Madurez Voluntaria

Tamaño de fuente: - +

48. Videollamada

Cambié mi foto de Facebook a una que nos habíamos tomado esa misma tarde en casa de Violeta, después de que me limpiase la sangre y llegasen los demás a trabajar.

Tienes una solicitud de amistad de: Tania Yepez

Tenía fotos muy nuevas. Ahora, tenía el cabello muy corto. Hizo una publicación emotiva -que obviamente no terminé de leer- agradeciendo a algunas personas por el apoyo y eso. Me escribió por privado ique “gracias”. Pero no le respondí.

Yo no hice nada por ella. Solamente dejé a su ex novio moribundo porque él me fisuró la nariz y me abrió la nuca.

Me emocioné al pasar la nueva barrera: ver a Vio en vivo.

­― Hola. ¿Me puedes ver?

― Sí, y te escucho también.

Me miró aún con cierta condescendencia. Mi nariz se había hinchado mucho más.

― Deberías ir al médico…

― Mañana iré. Tania me escribió. -Cambió la cara a una de extrañeza, pero también se veía irritada. O algo.

― ¿Para qué?

― Para darme las gracias. Me volvió a escribir pero no quiero ver qué puso.

― ¡Si eres malo!

― No soy malo, es que me sabe a mierda.

Se rió, tapándose la boca con las manos.

― ¿Sabes? Antes pensaba que Tania hacía todo eso por llamar tu atención.

― Yo pensé algo así también. Pero es raro que no te dijera, se supone que son amigas.

― ¿Qué me dijera? ¿Qué cosa?

― Que yo le gustaba y eso.

― ¿Te dijo que le gustabas?

Me encogí de hombros. Sí lo había hecho, pero no le quería responder. La verdad, no me interesaba en lo más mínimo.

― Tal vez Tania no te dijo nada porque pensaba que querrías quitarle su “conquista” -enfaticé con los dedos.

― ¿Cómo? -se sonrió, sin entender.

― Pues que grupos como las superputas se quitan los novios entre sí. Y se echan tierra y eso…

― Tania sabe que no soy así. Pero tuvo muchos secretos. No entiendo por qué no me dijo lo de Camilo.

― Tal vez es porque no quería eso mismo.

― ¿Cómo?

Volteé los ojos.

― Violeta, eres bonita. Tal vez Tania pensaba que si salían juntos Camilo te iba a ver y eso…

― No te burles…

― No me estoy burlando.

― Pero si nunca le he gustado a nadie.

― No sabía que yo no era nadie…

― ¡Uber!

Me reí, pero eso me dolió. ¿Es que nunca iba a aceptar que estaba cómoda conmigo? ¿Ni siquiera se le había ocurrido…? ¿Ni una vez? ¿Esto era la friend zone? Qué mierda.

Vio volteó para su derecha, y habló con su padre un rato. Yo miré qué tan avanzada estaba la película que nos mandaron a ver en inglés y psicología. Y regresé a ver a su pantalla. Tenía puesto el vestido azul de antes, que mostraba mucho sus hombros y hombros. Me pilló mirándola.

― Tienes un lunar ahí.

Se sonrió un poco. Y le señalé dónde, en mi propio pecho. Uno en la clavícula. Tenía varios hacia su cuello y se los señalé.

― Es como un camino de lunares.

Dejó de sonreír. Y de mirarme.

― ¿Qué pasa?

― Deja de hacer eso -dijo con un hilo de voz.

― Pero…

― Deja de decir que… La gente se sentiría atraída por mí y eso.

― ¡Pero…!

― ¡Es incómodo, coño!

― No sabía, lo siento -bajé las cejas y miré a otro punto de la pantalla.

― Claro que lo sabes.

Me eché hacia atrás en la silla y me eché todo el cabello hacia atrás, mostrándole parcialmente mi cuarto, que estaba por lo menos con la cama tendida.

― ¿Por qué coño te…? -suspiré- ¿Por qué te incomoda?



Ali Bracamonte

Editado: 08.01.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar