel me sonrió_, y no solo por el pelo plateado_ dijo acariciando mi cabello.

Yo le sonreí también.

_¿Me acompañarás maestro?

_Luzbel, y sí, hasta que llegues al comienzo de la escalera, a partir de ahí, deberás continuar tú solo.

_Que dramático ha sonado eso.

_¿Verdad? Anda vamos, me está matando el traje.

_¿Por?

_La herida.

_Ah.

✝️

Cuando entramos en la sala principal, todos estaba lleno de ángeles de todos los rangos. Yo caminaba junto a Miguel hasta, como le dije, el comienzo de la escalera, donde me detuve. Lo observé mientras se acercaba más al Creador y se postraba al inicio de la escalera.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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