Luna Roja

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Capítulo XXI: Inseguridades latentes

Los siguientes días fueron duros. Aunque, dentro de lo que se podría esperar, eran demasiado tranquilos… Más de los que cualquiera del grupo hubiera imaginado. El oficial caído fue velado honrosamente por la policía inglesa por sus años al servicio, tanto en el hospital como en la comunidad en general. La policía londinense catalogó la masacre en el hospital como “homicidio e intento de robo”, aunque había diferencias en la prensa, presentando el caso en todos los medios de comunicación como “ataque terrorista”.

                En cuanto a los sospechosos, lo único que se encontró en el lugar fue aquella lámina de hierro que los mantuvo prisioneros y, debajo de ella, sus gabardinas envueltas en polvo blanco. Sus cuerpos habían desaparecido, borrando todas las evidencias acerca de su identidad y del porqué de su accionar.

                Desde entonces, no se volvió a registrar otro caso similar…

                El día siguiente a la masacre, Santino y su grupo se dirigió a Paris, donde el comisario Albart Hagens les rogó que se resguardaran. Se dirigieron específicamente a aquel  barrio que la madre del joven líder les había sugerido para hospedarse, hasta la tan esperada festividad. El ambiente de aquella residencia era de un estilo gótico, de construcciones muy antiguas que llevaban cientos de detalles, pero que, curiosamente, eran simples casas residenciales. El grupo se alojó en una serie de departamentos, similar al de Londres. Las casas eran idénticas en el frente, salvo por alguna maseta con flores en las ventanas y su respectivo número para diferenciarlas.

                Uno de los compañeros del padre de Santino era dueño de aquel departamento. Humildemente, ofreció su vivienda mientras él y su esposa, que también era parte del clan Dragwlya, tomaban unas anheladas vacaciones en Escocia. El grupo les pidió que mantengan sumo cuidado por donde sea que estén. El joven heredero no quería que, por su culpa, más miembros del clan salieran heridos a causa de estar ayudándolos a escapar.

 

La impotencia de Santino iba en aumento. Se sentía cada vez más inútil al no poder resolver el problema con aquel misterioso grupo. Su familia muchas veces tuvo que enfrentar situaciones similares y siempre conseguían la manera de resolverlo, pero él se sentía a la deriva. Todos le hacían entender que debía aceptar su poca experiencia. Con casi apenas treinta años, no podía pretender ser un sabio como sus ancestros y mucho menos un héroe. Pero, la gloria y el reconocimiento no era lo que lo impulsaba. Él creía que debía sacarle un buen provecho a aquel don que la luna les había entregado hacía muchísimo tiempo atrás.

                Sacar algo que beneficie a toda la humanidad, algo por lo que su familia había luchado por miles de años. Él siempre creía que todas las personas tenían una luz especial que los hacían sobresalir por encima del resto, esa misma luz que encontró en sus ahora súbditos. Esas personas, a las que les otorgó una segunda oportunidad para que demostraran al mundo de lo que eran capaces, ellos eran la razón para que continuara fomentando los ideales de su familia. Si bien él creía que sus compañeros podían rehacer su vida, para su propio caso, no veía la vida de la misma manera. O al menos no ahora, que lo único que hacía, según él, era cometer solo error tras error.

                ¿Había elegido a las personas correctas? ¿Realmente podrían devolverle algo a la sociedad? ¿En algún momento ellos le darían la espalda y se olvidarían de él? Estas y muchas otras preguntas resonaban continuamente en su cabeza.

                A veces confiaba ciegamente en sus compañeros y algunos de ellos le daban motivos para pensar así. Su corta experiencia con Megan fue la que más le hizo aprender, a la fuerza, que no siempre las personas terminan de demostrar lo que en verdad son. Sin embargo, el haber tenido aquella experiencia le sirvió para ser más consciente de sus acciones. Más consiente de cómo tratar y relacionarse con los demás. Más consciente de cómo seguir su camino como líder de una familia tan poderosa. Es por eso que, en ciertos momentos, necesitaba golpear su cabeza y encontrarse por sí solo con aquella cruda realidad. Cuando tuvo aquellos problemas amorosos, no fue hasta que él mismo decidió abrir verdaderamente los ojos y reconocer lo que estaba sucediendo… Tuvo que experimentarlo para darse cuenta de ello.



Scarlet Ericson

Editado: 14.12.2018

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