Lucifer, El Origen De Un Demonio

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23. El Inicio De La Rebelión (parte 3)

Me detuve frente a la puerta de la habitación de Zadquiel, con el puño en alto, dispuesto a llamar, pero el recuerdo de la conversación que había tenido con Miguel me hizo detenerme. Tal vez me estuviera obsesionando demasiado con ese tema.

De repente se abrió la puerta. Zadquiel se asomó y me miró con sorpresa, en especial el puño que aún tenía levantado.

_Hola_ dijo alzando el puño él también, como si se tratara de un saludo.

Su gesto me hizo reír y agacharlo. 

_Iba a llamar_ le dije.

_¿Ah, sí? Pues yo he salido porque llevaba ya un reto largo viendo una sombra por debajo de la puerta. ¿De verdad pensabas llamar?

Bajé un poco la mirada.

_La verdad es que empezaba a dudar_. Miré a Zadquiel_. Siento haberte molestado, ya me iba_ dije dando media vuelta.

_Gabriel_ oí que decía. Me volví_. Dime lo que querías decirme_ dijo a la vez que se apartaba de la puerta, permitiéndome el paso.

Acepté su invitación y nos dirigimos hacia el escritorio, donde nos sentamos.

_Hay algo que te preocupa.

Asentí.

Creo que no confío en Lucifer.

_¿Por qué?

_No lo sé, tengo la sensación de que nos oculta algo, incluso a Miguel.

_¿Qué te hace pensar eso?

_Le confirmé que el hijo del Creador se haría hombre y se marchó hecho una furia. A los días le dijo a Miguel que en realidad le daba igual pero... Yo no lo creo. Hace nada lo he visto. Parecía nervioso por algo, incluso había perdido uno de sus cristales. Temo que haya hecho algo...Que les haya hecho algo a los humanos_. Miré a Zadquiel_. Me estoy obsesionando mucho.

Zadquiel se apoyó contra el respaldo de la silla.

_Te parece que envíe exploradores?

Lo miré sorprendido.

_¿Harías eso?

_Claro, tal vez así te quedes más tranquilo.

Asentí.

_Te lo agradecería.

_Enviaré a Ariel y a Azehgmarenon.

_Gracias Zadquiel.

Abandoné la habitación de Zadquiel con una mezcla de sensaciones. Por un lado alivio porque Zadquiel me había prometido que enviaría a sus exploradores, pero por otro lado tenía miedo , miedo por si resultaba que no estaba tan equivocado como desearía.

 

                                                                                        ***

Aún no había amanecido cuando llegué a Tierra. 

Me posé a unos pocos metros del jardín. Mientras entraba en él, me dedicaba a organizar todo lo que había pasado hasta ahora. Iba a comunicarle el mensaje de Asmodeo pero lo que vi nada más entrar hizo que me olvidara de golpe hasta de la última palabra, hasta del último recuerdo.

Sentí que el corazón se me detenía por un instante al ver cómo Samael estudiaba atentamente a Miguel.

El miedo me invadió por completo en aquel momento. Avancé hasta ellos cauteloso, tratando de controlar mis nervios mientras una pregunta se repetía en mi mente: 2¿Qué hacía aquí?"

Observaba atentamente cada uno de los movimientos de Samael. Sentía cómo mi incomodidad aumentaba cada vez que se acercaba a él; no sabía cómo podía reaccionar y temía que lo dañara.

De repente, Samael levantó la mirada y la posó en mí.

_Oh, ya has vuelto_ me dijo.

Miguel se volvió para mirarme. Aproveché el momento para acercarme a él.

_Sí_ le contesté escuetamente.

_Fantástico, este joven ha venido preguntando por ti.

_Vale, ya me encargo yo_le dije a la vez que ponía mi mano sobre el hombro de Miguel.

Samael empezó a retirarse, gesto que me relajó, pero el hecho de que se volviera bruscamente hacia nosotros otra vez hizo que apartara a Miguel instintivamente.

Samael pareció sorprenderse ante mi gesto. Su mirada cambió de curiosa a analítica. Me miró durante unos segundos.

_No tardes en volver, por favor, te necesitamos aquí_ dijo sin más.

_Descuida_ dije tratando de ocultar la tensión que sentía en aquel momento_. Enseguida estaré con vosotros.

Samael sonrió y asintió ante mi respuesta. Sólo logré respirar cuando lo vi marcharse.

Traté de alejar lo máximo posible a Miguel de allí.

_¿Quién es?_ me preguntó. Me quedé sin saber qué responderle_. ¿No te sabes su nombre aún?_ Lo miré un poco extrañado_. Tranquilo, es comprensible. Te han aumentado mucho las legiones_. Miró hacia atrás un momento_. Gabriel no exageraba, por lo que veo.

Opté por aferrarme a su desconocimiento de la realidad.

_Sí, vinieron hace unos días y... Aún estoy hecho un lío.

_Entiendo.

_¿Qué te trae por aquí?_ le pregunté tras un breve silencio.

Miguel me miró.
_Urano está casi terminado, así que le he dicho a la legión que descanse unos días; y yo he aprovechado para pasar un tiempo aquí.

_Ah, estupendo. Quédate el tiempo que quieras.

Seguimos caminando en silencio hasta qiue llegamos a un lugar alejado del jardín, y sobretodo del agua, para dejar a MIguel con la seguridad de que no le ocurriría nada.

_Vas a tener que disculparme pero me necesitan por allí, ya sabes, la organización y... todo eso.

_Sí, claro, descuida. Tú ve, me quedo por aquí.

_Estaré contigo en cuanto pueda.

_Tus obligaciones son Tierra y tu legión. No te preocupes.

Le dediqué una leve sonrisa antes de alzar el vuelo y volver al jardín.

Ya había amanecido por completo cuando me presenté de nuevo ante Samael. Con él ya estaban Remiel y los generales Agalariept y Alastor.

_Ya casi estamos todos_ me informó Samael mientras dirigía su mirada hacia el cielo.

Supuse que estarían esperando a Asmodeo.

_Dijo que no tardaría en llegar.

Samael me miró.

_Eso espero, no quiero retrasar esto ni un día más.

En cuanto acabó de decir aquello se empezó a distinguir una figura descendiendo, seguida de un grupo numeroso de ángeles, pero ni la mitad de lo que esperaba, y al parecer Samael tampoco.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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