Luna de hielo

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1.Un mal palpito.

 

  Era una tarde poco calurosa de otoño en Amsterdam Holanda, agradable desde el punto de vista de Liselot quien estaba por salir del trabajo a la tienda por un bocadillo saludable como era de costumbre antes de ir a casa con sus padres. Seguramente su madre y padre la esperaban para bombardearla con preguntas sobre su dia y si por casualidad había encontrado a su principe de camino a casa, entornó los ojos y siguió caminando.

 

   Liselot era una joven de 20 años hija de los empresarios Jaap y Charlotte, sin hermanos, sin vida social, y obviamente sin novio por algun motivo más allá de su conocimiento y de su interés, con ojos verde esmeralda, cabello rubio claro con colores divertidos en las puntas, rasgos delicados en el rostro, piernas y brazos delicados, de 1,61 de altura era como ver a una pequeña modelo bien dotada, con tanta belleza era impensable que no tuviera algún chico a su lado pero ella era el típico ratoncillo de oficina, trabajando día y noche en la empresa de sus padres como vicepresidenta, siempre con un gran bolso lleno de documentos por revisar y firmar, era casi imposible tener un momento de tranquilidad en su día, pero caminar a casa la ayudaba bastante, por eso decidió hacerlo a diario aunque contaba con un chofer a desposición.

 

-¡Ya estoy en casa! -dijo ella con voz algo cansada mientras colgaba su pesado abrigo en el perchero.

 

-¿Cómo fue tu día? -preguntó su madre como de costumbre mientras extendía una taza de chocolate caliente- ¿Encontraste a alguien de camino?

 

-¡Gracias y no madre! No he encontrado a nadie aún -dijo con un tono algo seco mientras tomaba la taza para calentarse- ¿Mi padre aún no llega?

 

-Si, pero ha tenido que salir de nuevo, ha dejado dicho que no le esperemos para cenar.

 

-Está bien -tomó un sorbo.

 

-Vé a lavarte para cenar.

 

-Si señora.

 

Liselot subió a su habitación entró a la ducha y se quedó por un buen rato, lavó su cabello, se quitó el maquillaje, después de unos 30 minutos bajó al gran comedor y se sentó en su lugar habitual, las mucamas habían arreglado todo de manera sublime (como de costumbre), sirvieron la comida luego de que su madre tomara su lugar en la mesa.

 

Tomó el primer bocado y casi escupió pero recuperó la compostura al instante, tomó un poco de agua para pasar el exceso de sal que tenía la comida, volvió a tomar agua y se limpió la boca con una servilleta.

 

-¿Ha cocinado usted verdad? -dijo mirando a su madre.

 

-Si, me quedó delicioso ¿verdad?

 

-Claro, vas mejorando poco a poco -se mordió la lengua al decirlo.

 

El resto de la cena transcurrió en silencio, luego de eso se sentaron en la gran alberca para relajarse un poco antes de dormir.

 

-Estoy de vuelta -dijo Jaap mientras cerraba la puerta.

 

-Bienvenido padre -dijo con una sonrisa.

 

-¿Cómo fue tu día?.

 

-Estuvo muy bien, pero tendré que hacer un largo viaje.

 

Liselot se quedó inmovil pues un escalofrío corrió por todo su cuerpo, se dió vuelta y se sentó al lado de su padre y se acurrucó dulcemente en su regazo como lo hacía siempre desde que era una niña.

 

-¿Y adónde irás padre? -preguntó ella mirandolo a los ojos mientras intentaba ocultar el inexplicable miedo que había tomado por completo su cuerpo- ¿Cuándo volverás?

 

-Iré a Marruecos hijita regresaré en un par de semanas, nada fuera de lo normal.

 

Y no era mentira, Jaap viajaba muy seguido por su trabajo y aunque su negocio era exitoso prefería hacerse cargo de todo él mismo.

 

-¿Padre me concederías algo? -usó esta vez un tono más dulce con el que siempre conseguía lo que deseaba de su padre- si no te resulta inconveniente.

 

-Sabes que a ti no puedo negarte nada hija de mi corazon. Dime que es lo que deseas.

 

-Deseo ir contigo -dijo ella aún con voz dulce pero un poco firme.

 

-Pero ¿quién cuidará a tu madre?.

 

-Ella puede venir tambien.

 

-¿Quieres acompañarnos querida? -preguntó mirando a su esposa.

 

-Desde luego cariño, sería una gran oportunidad de hacer ese viaje familiar en crucero del que te hablé.

 

-¿No es mejor ir en avión?

 

Mientras sus padres trataban de ponerse de acuerdo sobre si hacer el viaje en avión o en un lujoso crucero (cosa que iba ganando su obstinada madre) Liselot temblaba dentro de sí misma, algo andaba mal con ese viaje, algo saldría terriblemente mal y no estaba dispuesta a dejar que pasara.

 

-Claramente me estoy volviendo loca -pensó mientras aún se encontraba en el regazo de su padre- No me siento bien, tendré que retirarme a descansar, en lo que se decidan por favor avisenme de inmediato -besó a sus padres en las mejillas y se retiró algo aturdida.



Kigiro-sama

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En el texto hay: accion peligro, aventura romance

Editado: 06.08.2019

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