Lucifer, El Origen De Un Demonio

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14. La Última Prueba

La prueba tendría lugar en el patio central, el más amplio de todos.

En aquel momento estaba en el pasillo que conducía a una de las salidas al terreno de lucha, haciendo compañía a Miguel, que estaba que se subía por las paredes.

Me dirigió una breve mirada.

_Veo que llevas puesto el traje incómodo.

Yo le sonreí.

_Esta vez me he asegurado de que no sea tan incómodo, o al menos no me estará rozando la herida.

Miguel me sonrió.

_¿Tienes alguna idea de quién es mi contrincante?

_No, no lo dicen, se descubre en el momento. Sólo puedo decirte que no es un ángel, ni un ser de luz, porque debes destruirlo.

_¿Qué pasará si no lo hago?

_¿Tú qué crees? Pues que él te destruirá.

Justo en aquel momento, Gabriel se acercó a nosotros.

_Preparaos, va a empezar.

_Vale_ dije.

Él me miró.

_Lucifer.

_¿Sí?

_Hay que abandonar la entrada, debes subir conmigo.

_¿Me quedo solo?_ preguntó Miguel alarmado.

_No, te estaremos viendo_ trató de tranquilizarlo Gabriel.

_Eso es un gran consuelo_ dije. Gabriel me miró_ Ya subo_. Me acerqué a Miguel y le di un abrazo_. Mucha suerte.

_Gracias.

_No dudes en que iré si la cosa se pone mal_ le dije al oído.

Él me sonrió.

_Nos vemos luego.

Me separé de él y fui hacia Gabriel.

_¿Vamos?_ dije pasándolo.

Pronto oí los pasos de Gabriel detrás de mí hasta que me alcanzó.

_¿Qué le has dicho?

Yo lo miré de soslayo.

_Le he deseado suerte, nada más.

_No hagas tonterías, Lucifer, que te conozco.

_Esa es la confianza que a mi me gusta.

Llegamos a la parte superior del patio, Gabriel me guió hasta la posición que ocupábamos los arcángeles. Me situé entre Rafael y Gabriel. Rafael me miró.

_¿Estás nervioso?

_Mucho.

_Sí, se te nota. Tranquilo, lo hará bien, si Uriel superó la prueba, Miguel también podrá.

_ ¿Qué has dicho?_preguntó Uriel.

Pero lo ignoramos.

_Uriel quemó a su contrincante, ¿lo recuerdas? Miguel no puede producir fuego.

_Ya, bueno, pero es astuto como él solo, con eso no necesita más.

_Eso espero.

Nuestra conversación se interrumpió con el sonido de las trompetas que anunciaban el inicio de la prueba.

_Qué susto_ oí que decía Jophiel.

Una de las puertas se abrió y Miguel salió al terreno armado con una espada, para alivio mío. Sin embargo, eso no impidió que se me acelerara el corazón de los nervios.

_¿Aguantarás hasta el final?_ me preguntó Jophiel.

_Sí, claro, soy su maestro.

_De pie, que si aguantarás de pie_ dijo Uriel.

_Sí, descuida.

Oí cómo se reían los otros dos.

La otra puerta se abrió y de ella salió una criatura que nunca antes había visto. Le sacaba por lo menos metro y medio a Miguel. No impresionaba tal vez tanto como Leviatán, pero su aspecto era realmente horrible.

_¿Qué es eso?_ le pregunté a Gabriel.

Él se encogió de hombros.

_Ni idea, pero no parece muy simpático.

_No, eso desde luego que no.

✝️

Me quedé tan asombrado cuando vi al que iba a ser mi contrincante que no podía ni moverme al principio. Luego recordé las palabras de Luzbel y sentí que me infundían un poco más de confianza, además, le había prometido que conseguiría el puesto por él, así que tenía que superar esta prueba como fuera.

Agarré la empuñadura de la espada con firmeza y miré al horrendo ser que tenía ante mí.

_Vamos a ello_ dije levantando la espada.

Cuando las cadena que lo sujetaban se soltaron, la se movió, con gran agilidad para su tamaño, hasta uno de los laterales. Yo no le quitaba los ojos de encima, sabía que estaba buscando un punto débil donde atacar, punto que pareció encontrar porque empezó a correr hacia mí lanzando un estremecedor chillido. Adopté una posición defensiva, desde la cual controlaba todos sus movimientos.

La primera arremetida no fue difícil de esquivar, parecía que sólo quería probar mi capacidad. Los primeros ataques fueron así, algún que otro arañazo que lograba evitar, algún que otro golpe por mi parte que que apenas le rozaba. Pero la cosa empeoró a partir del cuarto ataque, cuando sacó sus enormes uñas similares a cuchillas.

Vino corriendo hacia mí, me preparé para aguantar su ataque, lo que no esperaba es que diera un salto justo antes de llegar a mí , elevándose varios metros por encima de mí y atacando por arriba. Levanté la espada dispuesto a golpearlo, pero eso no impidió que me clavara las uñas en el brazo y me diera un arañazo. Traté de liberar el brazo de su mano, pero lo tenía bien agarrado, así que tuve que recurrir a las piernas. Le di una patada en la rodilla, pero como si no lo hubiera hecho.

Viendo que no podía liberar el braza de la espada, el cual agarraba cada vez con más fuerza, hice un esfuerzo con el otro a pesar de la herida, saqué la daga que Luzbel me dio y se la clavé en la clavícula, muy cerca del cuello. Así logré que me soltara y entretenerlo un rato mientras trataba de sacarse la daga para poder pensar en el próximo ataque.

Un sonido metálico me sacó de mis pensamientos. La criatura había conseguido sacarse la daga, pero la herida era profunda y de ella emanaba una gran cantidad de sangre.

✝️

_Lo ha herido bien_ dijo Rafael.

_ me pregunto de dónde habrá sacado esa daga_ dijo Gabriel.

_Es mía, pero se la di en Tierra_ respondí.

_Bueno, el caso es que le ha venido bien.

Seguí atento al combate. Miguel parecía realmente cansado y, aunque la criatura tampoco estaba en su mejor momento, eso no parecía importarle demasiado.

_¿Es que no se va a morir nunca?_ dije al borde de la histeria.

_Tú tranquilo, ese bicho no va a aguantar mucho más_ dijo Rafael.

_Y Miguel tampoco, si le pesa la espada.

_Ten confianza.

El combate continuaba, yo seguía a uno y a otro con la mirada, cada vez estaba más preocupado por Miguel. El momento más intenso fue cuando la criatura lo tiró al suelo y se echó sobre él. Inconscientemente, llevé la mano a la empuñadura de mi espada. Entonces sentí una mano sujetando mi brazo. Al volverme hacia ella vi a Rafael.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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