Luz de luna

Tamaño de fuente: - +

C U A T R O

— ¡Lydia!

Abro con lentitud los ojos mientras llevo una mano a mi pecho, tocando la piel que cubre el corazón, sintiendo sus latidos golpetear con violencia su prisión de huesos y músculos, me siento en la cama y miro a mi alrededor con paranoia, buscando al fantasma de mi tío, el cual me atormenta entre sueños desde su muerte, o sea, desde hace dos días.

Frunzo el ceño a la oscuridad y me levanto, enfundo mis pies en un par de pantuflas violetas, cortesía de mi padre de acogida, y abrazo mi tembloroso cuerpo mientras bajo a la cocina, la cual se encuentra en el segundo piso, yo estoy en el tercero junto a un extraño chico al que he visto una sola vez y por accidente; me detengo abruptamente en la entrada de la cocina al encontrar a Judhead y Shane jugando una partida de póker.

— ¿Insomnio o pesadilla?

—Pesadilla. —Contesto y entro, caminando directamente al dispensador de agua empotrado en la nevera, tomo un vaso en mi camino y lo lleno con el refrescante líquido. — ¿Ustedes?

—Insomnio.

—Y falta de dinero. —Termina Shane, brindándome un guiño juguetón, aparto la mirada al instante y termino mi bebida. Me despido con un ademán de manos de ambos individuos y salgo de la cocina, donde encuentro a Jagger recostado en una de las muchas paredes de cristal.

—Toma, te ayudará a dormir. —Me tiende algo, frunzo el ceño, extrañada, y estiro la mano, donde deja un pequeño trozo cuadrado, chocolate negro.

— ¿Gracias?

—Cómelo, te ayudará a dormir. —Se limita a repetir y entra en una habitación, supongo la suya, miro el trocito de chocolate, me encojo de hombros y lo como, cierro los ojos con deleite mientras disfruto del sabor, amargo y con un toque de caramelo en su interior.

Regreso a mi habitación y me tiro en la cama, en cuanto mi cabeza toca la almohada mis párpados se cierran y mi mente se apaga, no vuelvo a soñar con nada, ni a nadie.

…..

Mantengo la mirada en mi tazón repleto de fruta y chocolate líquido mientras mi familia de acogida habla a mi alrededor de temas de poco interés para mí, mastico con lentitud y trago, al tiempo que Scott pierde la paciencia y le da un buen golpe Tanner, quien no sabe cuándo dejar de hablar. Suspiro, aquí vamos de nuevo.

Ambos comienzan una pelea a golpes en la cocina, derribando sus sillas junto a sus platos con su desayuno, Kristoff maldice en voz baja y se apresura a separarlos junto a Jagger, diez minutos después logran su cometido y yo mi desayuno, por lo que tomo mi plato vacío, y sucio, y voy a lavarlo, al terminar salgo con monotonía de la estancia y regreso a mi nueva habitación. Esa es mi rutina desde hace tres días, y la repito cuatro veces al día.

Suspiro, de nuevo, y me tiro en mi cama, fijo mi mirada en el techo de mi habitación y cuento mis respiraciones y parpadeos, una divertida forma de pasar el rato.

Lydia...

Miro a mi alrededor con confusión y capto una sombra en una esquina de mi habitación, me incorporo lentamente y entrecierro los ojos tras el cristal de mis gafas para ver mejor, mi corazón se salta un latido al observar el rostro de dicha sombra, la cual parece tener el rostro de mi difunto tío.

¡Ayúdame!

Frunzo el ceño y me acerco con cautela a él, o ella, antes de dar un grito ahogado y dar un salto hacia atrás cuando se abalanza sobre mí, mi espalda golpea con rudeza el piso de cristal reforzado y polarizado, ocasionando que el aire escape de mis pulmones mientras la sobra queda estática sobre mí y grita mi nombre, deformando el rostro de mi tío, todo comienza a tornarse negro cuando sus manos se cierran alrededor de mi cuello y aprietan con una fuerza dolorosa y sobrenatural, cierro los ojos y doy un último suspiro.

—Maldición, olvidé las gafas de protección.

Miro a mi alrededor con confusión y desconcierto, encontrándome en un claro dentro del bosque, observando a mi tío y hermano cargar sus hachas sobre sus hombros mientras se preparan para talar un árbol. Frunzo el ceño, ¿qué es esto?

—Ve por ellas, quiero volver con tu hermana antes de que anochezca. —Ordena mi tío, Adán asiente y desaparece mientras mi tío se prepara para comenzar a trabajar.

Me siento sobre una enorme roca mientras observo a ambos trabajar, mis mejillas están húmedas debido a mis lágrimas mientras pequeños sollozos salen de mis labios al observarlos de nuevo, así sea por medio de este sueño. Llevo mi mirada al cielo y palidezco al ver los tonos rosados y anaranjados del atardecer, vuelvo a mirar a mis familiares y mis manos comienzan a sudar al verlos separarse.



ElizaKmarena

#96 en Fantasía
#75 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: licantropos, vadook

Editado: 14.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar