Mad

Tamaño de fuente: - +

Bendito lunes

Kathy llegó junto con Michael y Mary le hizo una señal a Nick y a Jeff para que se fueran, por lo que los tres se despidieron de Maddie y se fueron corriendo. Kathy abrió la puerta de la casa, así que Maddie entró de inmediato y sin saludar a su hermana ni a su cuñado. Subió hasta el tercer y último piso de la casa, el cual pocas veces usaban y era casi como un ático para las hermanas ya que además era de difícil acceso. Ahí, había una habitación de huéspedes y Maddie se recostó sobre la cama mientras pensaba en lo que había pasado, en sus emociones y en lo que vendría, saliendo unas cuantas lágrimas que al principio sacó con su dedo, pero después no se molestó en hacerlo. En eso, Kathy golpeó ligeramente la pared para que Maddie se diera cuenta de que estaba ahí, por lo que la menor de las hermanas se sorprendió y se sentó en la cama, seguida por su hermana mayor.

—¿Quieres decirme qué pasó y por qué lloras? —le preguntó Kathy mientras movía un mechón de pelo que tenía Maddie cubriéndole la cara a detrás de su oreja.

—No veo porqué deba hacerlo —respondió Maddie.

—Simple: soy tu hermana y quiero hacer lo mejor para ti, pero no puedo si no quieres contarme el problema.

Maddie suspiró y apoyó su cabeza en el hombro de su hermana antes de hablar.

—Tuve un sueño bastante extraño, todo estaba oscuro y un poco borroso —dijo Maddie—. Sin embargo, pude reconocer a Joe. En el sueño, él besaba a otra chica y eso me dolió porque sé que podría pasar, te recuerdo que la mayoría de mis sueños se vuelven realidad y no quiero que eso pase.

—¿Tú sientes algo por él? —preguntó Kathy—. Es un sueño, ¿y si no pasa? Aparte, si ocurriera, no serías la primera chica a la cual le gusta un chico y él no corresponde a eso, aunque supongo que debe doler más si...

—Cállate —le pidió Maddie—. No solo por eso estoy mal, ¿ok? También por cosas que pasaron hoy.

—Entonces dime cuáles.

—Creo que lo más reciente y que me puso así fue que nos besamos —dijo en voz baja, pero de todos modos Kathy la escuchó y la miró sorprendida—, pero luego solo se fue y... no sé, pensar en ese momento me pone mal, siento como si alguien estuviera jugando conmigo, con mis emociones y todo eso. A partir de ayer me hizo creer que podíamos estar juntos, pero después se mostró frío, sin sentimientos. Solo se fue y antes de que lo hiciera le pregunté por qué ni siquiera me dijo que me quería o por lo menos un adiós, pero solo me dijo que así es él y se fue.

—Bueno pero recién eres adolescente, solo tienes dieciséis años y debes aprender que por tu vida pasarán muchas personas malas, incluso minutos antes de que mueras, pero eso no significa que te debas deprimir o creer que el mundo se viene abajo por eso. Aparte, un corazón roto es un paso más para encontrar la felicidad.

—Pero, ¿cuántos más? ¿Cuántas veces hay que sufrir por amor? Ya van tres con lo de hoy.

—Muchas veces, depende de a qué estés destinada. Algún día te darás cuenta que no vale la pena sufrir por eso o encontrarás a alguien que haga que te olvides del dolor, por ahora solo debes divertirte y disfrutar de que eres joven y no debes trabajar. Aparte, no siempre la primera vez con alguien resultará, te recuerdo que Michael y yo fuimos novios por poco más de dos años y terminamos horriblemente, pero un año después volvimos y ahora estamos a casi un mes de casarnos.

—Gracias... —dijo Maddie en tono dudoso— supongo.

—Ahora baja a comer algo y después duerme en tu cama.

—No gracias, estoy bien aquí. Además, recuerda que esta mañana dejaste empapado mi colchón, dudo que ya esté seco.

Kathy la miró entrecerrando los ojos y se fue de la habitación. Maddie volvió a recostarse en la cama mientras lloraba. Después de varias horas logró quedarse dormida.

***

Todo estaba borroso y demasiado iluminado, sin embargo, logró distinguir una cama en la cual dormían un hombre y una mujer. Él se despertó antes y abrazó a la mujer por detrás, después besó su clavícula y susurró algo en su oído, se levantó de la cama y salió de la habitación. La mujer permaneció acostada unos minutos, luego se levantó de mala gana, caminó por un pasillo y dobló a la izquierda, donde había una pequeña cocina típica de los departamentos. Él había encendido la cafetera después de poner a hervir agua para el té de la chica. Ella se colgó del cuello del chico por detrás y ambos reían por eso. De repente, un bebé lloró y ella lo soltó.

Yo voy —le dijo él y corrió al cuarto del bebé.

Ella sabía que a su pareja le encantaba atender a su hijo, por lo que no se preocupaba, sabía que si se trataba de algo que solo ella pudiera hacerla llamaría. De pronto, notó la presencia de Maddie -quien estaba mirando todo a unos metros- y supo quién eraLa mujer se acercó a ella hasta estar a menos de medio metro.



Bloodvenom

#1852 en Fantasía
#351 en Magia
#1251 en Joven Adulto

En el texto hay: romace juvenil, comedia, musica

Editado: 30.01.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar