Lucifer, El Origen De Un Demonio

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6. ¿Qué Significa Lucifer?

Para arreglar algo, primero había que deshacerse de los destrozos, y eso fue lo que hicimos. Miguel y yo nos encargábamos de amontonar y hacer desaparecer los destrozos de la zona más interna, mientras que los otros se encargaban de la zona externa. 
Miguel trajo otro montón de plantas arrancadas o quebradas y lo tiró al suelo.

_Creo que este era el último. 
_¿Entonces ya hemos terminado la zona?

Miguel miró a su alrededor y luego asintió.

_Estupendo _dije mientras lo borraba para siempre.

Decidimos ir hasta donde estaban los otros.

_Ya hemos terminado nuestra zona_dije.

Jophiel y Rafael nos miraron.

_Fantástico _dijo Jophiel. 
_Pues si nos ayudáis por aquí no estaría mal _dijo Rafael. 
_No rechazamos una ayuda más, ni dos _dijo Jophiel con una sonrisa.

Miguel y yo nos pusimos a trabajar. Sin duda la periferia había sido la zona más dañada, aquí, los sencillos arbustos y plantas fueron sustituidos por grandes árboles frutales. 
Miguel aprendió algo nuevo aquel día, aprendió a borrar una creación. 
Cuando empezó a anochecer decidimos parar y descansar un poco, habíamos gastado mucha energía y estábamos agotados.

Miguel y yo nos recostamos junto a un tronco caído. Alcé la mirada hacia el cielo, donde brillaban las estrellas. Él me imitó.

_Son bonitas_ dijo.

Yo lo miré y le sonreí.

_Ya lo creo_. Hubo un breve silencio entre nosotros_. ¿Quieres que te enseñe algo?

Miguel me miró.

_Claro.

Cerré los ojos y el puño. Me concentré en lo que quería crear y cuando abrí el puño y los ojos, sobre la palma de mi mano brillaba una luz blanca. Miguel la miró asombrado, yo con satisfacción. Con un suave movimiento la lancé hacia arriba y comenzó a subir hasta convertirse en una luz más en el extenso cielo. Miguel la seguía con la mirada, maravillado, aún cuando ya la había perdido de vista.

_Era preciosa, ¿qué era?

_Una estrella. Aprendí a crearlas mi primer día, de ahí mi nombre.

_¿Qué significa Lucifer?

Yo no respondí enseguida.

_Portador de luz.

Él me sonrió.

_¿Crees que seré capaz de crear algo como eso?

Yo incliné la cabeza.

_¿Eres un ángel?

Miguel quedó sorprendido por la pregunta.

_Sí, ¿no?

Volví a mirar hacia el cielo.

_Entonces no tendrás problemas. De hecho, creo que cuando acabemos el jardín ya casi podrás subir para convertirte en arcángel.

Miguel me sonrió de nuevo.

_Enséñame a crear estrellas.

Tardé un instante en reaccionar, sólo para hacerme el interesante.

_Está bien, dame la mano_. Miguel obedeció de inmediato. Apoyó el dorso de su mano sobre la palma de la mía_. Cierra los ojos y piensa en lo que quieres crear, concéntrate en ello.

_¿Me saldrá con forma de ángel?

No pude evitar reírme al recordar el incidente del árbol.

_Espero que no. Venga, ahora préstame atención. Cierra el puño y piensa con todas tus fuerzas en la estrella, no pienses en nada más, sólo en eso_. Dejé de hablar para que se concentra mejor.

Tras un silencio que a mí se me hizo eterno, vi brillar algo entre sus dedos. Sentí que me daba un vuelco el corazón de la alegría, sin embargo, traté de no el tono de mi voz.

_Abre la mano_. Miguel extendió sus dedos lentamente y abrió primero un ojo, al ver lo que tenía sobre su mano, abrió el otro también. Yo le sonreí_. A la primera.

Él me devolvió la sonrisa.

_Tengo al mejor maestro, no podía ser de otro modo.

Por primera vez desde mi creación me di cuenta de que estaba comenzando a sentir aprecio por un semejante.

_Déjala libre_ le dije.

_¿Cómo?

Puse mi mano bajo la suya.

_Simplemente lánzala con suavidad_ dije empujando su mano suavemente.

 Miguel permaneció observando su estrella mientras ascendía hasta cuando ya no se distinguía de las demás. 

Viendo que continuaba embalsado, chasqueé los dedos delante de él.

_Despierta Miguel, que te ha quedado en la inopia. 

Él me miró y se rió. Se acostó junto al tronco.

_No puedo más hoy.

Yo le sonreí.

_Ni yo_ dije mientras me tendía sobre la hierba.

_Claro.

_¿What?

_Que claro, esto seguro que no ha sido nada para ti, eres el arco más poderoso, podrías crear cientos de jardines como este.

Yo le sonreí.

_Ni yo_ dije mientras me tendía sobre la hierba.

_Claro_ respondió con cierto sarcasmo.

_¿Qué?_ pregunté a la vez que le dirigía una mirada extrañada ante su tono.

_Que claro, estoy seguro de que esto no ha sido nada para ti, eres el arcángel más poderoso, podrías crear cientos de jardines como este.

Le sonreí de nuevo.

_¿Te recuerdo que casi me parte las costillas un demonio marino?

Él se rió.

_Por eso te salvas.

No sé cuál de las dos cosas pudo ocurrir, o la noche fue especialmente corta, o yo estaba realmente agotado, tal vez se juntaran ambas razones; el caso es que fue como si tan solo hubiera cerrado los ojos un breve instante. Y, por si fuera poco, a Uriel no se le ocurrió otra brillante idea que pegarnos un grito.

_¡Despertad! ¡Hay que ponerse a trabajar!

_Ya vamos_ contesté malhumorado.

_Uh ... Lucifer ha vuelto_ dijo marchándose.

Me incorporé un poco y miré a mi derecha, Miguel dormía un par de metros más allá. Alargué el brazo y moví el suyo.

_Despierta, hay que seguir con el jardín.

Miguel abrió los ojos con el trabajo.

_ Hoy no quiero crear ni borrar nada.

_Ya, ni yo, pero es nuestro trabajo. Ahora vamos, nos están esperando los demás.

Cuando llegamos los otros tres ya habían comenzado con sus tareas. Aún quedaban algunos destrozos que debíamos borrar, así que no perdimos un instante. Dividimos la zona en este y oeste. Mientras Jophiel, Uriel y Rafael se encargaban del este, Miguel y yo lo hacíamos del oeste. 
A pesar del día anterior, Miguel estuvo trabajando a mi lado todo el día. 
A la mitad del día estaba agotado, pero se negaba a descansar.



Vallay

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En el texto hay: angelescaidos, angelesdeluz

Editado: 14.09.2019

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