Lucifer, El Origen De Un Demonio

Tamaño de fuente: - +

23. El Inicio De la Rebelión (parte 1)

Las primeras luces del día comenzaron a aparecer, dándole al cielo un color rojizo.

Yo, desde la misma roca del día anterior, seguía observando los cuerpos ya fríos y pálidos de los dos humanos. Era extraño, se podría decir que disfrutaba viéndolos de aquel modo.

En mi mente sólo tenía lugar un pensamiento : "Ahora no había vuelta atrás".

Remiel regresó aquella mañana. Lo oí posarse a mi lado, pero ni me volví ni le hablé. El otro se acercó aún más.

_Trabajas rápido_ me dijo_. Sin duda Samael estará complacido con tu trabajo.

"Eso espero" pensé, pero no lo dije.

_¿Qué hago con ellos?

_¿Quieres una solución rápida? Échaselos a Leviatán, tal vez así hagáis las paces.

Lo miré extrañado.

_¿No querrá verlos Samael?

Remiel aguardó un momento antes de responder.

_Buena observación. Sí, no se los eches aún pero... De igual modo, ¿no crees que deberías empezar a quitar las protecciones contra él? Te recuerdo que ahora estáis en el mismo bando_ dijo a la vez que dirigía su mirada de nuevo a los cuerpos.

_Cierto_ fue mi única respuesta.

_Voy a hablar con él, cuando vuelva, intenta que las protecciones estén quitadas.

_Lo estarán.

_Y ocultalos _ señaló de nuevo los cuerpos_, en Tierra hay un arcángel cada dos por tres.

_No te preocupes por eso.

_Perfecto.

Remiel volvió a abrir el portal, mientras, yo me dediqué a usar un conjuro con los cuerpos, de modo que hice desaparecer prácticamente sus heridas y cualquier otro rasgo apreciable a simple vista que indicara que estaban muertos; simplemente parecían dormidos.

Acto seguido, empecé a quitar las barreras mágicas que impedían el paso a Leviatán.

Mientras hacía todo esto, un pensamiento pasó fugaz por mi mente, "¿ Qué pasaría con  Miguel?


                                                ***


Estaba descansando bajo un árbol cuando un ángel de la legión se acercó a mí apresuradamente.

_Mi señor, el arcángel Gabriel os busca.

Rápidamente me levanté y seguí al otro hasta el lugar donde se encontraba Gabriel. Al oírme llegar se volvió a mí.

_Miguel_ dijo.

_¿Qué te trae por aquí?_pregunté alegre.

Sin embargo, el gesto preocupado de Gabriel hizo que yo también me pusiera en alerta.

_¿Qué ocurre?_ pregunté.

_Tranquilo, no es muy importante, sólo quería preguntarte si habías visto a Lucifer recientemente. ¿Ha pasado por aquí en estos últimos días?

_No, no lo he visto desde aquello_. Gabriel agachó la mirada_. ¿Qué ha ocurrido?

_No sé cómo se ha enterado, pero ha descubierto que el hijo del Creador se reencarnará en hombre, y no le ha gustado nada la idea.

Lo miré sorprendido.

_Pues yo me acabo de enterar_ dije casi con apuro.

_Ya, si no se ha comunicado, todavía; por eso te he dicho que no sé cómo se ha enterado. El caso es que vino a mí en busca de información y no le gustó nada lo que oyó; de hecho, se marchó hecho una furia y no ha vuelto a aparecer por el reino en días.

_Estoy seguro de que estará en Tierra.

_Sí, pero...

_Quieres que hable con él.

Gabriel se encogió de hombros.

_A ti te escuchará.

_No te preocupes, me pasaré en breve para ver cómo va... Aunque al principio se enfade, termina aceptando las decisiones del Creador.

Gabriel asintió.

_No lo dejes demasiado.

_Iré hoy mismo.

_Gracias, Miguel.


                                                         ***


Era ya el segundo día que dedicaba a estar quitando protecciones. Remiel no había dado señales de vida desde que se fue a la dimensión de Samael, y yo empezaba a preocuparme por si alguno de los arcángeles descubría que los humanos estaban en verdad muertos. El hechizo podía engañarlos una vez, pero supongo que verían extraño que estuvieran siempre dormidos.

Una vez más, parecía que pensara en voz alta.

Vi cómo se acercaba la figura de un ángel, descendiendo a gran velocidad. Aunque al principio la tensión se apoderó de mí, el hecho de distinguir un manto azul y el cabello plateado de Miguel, me relajó un poco.

Se posó junto a mí.

_¿No me das la bienvenida?_ preguntó con una sonrisa.

Yo le sonreí también.

_¿De verdad te hace falta que diga "bienvenido" para saber que lo eres?_. Su sonrisa se amplió_. ¿Qué te trae por Tierra? En ocasiones parece más planeta tuyo que Urano.

_Sinceramente, para mí también_. Me puse frente a él y lo miré esperando una respuesta a mi pregunta, gesto del que pareció percatarse_. Respondiendo a tu pregunta, Gabriel me ha pedido que viniera.

_¿Y eso?

_Me ha hablado de la conversación que tuvisteis y también que no te marchaste muy contento con su respuesta.

_Oh, eso.

_Parecía muy preocupado cuando ha venido para hablar conmigo, no le gustaba que te hubieras aislado tanto en Tierra. Queríamos asegurarnos de que estabas bien. La verdad, a mí también me ha preocupado un poco.

_No_ lo interrumpí_ te preocupes_ seguí tras una pausa de apenas unas milésimas de segundo_. Estoy perfectamente. A veces Gabriel puede ser un poco paranoico. No me he aislado en Tierra, y no es que no piense regresar al reino, es que tengo trabajo aquí.

_Es verdad, los humanos.

_Dile que no se preocupe, que lo he estado pensando y me da igual. Es decisión del Creador.

_Está bien. Por cierto, ¿qué haces?

_Nada importante.

Miguel miró el lago junto al que estábamos. Tras estar un rato observándolo formuló aquella pregunta.

_¿Las protecciones contra Leviatán siguen funcionando?

Me volví a él una vez más y lo miré con extrañeza fingida.



Vallay

#158 en Fantasía
#119 en Personajes sobrenaturales
#191 en Otros
#9 en Aventura

En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar