Lucifer, El Origen De Un Demonio

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23. El Inicio De La Rebelión (parte 2)

Antes de llegar siquiera ya se podían ver algunas legiones pertenecientes a su ejército, las cuales tal vez ya no tenían sitio dentro del jardín.

"Y aún faltan" pensé.

Crucé las puertas y me dirigí al corazón del jardín. Sentado bajo el árbol que creó Miguel distinguí a Samael, cuyo brazo rodeaba los hombros de la mujer humana, sentada junto a él a pesar de que no hacía mucho estaba muerta, como bien señalaban su palidez extrema y el gran tajo que atravesaba su garganta de lado a lado.

Avancé hasta detenerme a apenas unos cuatro pasos de él, que enseguida indicó a los ángeles allí presentes que se retiraran.

Pronto estuvimos solos, y el silencio lo invadió todo durante unos segundos.

_¿Me has hecho llamar?_ pregunté rompiendo así el silencio.

El otro me sonrió.

_Quería felicitarte, has demostrado ser muy eficaz; sinceramente, en un principio no te veía capaz pero... Lo eres, vaya que si lo eres, Lucifer. Tal vez te agrade saber que la hostilidad de Leviatán hacia ti ha desaparecido gracias a tu... ofrenda.

_Debieron ser dos_ le reproché clavando mi mirada furiosa en la mujer_. ¿Por qué está ella aquí?

Samael dirigió una mirada a su compañera y luego a mí.

_No me hablaste de su belleza. No pude resistirme.

_Yo no se la vi.

_Bueno_ dijo a la vez que se encogía de hombros_, tampoco es contigo con quien se va a quedar_. Hizo una pausa_. ¿Te vas ya?

_ Debería.

_Buena suerte entonces, y sé discreto.

Me despedí y alcé el vuelo, pronto estuve fuera de planeta y volando hacia el reino.

Cuando llegué, no había ni un solo ángel a la vista, todo estaba completamente desierto.

Avancé en silencio hasta llegar a las escaleras que llevaban a la morada del Creador. Las subí apresuradamente  y entré al pasillo principal, desde el cual tendría que dirigirme a las habitaciones ocupadas por los tronos.

Entonces, justo antes de llegar al pasillo que me llevaría hasta ellas, una voz llamó mi atención.

_Lucifer_ escuché de repente.

Al volverme descubrí a Gabriel.

Sentí que los nervios se apoderaban de mí en aquel instante; de todos los arcángeles, él era con el que menos quería encontrarme.

Se acercó hasta donde yo estaba y se detuvo justo en frente de mí.

_¿Qué quieres?_ le pregunté.

Gabriel me miró sorprendido.

_Nada en especial, sólo me sorprende verte por este pasillo... Y a estas horas_. Sus ojos grises se clavaron en mí_. ¿Dónde está tu cristal?_ preguntó de repente.

Su pregunta me cogió por sorpresa. Palpé la parte superior de mi pecho esperando sentirlo, olvidando por completo que se lo había dado a Remiel y que aún no me lo había devuelto.

El susto de no encontrarlo en un principio disminuyó al recordar aquello.

_No lo sé_ le respondí a Gabriel_. He estado reforzando las barreras contra Leviatán, tal vez se me cayera.

_Pues debes encontrarlo, ya sabes que no es conveniente ir a otro planeta sin él, y menos a uno como Tierra.

_Lo sé, descuida, lo encontraré_ dije a la vez que me volvía para continuar mi camino; pero llamó mi atención de nuevo.

_Lucifer_ ,me volví una vez más_. Siento haber dudado de ti.

Examiné a Gabriel en completo silencio.

_No tiene importancia_ le respondí al fin.

_¿Seguro que va todo bien?_ preguntó tras una breve pausa que aprovechó para examinar mi aspecto_. Pareces preocupado.

_Estoy bien, de verdad.

_Vale, vale, está bien. Bueno, sigue con lo tuyo_ dijo a la vez que se retiraba para seguir su camino.

Yo permanecí un instante observándolo antes de hacer lo mismo.

Recorrí el pasillo, mirando las puertas de todas y cada una de las habitaciones. Según Remiel, distinguiría la de Asmodeo por su pomo, de un color distinto.

No di con ella hasta casi al final del pasillo. Me acerqué a ella y llamé.

_Voy_ dijo una voz desde dentro con cierto fastidio. La puerta se abrió bruscamente y se asomó un ángel de cabello cobrizo y ojos azules. Su molestia pareció desaparecer para dar lugar a la sorpresa_¿Lucifer aquí?

_Asmodeo, supongo.

El otro se apoyó contra el marco de la puerta a la vez que se cruzaba de nbrazos.

_Sí, el mismo_ dijo mirándome con cierta altivez.

"Sin duda, amigo de Remiel" pensé.

_Ya, perfecto, Remiel que te busque para..._ le susurré hasta que me interrumpió súbitamente al tirar de mí para meterme en su habitación. 

Me tapó la boca con la mano.

_Ssshh, ni menciones eso aquí, ¿no ves que pueden oírte?_. Apartó la mano de mi boca y volvió a situarse enfrente de mí_. De modo que al final te has unido a nuestra causa, Samael debe de estar rebosante de alegría.

_Supongo.

Asmodeo me sonrió.

_Créeme, lo está_ dijo sin más.

_Se supone que tenemos que convencer a los ángeles más recientes de las legiones. ¿Cómo vamos a hacerlo si no podemos hablar del tema fuera de estas paredes?

_Sencillo, los convocaremos en secreto y les contaremos lo que ocurre.

_¿Y eso los convencerá? Te recuerdo que son fieles al Creador..._ la mirada incrédula de Asmodeo me hizo detenerme.

_¿En serio lo crees? Te recuerdo que muchos de esos ángeles fueron los que cayeron en la batalla de Tierra. ¿Hemael te parecía muy fiel al Creador? Además, hay algunos que no están conformes con algunas de las decisiones del Creador, en especial con las referentes a los humanos, y de todos modos nos vamos a ceñir lo justo a la realidad.

_¿Vamos a mentirles?

_No es nuevo para ti_. Hizo una breve pausa_. Bueno, ni para mí_ dijo antes de empezar a reírse.

_Sinceramente, este plan no lo veo. ¿Qué pasa si se nos echan encima en cuanto empecemos a hablar de una rebelión en contra del Creador? 

_Eso no ocurrirá.

_¿Cómo estás tan seguro?

_Pues porque sé que se deseaba esta rebelión desde hace ya tiempo. 

La duda se reflejaba en mi mirada.

_Espero que no te equivoques.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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