Lucifer, El Origen De Un Demonio

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19. La Espada De San Miguel (parte 2)

Por fin llegó el día en que Rafael me dijo que estaba totalmente curado y que no era necesario más tratamiento.

Aquella tarde reuní a ciento noventa y nueve ángeles de mis nuevas legiones para que me acompañaran.

_Anda que esperas tú también, estabas deseando irte_ me dijo Jophiel.

_No os hagáis los sorprendidos, esto ya lo sabíais.

_Lo sospechábamos_ dijo Uriel mientras se unía a las filas de la legión.

_¿A dónde vas?_ le pregunté.

Él se encogió de hombros.

_Creación, Tierra, Lucifer, Miguel... ¿crees que lo iba a dejar pasar?

_Pero... La corte..._ empezó a decir Rafael.

_La corte está saturada, llevamos días aquí sin hacer nada.

_Debemos pedirle permiso al Creador.

_Ya lo he hecho. ¿Venís?_ dijo Uriel.

Jophiel y Rafael se miraron y se encogieron de hombros para, seguidamente, unirse a las filas junto a Uriel.

_Vete tú también si quieres_ le dijo Chamuel a Gabriel.

Éste lo miró.

_¿Qué?

_Sé que lo estás deseando.

Gabriel negó con la cabeza.

_ No te voy a dejar solo con Zadquiel.

_Vete aunque sea unos días, Zadquiel y yo estaremos bien. No aceptaré un no.

Gabriel lo miró y luego me miró a mí.

_¿Hay sitio para uno más?

_Tierra es grande, hay mucho sitio.

Se volvió a Chamuel.

_Volveré pronto.

_Vete ya_ dijo con una sonrisa.

La legión ya se había puesto en marcha cuando Gabriel se unió a nosotros.

Dejé que fuera Uriel quien los guiara a Tierra mientras yo permanecía en la parte de atrás junto a Miguel y, en esta ocasión, junto a Gabriel, controlando que nadie quedara atrás.

Por fin llegamos, pero como acordamos el jardín como punto de reunión, no aterrizamos hasta llegar a él.

_Por fin de vuelta_ le dije a Miguel unos instantes después de aterrizar y adaptarnos de nuevo.

Caminábamos por el jardín, evaluando los daños, que no eran muchos, por fortuna.

De repente, Miguel echó a correr.

_Conozco esta zona, ven.

_Ve yendo tú, yo ya llegaré, a mi ritmo.

Él me sonrió.

_Te espero.

_No es necesario, tú ve.

Él asintió y continuó corriendo.

Miguel me condujo hasta un claro, ocupado únicamente por un árbol.

Me acerqué a Miguel, que estaba parado en frente de él, observándolo. Me detuve a su lado.

_Te dije que crecería.

Él me miró y sonrió.

_Está enorme, ¡no como yo!_ dijo a la vez que ampliaba aún más su sonrisa.

Yo le devolví el gesto.

_Sí has crecido_ dije acercándome a él y poniendo mi mano sobre su cabeza, a la altura de mi pecho. Me separé un poco de él para que viera su tamaño en comparación con el mío_. La primera vez que te vi, no superabas esta altura_ dije bajando la mano a la altura de mi estómago.

Miguel sonrió.

_El primer día que te vi me impresionaste mucho, te veía altísimo, que lo sigues siendo, pero...

_No es lo mismo, llegaste muy pequeño.

_Créeme, cuando te vi venir hacia mí con el cabreo que llevabas encima, me sentí más pequeño aún.

_Tal vez Uriel esté en lo cierto_ dije sentándome en una de las enormes raíces del árbol_, tal vez tengo muy mal genio.

Miguel me sonrió.

_Gracias a él hemos salido de muchos apuros. Además, conmigo te has portado muy bien, no tengo ninguna queja_ dijo sentándose a mi lado.

_Yo tampoco la tengo de ti. Eres muy inteligente, aprendes rápido y has demostrado en varias ocasiones tu valía como guerrero. Te espera un gran futuro, no tengo ninguna duda, llegarás lejos.

_Llegaremos.

Yo lo miré.

_No puedo llegar más lejos.

Él me sonrió.

_Pues espérame.

_No hay problema, no me puedo mover más.

Entonces vimos aparecer a Uriel de entre la maleza. Se acercó a nosotros.

_Remiel acaba de llegar, pregunta por ti_ me dijo.

Miguel y yo nos miramos interrogantes un instante, seguidamente, nos levantamos y seguimos a Uriel.

Tal y como dijo, Remiel estaba en la entrada del jardín, observándolo. Me acerqué a él, Miguel y Uriel se quedaron detrás.

_¿Necesitas algo?_ le pregunté.

El otro se volvió y me miró.

_Realmente no, sólo tu permiso para quedarme una temporada_ dijo con una sonrisa.

_Eso ya es algo_ le respondí.

Su sonrisa aumentó.

_Tan frío como siempre_ dijo pasando por mi lado, adentrándose en el jardín.

Me volví rápidamente y lo miré.

_Aún no te he dado permiso para quedarte.

Remiel se volvió para mirarme.

_Lo ibas a hacer de todos modos.

Fruncí el ceño ante su comentario.

_No olvides quién tiene el mando aquí.

_Es verdad, pues muévete, tanto hablar de tu amada Tierra y ahora te quedas ahí quieto, ¿no piensas enseñármela?

Dejé escapar un suspiro de resignación, pero acabé cediendo.

_Cada día me cae peor_ le dije a Miguel al pasar por su lado.

Oí que se reía disimuladamente. Llegué hasta donde estaba Remiel y pasé de largo.

_Vamos_ dije.

                                                        🔥

Uriel se acercó a mí mientras miraba hacia el lugar por el que se habían ido Lucifer y Remiel.

_Mira lo que he encontrado_ me dijo a la vez que me mostraba un curioso animal alargado, de patas torcidas y escamoso_. Hay muchos, ¿me puedo llevar uno?

_Uriel, puedes venir cuando quieras, no sabes cómo le puede afectar cambiar de hogar.

_Pues supongo que como a Lucifer, estaría todo el día diciendo que quiere volver a Tierra.

No pude evitar reírme con la comparación.

_No le cae nada bien Remiel.

Uriel me miró.

_Mejor los seguimos, Lucifer es capaz de tirar al otro por el primer acantilado que encuentre como lo enfade demasiado.

_Remiel tiene alas.

_Es igual, ya encontraría la manera_ dijo mientras me cogía del antebrazo y me hacía seguirlo hacia el lugar por el que habían desaparecido los otros dos.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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