Maldita

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—¿Estás lista Cromwell?

La fría y firme voz de Erick, uno de los mentores hizo que su piel se erizará y el temor nuevamente se apoderará de ella. Un escalofrío le recorrió cada una de las vértebras de la espalda, los músculos de sus hombros se tensaron por completo, su respiración comenzó a volverse inestable y un ligero temblor que intentaba controlar se apoderaba de sus manos.

—S-sí — titubeo al responder, odiaba esa situación, estaba completamente fuera de sí. Pero no podía evitar sentirse de esa forma por el poseedor de aquel cuerpo intimidante, o aquellos ojos carmesíes que en cualquier momento le abrirían la garganta con el fin de beber hasta la última gota de mi sangre.

— Entonces no me hagas esperar más — respondió de manera glacial antes de retirarse de la habitación.

Se puso de pie y me acerco al baño de la habitación, las manos todavía le temblaban, su cuerpo estaba lleno de hematomas y cortes. Hace un par de semanas que había llegado a ese refugio, oculto bajo los ojos de la misma humanidad. Parecía una mansión, aunque la sensación era como transportarse a otro mundo.

Estaba acostumbrada a tener alucinaciones por los síntomas de abstinencia que le provocaba la lenta rehabilitación, no obstante, esto iba más allá de las alucinaciones o de la realidad, era una constante pesadilla de la cual no podía despertar. Miro su reflejo en el espejo del baño y puso ambas manos en el lavamos, intentando de mantener lo poco y nada de cordura que me quedaba.

"—¿Qué es este lugar? — preguntó una vez que la pared de un callejón extrañas figuras en su estructura y finalmente se abría.

— Donde se encuentra oculto el clan — respondió Alex, el chico que había conocido ese día en la entrevista.

Al principio se encamino por una especie de pasadizo totalmente oscuro, no era capaz de sentir nada más que el calor del hombre que iba atrás de ella, pronto se comenzó a divisar una pequeña luz tenue que la encamino a un salón. En aquel lugar había al menos unas veinticinco personas, sus manos sudaban, su pulso estaba frenético y el miedo comenzó a apoderarse lentamente.

«Por favor que sea una alucinación» Era lo único que pasaba por su mente cuando alrededor no veía nada más que ojos carmesíes que la devoraban por completo, pareciera que todos vestían para una fiesta de gala y la observaban como el postre más delicioso que han visualizado alguna vez.

— ¿Por qué...

Fue interrumpida de manera abrupta por un hombre que se acercó a de manera sigilosa, ni siquiera se dio cuenta, este tomo su mano como si fuera a besarme el dorso, le regalo una inquietante sonrisa de la cual sobresalían aquellos colmillos que tanto le perturbaban, en un abrir y cerrar de ojos el hombre ya tenía su mano contra sus labios, propinándome un pequeño mordisco que la dejo literalmente helada.

— Es bueno verte de nuevo Mark — saludo Alex al recién llegado, que todavía no la soltaba, temía que comenzará a sentir el temblor y el miedo que se estaban apoderando. Pero solo era su imaginación ¿verdad?

— ¿Quién es ella? — respondió él, sin dejar de mirarla por ningún solo instante, a lo que David, el padre de Alex apartaba violentamente al hombre que se mantenía insistentemente cerca de ella.

— La elegida, así que deja de saborearla — su voz, la dejado shockeada por la dureza con la cual se había expresado.

— ¿Q-qué hiciste? — se escapó de sus labios para el hombre que al menos que tomo en cuenta que la había mordido.

— Probarte — soltó con una sonrisa sádica y una mirada un tanto distorsionada, como si estuviera ajeno de la realidad... pero esa era ella ¿no? temía haberse encontrado con un grupo de caníbales fanáticos de lo sobrenatural."

— ¿Hasta cuándo piensas permanecer en el baño? Ya se te llamó una vez, no hagas que lo demás pierdan el tiempo — dijo Elizabeth... aquella poseedora de la voz de su difunta madre, alta rubia, de ojos carmín y una exagerada tez blanca. Al principio le había costado comprenderlo, de hecho, todavía no lo hacía.

Se sorprendió de verla en el reflejo del espejo junto al suyo. Sujeto firmemente el lavamanos, incluso pensó que se rompería por la fuerza que ejercía en él. Cerró los ojos para respirar profundo y poder enfrentarla. ¿En qué momento se sumió en los recuerdos de cuando llegó al lugar? Esta gente no perdía el tiempo, ellos no eran los caníbales que pensó... aunque no estaban lejos de serlo.



Bukhal

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En el texto hay: vampiros, maldicion, angelesydemonios

Editado: 07.04.2019

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