Madness

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CAPÍTULO 5

Maldito el momento en que accedí a salir. Maldita la hora en que decidí sacarme mis botas. Maldito sea el tal Kay.

Pero sobre todo maldito imbécil, Nicholas Colton. 

Por que si, resultó ser que aquel Nick misterioso de los mensajes era el hermano de Alec. 

Nadie me impedía subir las escaleras y ponerle unas cuantas cosas en claro al imbécil. Pero en mi interior sabia que era precisamente lo que él estaba buscando.

No le daría la satisfacción de rebajarme a suplicarle, aunque me moría de ganas por saber quién era. Aguantaría, él caería primero.

Vislumbre la figura de Cora caminando hacia mi seguida por un sonriente Alec. 

— Lo siento Mad —  dijo al llegar junto a nosotros, se lo notaba incómodo hablando —  las busqué per...

— Ya lo se, ahórratelo —  rodé los ojos resignada —  el idiota de tu hermano las tiene —  terminé la frase por él y les mostré la foto que Nick me había enviado. Las cejas de Alec se elevaron en señal de sorpresa y Cora se río disimuladamente.

— Creí que no conocías a mi hermano Mad —  inquirió Alec.

— Y no lo hago —  dije, guardando mi teléfono en el bolsillo —  No se de dónde sacó mi numero ni por qué está jodiéndome la vida. 

—  Espera un momento, ¿me estas diciendo que Nick te esta mandando mensajes y no lo conoces? — su mirada de asombro me desconcertaba, ¿Tan extraño era aquello?

— Si, ¿Por qué? —  pregunté. Mi intriga sobre este hombre cada vez era mas grande. Me fastidiaba e intrigaba en partes iguales. Por un momento creí imaginarme quién podía llegar a ser, pero negué internamente, el jamás hubiese guardado su número. 

Jeremy y Alec intercambiaron miradas. Alec se removió nervioso.

— No es algo que Nick haría habitualmente — intervino Jer, quien estaba atento a toda la conversación. —   Mad, no te quiero cerca de él. No es bueno para ti.  — me dijo mirándome de forma seria. Se paró del sillón.   — sin ofender Alec — agregó dedicándole una mirada rápida de costado.

— No me ofende, opino igual que Jer, pero en fin, es tu vida, haz lo que quieras — dijo  encogiéndose de hombros —  te traeré unas zapatillas mías, así no vuelves descalza a casa.

Desapareció escaleras arriba para luego volver con un par de Vans negras que me quedaban gigantes. 

Luego de despedirnos de Alec, montamos en la camioneta de Jer. 

La lluvia no había menguado y el corto trayecto de la casa al vehículo nos había empapado. Temblábamos del frío. Jer puso en contacto y encendió la calefacción. 

Cora frotaba sus manos para entrar en calor a su lado. Un gruñido de satisfacción brotó de sus labios al momento de sentir el aire cálido salir de las rejillas. 

— Creo que todos estamos esperando que cuentes qué sucedió con Alec, Cora — la picó mi amigo mientras maniobraba para salir de aquel vecindario. 

— Cállate, yo no te pregunto que haces tú con las zorras —  saltó ella a la defensiva. 

Comenzaron otra vez a discutir, pero mi cerebro desconectó en ese momento. No tenia fuerzas ni físicas ni mentales para seguir escuchándolos.

El domingo me la pasé tirada en el sillón de casa. La lluvia seguía cayendo sin cesar por lo que las ganas que tenía de hacer algo fuera eran nulas.

Varios mensajes de Cora habían interrumpido mi placentero día. Su insistencia en hacer algo no paraba pero ni siquiera con una orden de un juez iba a ser capas de sacarme de allí. 

A media tarde se rindió.

Mis padres habían ido de visita a la casa de mis tíos por lo que aproveché la soledad de la casa. 

Me gustaba estar sola, que nadie me molestara ni me dijera que hacer, me daba una paz interior increíble.

Después de pasar horas frente a la televisión viendo películas mi estomago rugía de hambre.

Me paré y me dirigí hacia la cocina para hacerme un sándwich. Volví al living y me tiré en el sillón nuevamente. Comí tranquila mi bocadillo mientras hacia zapping por los canales. 

Un mensaje entrante en mi celular hizo que dejara el control a un lado para tomar mi teléfono. Resoplé fastidiada al ver que el remitente no era Cora o Jer, sino Nick.

<<Creo que me debes una respuesta Madison>> 

¿Quién se creía que era? ¿El rey del mundo? 

<<Estas equivocado, aquí el único que me debe algo eres tu, yo no tengo nada tuyo en mi poder, al contrario de otros...>>

Su respuesta no tardo en caer.

<<Te espero a las 8 en mi casa, ya sabes la dirección>>

Mi mandíbula llegó al piso, la seguridad y egocentrismo que poseía me descolocaban. 

Estaba muy equivocado si pensaba que saldría corriendo a su casa, iba a estar esperándome mucho tiempo si pensaba que eso pasaría. ¿No..?



Adela

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En el texto hay: romance, amor, amistad

Editado: 11.06.2019

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