Lucifer, El Origen De Un Demonio

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2. Miguel

Las instrucciones eran claras, formaría parte de la legión de Tierra y tenía que buscar a un arcángel llamado Luzbel. Decían que su color era el rojo, así que no pensé que me fuera a costar mucho encontrarlos. 
Al fondo divise un grupo reunido y decidí acercarme para preguntar de nuevo, puesto que, me estaba costando más de lo esperado encontrarlos. Mi alegría fue inmensa al ver que portaban el color rojo. 
Frente al grupo, caminando de un lado a otro, un ángel altísimo con el cabello color castaño claro, daba información a cerca de lo que debían hacer. Decoraba su túnica blanca un manto rojo. Supuse que sería el famoso Luzbel.

_¿Ha quedado claro? _oí que preguntaba.

Todos respondieron positivamente salvo yo.

_No_ dije tímidamente entre todas las voces. 
_¿Quién ha dicho que no? _preguntó con el ceño fruncido.

Me escondí detrás de los demás ángeles, pero entonces se apartaron y me vi cara a cara con el cabreado ángel. Miré a ambos lados, todos me miraban como si fuera una molestia.

_Yo_dije con voz temblorosa.

Luzbel dirigió una mirada a los demás ángeles.

_Id a Tierra _ordenó.

Los ángeles le obedecieron de inmediato dejándonos solos. Luzbel avanzó hacia mí. Yo, temiendo un castigo, cerré los ojos y me encogí un poco.

_Tú debes de ser el nuevo _ oí que decía. Poco a poco abrí los ojos y miré a Luzbel a sus ojos negros y brillantes _. Miguel, ¿verdad?

Yo asentí.

_Luzbel, supongo.

Él me dedicó una gran sonrisa abierta.

_Supones bien. Te envía el Creador ¿no es así ? 
_Sí, me ha dicho que vaya contigo a todas partes y que te obedezca. ¿Es verdad que me vas a preparar para llegar a ser arcángel? 
_En principio, esa es mi misión.

Acompañé a Luzbel hasta un precipicio. No pude evitar asomarme al vacío, aunque después me arrepintiera.

_Bueno, vamos, el resto estarán esperando_dijo desplegando las alas.

Vi cómo saltaba y se dejaba caer hasta que, con un movimiento de sus alas, emprendió el vuelo. En unos segundos lo había perdido de vista.

Me volví a asomar, pero me sentía totalmente incapaz de hacer lo mismo que él, no sabía ni elevarme más de un metro escaso del suelo.

_Se lo diré cuando vuelva_ me dije a mí mismo.

                                           ✝️

Enseguida llegué a Tierra, donde el resto de ángeles esperaban. Se acercaron a mí a la espera de las órdenes.

_Ya sabéis el protocolo_. El salto desde el Reino del Creador hasta Tierra era peligroso. Había que atravesar lo que llamábamos "el Vacío", donde era muy fácil quedarse atrapado con el peligro de morir en un tiempo determinado. Por ello siempre me empeñaba en contar a los del grupo. Hoy tendríamos que ser doscientos uno_... ciento noventa y ocho, ciento noventa y nueve, doscientos_, y ahí me quedé.

Estoy seguro de que me bajó hasta el color del manto.

_Estamos todos_dijo uno de los ángeles.

_No, de eso nada, hoy tendríamos que ser doscientos uno, otra vez, a vuestras posiciones_. Volví a contarlos de nuevo, pero el resultado fue el mismo_, doscientos. ¡Esto no puede ser!_ Exclamé llevándome las manos a la cabeza. Los miré a todos_. Miguel_dije para mí.

_Tal vez se quedara en el Reino del Creador_ dijo uno de los ángeles.

_Eso espero, empezad vosotros, voy a buscarlo_dije despegando.

Me bastó batir las alas un par de veces para estar casi fuera del planeta. Cuando llegué empecé a buscarlo.

_¡Miguel!_lo llamaba, pero no aparecía_,¡Miguel!_ lo volví a llamar más nervioso_. Aparece por favor_ dije para mí.

Sólo Uriel se acercó.

_¿Qué te pasa?_Preguntó.

_Nada_ dije casi sin prestarle atención.

Él me miró.

_¿Has perdido algo o a alguien?

_No he perdido nada, ¿has visto a Miguel?

_¿Lo has perdido?

_No, le he pedido que viniera a recoger una cosa..._ entonces lo vi venir. El alivio fue inmenso_... de hecho, allí está_ dije yendo hacia él_. ¡Miguel!

Él levantó la cabeza y me miró. Me posé delante de él.

_Lo siento.

_¿Qué te ha pasado?¿Por qué te has quedado?

_Yo no sé volar.

_¿Y por qué no me lo has dicho?

_No quería enfadarte o entorpecer.

_Peor es lo que has hecho, pensé que te habrías perdido en el vacío. Puedes decirme lo que sea, se puede hablar conmigo.

_Bueno..._dijo Uriel.

Yo lo miré.

_¿Qué?

_Fácil, fácil... No mucho.

_¿Cómo?

_Tienes mucho carácter_ dijo Miguel.

_Ves, hasta el nuevo lo dice. Por cierto, si el Creador se entera de esto...

_Se me caen las plumas_le dije.

_Pero si ha sido culpa mía_dijo Miguel.

_No, yo tengo la obligación de cuidar de ti, y si casi te pierdo el primer día...

_Porque no te he dicho cosas que necesitas saber.

_¿Estás cargando con la culpa?_Preguntó Uriel.

_En parte es mía.

_Aprende de él, Luzbel.

Yo me quedé un momento sin palabras.

_Vamos a Tierra_dije al fin_. Agárrate_. Miguel se agarró con fuerza a mi túnica y yo lo agarré a él_. ¿Estás listo?

_Sí.

_Pues vamos_ dije despegando con fuerza.

Atravesé el reino y el vacío a gran velocidad y pronto estuvimos descendiendo hasta pisar el suelo del planeta Tierra.

_Ya estamos_ dije, pero Miguel no parecía muy dispuesto a soltarse.

Tenía los ojos cerrados casi con tanta fuerza como con la que se agarraba a mi túnica.

_¿Hemos llegado ya?

_Sí.

Él abrió los ojos y miró a su alrededor.

_¿Esto es Tierra?

_Sí, bueno, más o menos. Está en camino de convertirse.

_No hay nada, ni vegetación, ni animales...

_Aún no, aunque antes no había ni suelo, era todo fuego.

_Ah... Entonces va mejor_dijo soltándose. De repente cayó al suelo_. ¿Por qué?

_Siempre pasa la primera vez_. Él se sentó en el suelo-. Pero eso no significa que te quedes sentado, tienes que levantarte para que te enseñe todo esto.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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