Lucifer, El Origen De Un Demonio

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13. Las Tres Pruebas

Los siete días pasaron rápido. Miguel demostró de qué estaba hecho en ellos y ahora estaba seguro, mi aprendiz estaba preparado.

A las pruebas había que presentarse en distintos días, la primera fue la de crear, prueba que sabía que tenía superada. En la estancia sólo estábamos tres, el Creador, Miguel y yo. En ella, el joven ángel dejó claro su gran poder con cada una de las creaciones que llevó a cabo. Mientras yo lo observaba a la vez que jugueteaba con mi colgante que indicaba, al igual que el manto, la legión a la que pertenecía; ya no sabía cómo calmar los nervios.

_Es suficiente_ oí decir al Creador_, puedes retirarte.

Miguel salió de la estancia en silencio. Fue entonces cuando me acerqué al centro de la sala y me detuve frente al Creador.

_¿Ha pasado?_ pregunté.

_Desde luego, ¿sabes? Me recuerda a ti en algunos aspectos.

_¿En cuáles?_ pregunté.

_Ambos tenéis un gran potencial y mucho poder, ambos sois decididos y fuertes... Haríais un gran equipo juntos.

_Sí, se me había pasado por la mente alguna vez.

_Puedes retirarte, tu aprendiz necesitará que lo prepares para la prueba de mañana_ dijo con alegría.

Yo asentí y me retiré. Me fui pensando en lo que acababa de decirme, verdaderamente creo que no me gustaba la idea de que Miguel pudiera asemejarse a mí en poder, de hecho no me gustaba nada.

Miguel esperaba en uno de los pasillos. Al verme vino corriendo hacia mí.

_¿Te ha dicho algo acerca de cómo lo he hecho?

Yo asentí

_Has pasado esta prueba, ya sólo te quedan dos. ¿Preparamos la siguiente?

Miguel me sonrió entusiasmado.

_¡Sí!

Para la prueba de canto necesitamos La ayuda de Gabriel, quien aportó los instrumentos y guiaba un poco a Miguel aunque, sinceramente, tenía un gran talento y no creo que necesitara su ayuda, sin embargo Miguel la agradecía.

Aquella noche, el joven ángel estaba de los nervios, podía oír su dulce voz entonando una y otra vez la canción que le habíamos enseñado esta tarde. Traté de dormirme, pero la verdad, yo también estaba nervioso.

Al día siguiente no es que estuviera muy fino de hecho, Miguel, habiendo dormido menos, estaba más espabilado que yo.

Me sobresalté al sentir una mano sobre mi hombro.

_Lucifer, que te duermes_ oí que decía Rafael.

Yo lo miré con el ceño fruncido, pero pronto volví a apoyarme contra la pared y crucé los brazos sobre el pecho. Miré a Uriel, que tenía la oreja pegada a la puerta tras la cual tenía lugar la prueba.

_Uriel, no pongas la oreja_ le reprendí.

_ Creo que ya han acabado_ dijo retirándose_. Tiene una buena voz- dijo mirándome.

Yo arrugué la nariz ante el comentario. Rafael negó con la cabeza al ver mi reacción.

_Ahora es cuando deberías estar orgulloso.

Iba a responderle pero entonces mis ojos se posaron en una figura que había al fondo, estática, desde las sombras pude distinguir unos ojos verdes clavados en mí.

Me acerqué a Rafael.

_¿Aquel es Ramuel?_le pregunté.

Rafael le dirigió una mirada disimulada por encima de mi hombro.

_Sí, ¿lo conoces?

_No, me lo he cruzado un par de veces, pero nada más.

Rafael me miró y me sonrió.

_¿Entonces por qué te interesa?

_Porque siento su mirada en mi espalda.

_Ya, te está mirando, pero piensa que tienes mucha fama aquí y pocos te habían visto hasta ahora, tienen curiosidad.

_Ya sale_ dijo Uriel interrumpiendo así nuestra conversación.

Miguel abrió la puerta y nos miró.

_¿Qué?_ preguntó con una sonrisa al vernos a los tres agrupados.

_Nada_ respondimos a la vez_. Esperando a que salieras_ continuó Uriel.

Miguel se acercó a nosotros y se detuvo en frente de mí.

_¿Podemos hablar a solas?

Por un momento temí que fuera para informarme de algo malo.

_Sí, claro.

Miró a los otros tres.

_Nos vemos luego.

Caminábamos solos por el pasillo principal, ninguno nos dirigimos una palabra hasta que nos hubimos alejado del lugar donde dejamos a los otros dos.

De vez en cuando dirigía miradas fugaces cargadas de inquietud a Miguel, quien parecía bastante sereno, cosa que me desconcertaba.

_¿Cómo te ha ido?_ pregunté no pudiendo aguantar más la tensión.

Miguel me miró.

_ Yo creo que bastante bien.

_Ah. ¿Y de qué querías hablar entonces?

Él me sonrió.

_No quería hablar de nada en especial, sólo quería pasar un rato contigo. Desde que volvimos de Tierra, todo ha estado enfocado a las pruebas, y cuando pensábamos que íbamos a estar un rato tranquilos, siempre venía uno de los arcángeles.

Yo le sonreí.

_Sí, es cierto, la corte no es Tierra.

_¿Cuándo vamos a volver a Tierra?

_La verdad es que no lo sé Miguel, tal vez ya seas arcángel para entonces... Seguro que lo serás. Dices que todo ha girado en torno a las pruebas, pero debes comprender que son muy importantes.

Miguel asintió.

_Si resulta que he pasado esta, ya sólo me quedaría una_. Hizo una pausa y me miró_. Hoy no llevas puesto el traje incómodo.

Yo le sonreí.

_Por suerte para mí. Como hoy no tenía que aparecer en público, no me lo he puesto, pero mañana sí me toca.

_¿Cómo llevas la herida?

_Bueno, no va mal del todo.

Él me sonrió.

_Se me hacía raro verte sin la túnica.

Justo en aquel momento oí unos pasos cercanos.

_Parece que no vamos a conseguir un rato de paz.

_La corte no es Tierra_ me repitió.

_No lo olvides__. Miré hacia atrás_. Sigue tú, ahora te alcanzo.
_Te espero fuera.
_Vale.

Volví sobre nuestros pasos hasta llegar a una de las columnas que adornaban el pasillo.

_Pareces mi sombra_ le dije a la figura que había tras ella. Vi como me sonrió_ . ¿Por qué me sigues, Ramuel?
_ Tenía curiosidad por conocerte, he oído hablar mucho de ti, pero jamás te había visto.
_ ¿Conocerme? ¿Eso es lo que querías? Pues ibas por mal camino, empezabas a darme mala espina.
_ He oído que has perdido tu legión, ¿cómo puede ser que el poderoso Lucifer no pudiera evitarlo?



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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