Mad

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De mal a peor

Era domingo de tarde y recién empezaba el mes de febrero. Maddie decidió ir al parque para poder distraerse y divertirse después de haber estado con su hermana eligiendo el modelo de anteojos que más le gustaba, quedándose finalmente con los populares lentes "hipsters" y tendría que ir a buscarlos en unos días más. Ella había ido el viernes al oculista, donde le dijeron que debía usar lentes con un 1.5 de aumento.

—¡Hola! —irrumpió Joe.

—¿Joe? —dijo Maddie como pregunta, aunque parecía más una duda—. ¿Qué haces aquí?

—No sé qué tiene de raro ir al parque al que van muchas personas siempre, pero entiendo a lo que te refieres. Vine con unos amigos, ¿y tú?

—Vine sola y porque sí. Que curioso que hicieras amigos tan rápido.

—Son de Nueva York —respondió riendo—. Ven para que te los presente.

—Está bien...

Maddie siguió a Joe hasta dos árboles grandes, cuyos troncos eran curvos y era como si formaran un techo con sus ramas al juntarse. Sentados debajo de los dos árboles habían tres chicos.

—Te presento a Christopher, Matthew y Spencer, pero diles Chris, Matt y Spens o Capitán Chris, Matman y Súper Spens —le dijo Joe a Maddie—. Chicos, ella es Madeline, pero su apodo es Maddie.

—Hola, Maddie McMad —exclamó Chris. Él era de cabello castaño muy claro y sus ojos eran azules. Tenía un poco de barba y su estilo era un poco despreocupado—. ¡Hey! ¡McMad suena bien!

—Se me olvidó decirte que Chris es el de los apodos y que es otro de mis primos —le susurró Joe a Maddie.

—No es cierto, no suena bien "McMad" —dijo un chico alto y de pelo castaño y vestido con unos jeans, una camisa manga corta y zapatillas vans. Maddie sabía que lo había visto antes, sentía que lo conocía, pero no recordaba cómo—. Mucho gusto, yo soy Spencer o Súper Spens y opino que te queda mejor solo Maddie ya que es lindo y tierno como tú —ante eso, Maddie se sonrojó un poco.

—Atrás, coqueto —dijo empujándolo otro chico de pelo castaño—. Hola, yo soy Matman y ojalá estos dos no te causaran una mala impresión. Spencer es mi hermano gemelo aunque no nos parezcamos.

—Ni siquiera parecen hermanos —dijo riendo Maddie—. Por cierto ¿cuál es el apodo de Joe?

—¡Joker Joe! —respondió Chris y Joe se golpeó la cara con su mano.

—En fin —interrumpió Spencer—, vamos a Malibú y pasamos a recoger a Joe, si quieres puedes acompañarnos.

—No puedo, mañana tengo escuela.

—¿Qué edad tienes?

—Cumplo diecisiete el nueve de marzo.

—¡Joe, eres un pedófilo! —exclamó Chris y acto seguido Joe le tapó la boca antes de que siguiera hablando.

—¿Cómo puedes tener una novia menor de edad? —lo cuestionó Matt.

—No es mi novia... —dijo Joe mientras se rascaba la nuca.

—Entonces... ¿estás disponible? —le preguntó Spencer a Maddie, haciendo que Joe lo golpeara en la cabeza—. Nunca antes te había visto tan celoso, Joe.

—No son celos —respondió—, solo que conozco a Maddie desde que es una niña pequeña, así que es como mi hermanita.

—Sí, claro que sí —dijo con sarcasmo.

—Es la verdad, no quiero que ella pase un mal rato como la chica que me contó Matt. Sé de lo que eres capaz, Spencer.

Al día siguiente, Maddie no encontró a Mary, ni a Nick y tampoco a Jeff antes que empezaran las clases, por lo que solo estaba con Raven.

Sin darse cuenta, chocó con un chico brasileño de su clase, llamado Jorge, quien llevaba un vaso de café en su mano, dejándolo con una mancha de café en su camisa. Si bien el chico era de Brasil, hablaba perfectamente inglés ya que vivía en San Diego desde que tenía diez años, sin embargo muy pocas veces hablaba con Maddie y generalmente era porque alguien los interrumpía.

—Lo siento —le dijo Jorge—, es que voy apurado al entrenamiento.

—No importa —dijo Maddie—. Lo siento por mancharte.

—Descuida, no es nada que no salga.

—De todos modos, creo que puedo hacer algo. Fui la responsable por esto, así que después te cambias y me la pasas para lavarla...

Jorge se había sacado su camisa en frente de Maddie y Raven, dejando a ambas boquiabiertas. Luego, se la extendió y buscó una limpia en su mochila, la cual se puso. Inmediatamente se fue, no sin antes acercarse al oído de Maddie para susurrarle: "gracias" y darle un beso en la mejilla como muestra de agradecimiento.

—¿Viste eso? —preguntó emocionada Maddie.

—¡Claro que sí! —respondió Raven, mientras le quitaba la camisa de las manos para olfatearla después—. Es imposible no ver lo sexy que es Jorge. Es increíble que te pasara su camisa, ¡hasta tiene olor a chico sexy brasileño!

—Huele a café —dijo mientras miraba raro a su amiga.



Bloodvenom

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En el texto hay: romace juvenil, comedia, musica

Editado: 30.01.2020

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