Lucifer, El Origen De Un Demonio

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20. La Última Creación (parte 2)

Había pasado ya tiempo desde que vi a la que sería mi legión por primera vez, y también desde nuestros primeros contactos.

Ahora volaba acompañado por ellos hacia Urano. Entramos en el planeta azul y aterrizamos sobre su superficie. Ya desde el primer momento me di cuenta de que era muy diferente a Tierra, carecía de su solidez, así que tal vez me costaría un poco crear lo que Lucifer había creado en Tierra. 

Avancé un poco más, explorando el planeta, todo estaba cubierto por una especie de bruma azulada.

Era como estar en otra dimensión.

_Mi señor_ dijo uno de los ángeles. Me volví algo extrañado, no estaba acostumbrado a ser tratado de aquel modo.

_¿Sí?

_¿Nos da las instrucciones?

Al formular aquella pregunta me vino a la mente la primera vez que vi a Luzbel, justo les estaba dando las instrucciones a los ángeles de su legión.

 Miré de nuevo al ángel ante mí.

_Por supuesto.

Otra mañana tan fría como las demás y, para colmo, igual de solitaria. La legión había decidido no abandonar el planeta, pero tampoco es que tuviéramos mucha comunicación.

Me senté bajo un árbol, con las piernas cruzadas mientras observaba el reflejo del sol sobre la nieve.

De repente, un curioso animal se acercó a mí. Al observarlo detenidamente lo reconocí como aquel error de Gabriel cuando trataba de crear animales, aquel que salvó Miguel.

_Veo que sigues vivo_ le dije mientras pasaba la mano por su viscosa piel. No tardé en retirarla_. Eres feo con ganas_ dije en voz baja.

El animal me miró, rápidamente se acomodó a mi lado y apoyó la cabeza sobre mi pierna.

_¡No! Vete_ dije apartándolo con la mano, pero sólo logré que me lamiera. Resoplé molesto_. Lo que daría por ver a uno de los arcángeles, o a Remiel, incluso a él_. Entonces una figura pasó volando por encima de mí, proyectando su sombra en el suelo. Alcé la vista, era Remiel_. Quería decir Gabriel, Jophiel, quien sea.

Remiel aterrizó delante de mí y me miró.

_¿Tu mascota?

Miré al animal.

_Cielos, no.

_Parece que no opina lo mismo.

_Qué quieres?

_Tan agradable como siempre, menos mal que luego te suavizas.

_No has respondido a mi pregunta.

_No quería nada, sólo ver cómo ibas, y por lo que veo, estás más apagado.

_Estoy aburrido.

_Echas de menos a los arcángeles, en especial a tu... Aprendiz.

_Echo de menos hasta a Etahquiel, esto está muy tranquilo y no tengo nada que hacer.

_Ya, ¿y por qué no visitas a tu aprendiz ese?

_Miguel.

_Como se llame.

_Todavía no creo que está en Urano.

_Te equivocas, si todo fue bien, llegó ayer.

Lo miré con los ojos abiertos de par en par.

_¿Sí?

¿En serio no te habías enterado?_ me preguntó mientras me quitaba al bicho de encima para que pudiera levantarme.

_Pues no_ dije acercándome a él.

Remiel me miró.

_Aún cojeas un poco.

_Tal vez sea debido en gran parte al frío.

Me dispuse a dar un paso, pero la rodilla me falló y casi caigo al suelo de no ser porque Remiel me agarró del brazo.

_Cuidado_ dijo_, ¿estás bien?

_Sí_ dije incorporándome de nuevo_, me ocurre a menudo, ya me advirtió de esto Rafael.

_Espera, te traeré la lanza.

_Puedo ir yo.

Remiel se encogió de hombros.

_Está bien, como quieras.

Me acerqué hasta donde estaba la lanza apoyada y la cogí. Remiel me siguió.

_¿Piensas ir a visitar a tu apren... A Miguel?

Lo miré.

_No tengo otra cosa que haceraquí. ¿Te vienes? No, pues como quieras_ dije alzando el vuelo.

_¡No he dicho nada!_ . Me gritó_. ¡Lucifer!

Remiel logró alcanzarme justo antes de que saliera del planeta. Atravesamos juntos el vacío.

                                                                                                      ***

Apenas habíamos empezado la creación, de momento teníamos la tierra y el agua, pero aún nos quedaba la vegetación, los animales, las montañas... Detallar un poco.

Regresaba de estar creando en el oeste con el grupo de ángeles que había llevado conmigo. Al llegar encontré al resto de la legión reunida en lo que habíamos establecido como punto de encuentro; parecían interesados por algo. 

Entonces vi que empezaban a inclinar las cabezas en señal de respeto y sumisión a la vez que se apartaban. Cuando por fin logré ver al ángel al que le tenían tanto respeto, me levé una gran alegría.

_Luzbel_ dije yendo hacia él.

Ambos nos abrazamos.

_Me alegro de verte_ le dije con una sonrisa.

_No más que yo_ respondió él con otra.

Con él venía Remiel, pero nos indicó que siguiéramos a lo nuestro.

_Yo estaré por aquí_ dijo.

Miré de nuevo a Luzbel.

_Ven, te enseño al planeta.

Él accedió.

Durante el camino me fijé en su aspecto. Su cabello, siempre de un color dorado brillante, se había oscurecido, ahora parecía más el color de Jophiel; por el contrario, su piel parecía mucho más clara.

_Has cambiado de color_ le dije con tono de broma.

Luzbel rió.

_Sí, por la poca luz.

Lo miré interrogante, como pidiendo una explicación.

_En Tierra aún es invierno, el sol no es tan fuerte, y los días son más cortos. Como no recibo tanta luz como antes, el pelo se me oscurece y la piel se me aclara.

_Pues antes no te pasaba.

Luzbel arqueó una ceja extrañado.

_Siempre me ha pasado, pero como antes nos veíamos todos los días, no notabas el cambio.

_Sí, puede que fuera eso.

Continué enseñándole el planeta.

_Tú impones más que yo_ le dije de repente.

Luzbel me miró como si no esperara aquel comentario, y creo que así era.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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