Luz de Luna: Escuela de Vampiros

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Capítulo 3 - Bienvenido a la Escuela de Vampiros

Lo primero que se le vino a la mente, fue preguntarse dónde estaba. Claramente, se encontraba en un lugar donde nunca antes había estado. El lugar era similar a una escuela. Muchos jóvenes rondaban por aquí y por allá. Mucha gente que jamás había visto en su vida. En cambio, todos tenían algo en común: Una túnica larga y negra, con capucha, que les llegaba hasta los pies, casi como una capa. Se dio cuenta que el también llevaba una... ¿Pero desde cuándo?

Una mujer vestida de negro alzó la voz. Parecía tener autoridad sobre los demás. Sus palabras les indicaron a los jóvenes, que era tiempo de dirigirse a sus salas de clases.

"Entonces esto es una escuela" pensó Frank.

La mujer de negro se le acercó, preguntándole:

-Y tú... ¿En cuál sala vas?

-No lo sé –respondió Frank.

-Sala tres. Ve allí –le indicó la mujer de negro- Las salas están indicadas con carteles.

Frank se percató de la sala mencionada, pero no se dirigió hasta ella sin antes preguntarle a la mujer:

-¿Cuál es el nombre de esta escuela?

-¿Ah? "Escuela de Vampiros de Carion" es el nombre. ¿Para qué preguntas si eso deberías de haberlo sabido?

-Es que... Me gusta como suena de otras bocas –respondió. La mujer vestida de negro le dirigió una mirada de desaprobación, se alejó, y él se dirigió a la sala tres.

Dentro del aula había muchos jóvenes dirigiéndose a sus sillas. Se dio cuenta que las sillas llevaban los nombres. En una de ellas decía "Frank".

Se acomodó en su silla, y esperó, tal y como si fuera otro alumno más de aquella peculiar sala de clases, sólo que los otros jóvenes, que parecían ya conocerse, hablaban sin parar.

Una voz que distinguió enseguida, dijo:

-Este es mi lugar... Sí.

Y Frank comprobó que aquella era Rebeca. Se sentaba delante de él. Estaba convencido de que estaba soñando, pero no entendía que hacía Rebeca en su sueño. Sintió ganas de saludarla, pero no lo hizo.

Llego la mujer vestida de negro hasta la sala, y se presentó:

-Bien alumnos, buenas noches a todos. Mi nombre, para los nuevos, es Débora. Soy maestra en esta escuela... Si alguien quiere decir algo antes de comenzar la clase, pueden decirlo ahora.

Frank sintió deseos de levantar la mano, y preguntar que era lo que sucedía. Jamás había estado en una escuela parecida. Pero, prefirió mantenerse en silencio. Un joven vampiro se acercó a la maestra.

-Maestra Débora, ¿Cómo ha estado su día hoy?

-Bien Ismael. Que atento por preguntar, gracias.

La clase transcurrió en silencio. Sólo se distinguía la voz de la maestra Débora. Los alumnos mantenían el respeto.

-La sangre es necesaria para nosotros. Además, contiene nutrientes que nos permiten vivir de ella. A excepción de humanos, no necesitamos comidas. Sólo con sangre basta. Será necesario estudiar tipos de sangre, en este semestre. Pues hay gran cantidad.

Interesante... -murmuró Ismael.

La campana interrumpió a la maestra Débora.

-Muy bien. Ya pueden salir.

Frank se dirigió hasta la puerta del aula, deseando despertar pronto. Era un sueño curioso, sin duda. Quizás podría haberse quedado un tiempo más. Pero temía que luego no pudiera despertar, y quedara atrapado por siempre en este lugar.

Salió del aula, y sintió una delicada mano en su hombro.

-¿Me recuerdas?

Era Rebeca.

-¿Qué haces en mi sueño? –preguntó Frank.

Rebeca sonrió, por el hecho de que Frank creyera que se encontraba en un sueño.

-¿Qué te hace creer que esto es un sueño? –le preguntó.

-Pues porque en la vida real, esto no existe. Para empezar, jamás había estado en un lugar como este, con gente así.

-¿Has visto el cometa? –preguntó Rebeca.

-Eso es, sé de que cometa me hablas. El cometa hermoso que me está haciendo alucinar.

-No, no es así. Más bien, el cometa sirve como portal –respondió Rebeca.

-¿De qué hablas? –preguntó Frank, quien parecía no entender nada.

-Es algo un tanto difícil de explicar, Frank. Pero ahora será mejor que salgamos de aquí enseguida.

-¿Te digo algo?, no te estoy entendiendo nada. Y creo que mejor me largaré de aquí. Seguro en un rato más despertaré- dijo Frank, y dándole la espalda a Rebeca, se alejó hacia las sombras.

-No entiendo que pasa aquí... Quiero despertar, pero no puedo –musitó. Se recostó sobre el pasto, contemplando el cielo estrellado. A diferencia del cielo que veía en su realidad, el cielo de aquí casi no tenía estrellas, y las manchas violetas cubrían gran cantidad en él. Era una mezcla de violeta y negro.

Luego, Rebeca llegó hasta él.

-¿Qué te parece si me recuesto aquí contigo y te explico un poco para que puedas entender? –preguntó amistosamente.



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En el texto hay: vampros, vampiros y magia, hechiceria

Editado: 04.07.2019

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