Luz y Oscuridad

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+Capitulo 4: Humano+

Hayley

Me desperté y lo primero que hice fue fijarme debajo de la cama para ver si aun se encontraba Balam, pero no era así, al parecer se despertó antes y se fue.

Antes hemos tenidos peleas, pero jamas pasaron mas de un par de hora sin hablarnos. Solo espero que se le pase pronto.

Entre al baño, me duche, lave los dientes y me cambie. Salí de mi habitación, baje las escaleras y fui al comedor a desayunar con mi mama.

Tocan el timbre.

Me levanto y voy a atender.

Abro la puerta, adelante mio hay un chico extremadamente sexy, pero que jamas en mi vida había visto.

- Hola, soy un alumno de intercambio y en la escuela me dieron esta dirección para vivir mientras me quedo en la ciudad. -Me pareció bastante raro cuando hablo ya que se parecía mucho a la de Balam pero no puede ser el ya que este es humano, tal vez sea mi imaginación.

- Si, claro pasa. -Dije y así hacerme a un lado para que entre a la casa.

- ¡Mama veni! -Grite desde la entrada al lado del chico.

- ¿Que pasa hija?

- Vino un chico de intercambio que al parecer va a vivir con nosotras.

- Ah, cierto me olvide de decirte hoy me llamaron de la escuela preguntándome si podíamos hospedar al alumno de intercambio. -Me explico mi mama- Vos debes ser Balam ¿cierto? -Pregunto mi mama al chico esta vez. Se llama como mi Balam pero no puede ser el o ¿Si?

- Si, soy yo.

- Hija llévalo al cuarto de invitados.

- Si, claro, veni es por aca. -Dije para mostrarle por donde tenia que ir.

Subimos las escaleras y lo lleve al cuarto de huéspedes.

- ¿Te gusta mi cuerpo humano? -Pregunto rompiendo el silencio.

- ¿Que? espera, ¿Balam sos vos? -Pregunte asombrada.

- Si soy yo. Y... no me respondiste.

- S-si, es lindo. -Conteste tartamudeando, sonrojada y no se por que.

- ¿Y que haces así? -Pregunte aun asombrada.

- Es una larga historia. -Contesto mientras se le borraba de inmediato la sonrisa que tenia.

- De acuerdo se ve que no me lo quieras decir, pero cuando quiera te voy a escuchar.

- Bueno ya te podes ir. -Dijo cortante para ir a acostarse sin dirigirme la mirada.

- Claro, te veo después.

Y salí del cuarto.



Nina Bianchi

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En el texto hay: amorprohibido, demonios, celos

Editado: 17.08.2019

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