Luz de luna

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D I E C I S É I S

Miento si digo que lo tomo bien, pero, primero lo primero.

Ignorando la presencia de mi madre, regreso mi atención a Kristoff y su furia ciega, la cual ocasiona un profundo tajo en mi abdomen que, extrañamente, no duele, solo sangra y es profundo. Llevo una mano a la herida y me pongo delante del lobo gris, quien sí siente el dolor pero no tiene herida alguna.

—Basta. —Rujo, posando las palmas de mis manos en su fornido pecho y quemándolo con mi nueva y favorita habilidad. Gracias, lado Vadook.

— ¡Lydia!—Hago que enormes llamaradas blancas y plateadas impidan el paso de mi madre para salvar a su amante, y sigo con lo mío. Kristoff ruge.

—No toques a mi hermano, bestia. —Mi voz suena gutural y mi vista se encuentra nublada, al mismo tiempo, siento que ambas heridas se cierran y ahora solo queda una profunda mancha de sangre en mi blusa y rostro. —Tócalo de nuevo y te arranco el corazón.

Él asiente y todo vuelve a la normalidad, incluida yo, sacudo la cabeza, cortando toda conexión y control por parte de mi lado Vadook, y el cansancio de mis actos recaen en mí, me tambaleo y Kristoff me sostiene contra su congelado pecho. Ups.

—Podría disculparme por lo ocurrido, pero no voy a hacerlo. —Murmuro y me separo, me escruta con atención. —Mi familia, mi verdadera familia, está primero que nadie, así que mi amenaza va en serio, Sheridan. No vuelvas a lastimar a mi hermano o te ocurrirá lo mismo, tres veces peor.

Me alejo de él y acudo en la ayuda de mi hermano, quien lame mi rostro y me agradece con la mirada, su dolor se ha ido y ahora está más alerta que nunca, en especial con la presencia de nuestra madre en la estancia.

—Supongo que Adán dijo algo inapropiado acerca de tu presencia aquí y Kristoff se vio obligado a atacar, y no, no me equivoco. —Giro con lentitud y la observo con frialdad, me devuelve la mirada sin miramiento alguno. —No preguntaré qué haces aquí, es claro que pasar demasiado tiempo lejos de tu amante te tiene incómoda. —Le guiño un ojo con una clara incitación, ambos gruñen en notable señal de molestia. —Pero sí preguntaré el porqué de todo este maldito teatro, ¿por qué fingir tu muerte cuando claramente pudiste solo dejarnos? ¿Para qué tanto sufrimiento?

—Porque no quería estar rodeada del peligro que representa tu estúpida familia infestada de Vadook. —Dirijo mi atención al nuevo integrante de la conversación, al tiempo que un objeto punzante es clavado hasta el mango en mi abdomen. —Pero yo voy a acabar con ello.

— ¡Connor!—Gritan mi madre y Kristoff mientras Adán, Jameson y Zek se abalanzan sobre él, furiosos.

Miro la empuñadura de la daga mientras la sangre corre alrededor de su hoja, frunzo el ceño y con dedos temblorosos la saco de mi cuerpo, miro sin expresión alguna al chico, quien parece ser solo un año menor que yo, y con un gesto ordeno a Jameson y Zek que lo sostengan, ambos lo hacen y me dejan el camino libre. Me acerco a él y llevo la hoja de la daga a mi cuello, sonrío con crueldad y corto la piel y carótida, rociándolo con mi sangre, todos gritan, exceptuando los Vadook, y lo tomo con firmeza del cuello, mis ojos se nublan y la herida pasa a él, quien comienza a ahogarse con su sangre de inmediato.

— ¡No! ¡Kristoff, haz algo! ¡Esa cosa va a matar a nuestro hijo!

El mundo se detiene a mi alrededor, inclusive la sangre deja de salir del cuello del adolescente, quien ahora me observa con miedo y horror. Siento la caricia de unos dedos invisibles tomar mi mano y todo estalla a nuestro alrededor mientras que una luz blanca y cegadora me envuelve, ocasionando un extraño cosquilleo en cada parte de mi cuerpo.

Abro los ojos con lentitud, acostumbrándome a lo que parece ser una nueva piel, e intento observar a través de lo que sea que imposibilite mi visión, llevo mis manos frente a mis ojos y una serie de cadenas tintinean. Oh.

— ¿Acabo de… cambiar?—Mi voz suena baja y gutural, mientras que mi visión sigue obstruida por lo que parece ser la capucha de mi vestimenta, es blanca, con ligeros matices grises, y cubre la mitad de mi rostro, dejando solo a la vista parte de mi nariz y labios.

—Cada vez se pone mejor. —Escucho gemir a Tanner y luego hay un golpe, seguro de Jagger, hacia su persona.

Ignoro a todos en la estancia y corro escaleras arriba hasta detenerme ante el espejo de cuerpo entero en mi habitación, lucho por observarme pero al final lo logro, y termino horrorizada ante lo que observo.

Estoy semidesnuda, la tela que hace de capucha en mi rostro cae a cada lado de mi cabeza hasta terminar por debajo de mis pechos, sobre las costillas, parte de ella cubre lo necesario de ambos. Mi abdomen queda al descubierto y más del material que cubre la mitad de mi torso, cubre por igual mi cadera y entrepierna, en ella hay un enorme nudo, de la cual más tela que cae entre ambas piernas, escondiendo por igual lo necesario. Mi cuerpo entero está encadenado, delgadas pero resistentes cadenas rodean mis tobillos, suben entre mis pantorrillas y muslos, y adornan la especie de falda que me cubre, en mis muñecas comienza otra serie de cadenas, que bailan en mis brazos y terminan en un abrazo con mi cuello y clavículas, imposibilitando mi movilidad casi en su totalidad.

— ¿Por qué las cadenas?—Inquiero con mi nueva voz hacia mi padre, quien sigue débil por todo lo que ha tenido que pasar, incluyendo el polvillo solar, el cual ha dejado surcos en su piel y en la mía.



ElizaKmarena

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En el texto hay: licantropos, vadook

Editado: 06.12.2019

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