Maldita

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El entrenamiento finalizo cuando Erick vio una revelación en los ojos de Rubi, estaba por apuñalarla, cuando observo que el color de sus ojos había cambiado. Físicamente ella era pelinegra de ojos verdes, el fin de someterla era únicamente para probar que no era una humana común y corriente. Poco a poco iba a dando resultado, tenía excelentes reflejos, no obstante, en ella no se había expuesto lo más importante... en este caso sus ojos. Los ojos de la pelinegra estaban totalmente naranjas, su cuerpo hacia un lado. Erick mostró una ligera sonrisa de satisfacción.

—Ya era hora que despertarás — observó a Alex que entrenaba con ellos, desde que lo conoció era alguien amable, de cierta forma la protegía, se acercó a ella con ojos totalmente rojos y le beso la mejilla.

—¿de qué hablas? — si ella hubiese sido una simple humana sus ojos jamás debieron haber cambiado de color, aunque por supuesto ella no se veía a sí misma. Sin esperarlo en lo absoluto Erick sujeto su cuello, sus uñas comenzaron a crecer hasta convertirse en garras que se apoderaban del cuello, se enterraban provocando que el líquido carmesí saliera lentamente.

—te asfixiaras, morirás y renacerás como uno de nosotros... al fin el entrenamiento ha dado resultados — no fue capaz de gesticular ni una palabra, la fuerza que poseía ese hombre era sorprendente, su único intento fue sujetar su brazo intentando que el aire volviera a llenar sus pulmones, pero era imposible.

«Deja que la oscuridad te consuma, deja que tu sangre despierte» escuchaba susurrando constantemente en su inconsciencia... aunque algo lo evitaba, era como si una lucha se estuviera desatando en su interior constantemente.

—Renace en tu naturaleza — escucho aquella voz familiar, aunque no sabía si le pertenecía a su madre o a Elizabeth, ahora no podía confiar ni siquiera en los muertos.

Sus párpados poco a poco se abrieron, sentía frío, los espasmos la acorralaban y se alojaban en su vientre, el sudor frío que se expandía por su frente y espalda. Estaba en su habitación y aunque todo era igual, se veía mejor, como si tuviera mejor definición de todo. Elizabeth estaba a su lado, Mark frente y Erik al otro lado, sus miradas eran rojas y los colmillos le sobresalían a cada uno de ellos. ¿Qué diablos había ocurrido?

—Ahora Rubi —la grave voz de Erick se hizo presente y Elizabeth le sujeto del cuello, sintiendo como sus músculos se tensaban bajo ante aquella pequeña pero fuerte mano —¿quién te envía?

Al principio pensó que era una broma, pero con los tres ahí dispuestos a abrirle la garganta, le quedaba claro que no había ninguna broma, aunque no sabía a qué se referían.

—Una sola mentira y te arranco la cabeza —amenazó la rubia mientras Mark no hacía más que mirarla fijamente y el otro preguntaba cosas sin sentido.

—No sé de que hablas — espetó con la ira reflejada en los ojos. Se sentía totalmente perdida, no comprendía lo que le preguntaban ni siquiera a que se referían.

—No te atrevas a omitir la verdad mocosa insolente — suelta la rubia, sujetando con más firmeza el cuello de la pelinegra.

—Calma Elizabeth, realmente existe una posibilidad de que ella no sepa nada al respecto — Mark rodeo la cama, poniéndose a su lado, justo donde estaba la rubia — no podemos dejar que la ceremonia se inicie de esa manera.



Bukhal

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En el texto hay: vampiros, maldicion, angelesydemonios

Editado: 07.04.2019

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