Maldita

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¿Cómo la había encontrado? ¿Qué significaba eso? Damon entro completamente furioso, sus ojos permanecían de un violeta oscuro y miraba a Rubi amenazadoramente. El cuerpo de Mark se tensó por completo y el licor que permanecía en su boca casi fue expulsado ante la sorpresa de ver a aquel demonio.

—Oh no dejen de beber por mi — dice con sarcasmo y una sonrisa arrogante apareció por su rostro. Rubi simplemente alzó una ceja y alzó el vaso a su salud, luego de haberse servido un poco más.

—Gracias camarada— respondió con burla y la misma sonrisa que él, para terminar de beber.

Mark se mantenía tensó, Damon no dejaba de mirarlo de aquella forma tan particular… era como si en cualquier momento se fuera a acercar a él para descuartizarlo. Cromwell se llevó el dedo índice a sus labios y se quedó completamente pensativa. Analizando fríamente la situación, estaba completamente jodida. No había salida alguna y eso era un grave problema con el cual tendría que lidiar.

—¿Qué haces aquí? — preguntó ella rompiendo por completo el silencio y también sus pensamientos. Había decidido simplemente ignorar al demonio de su interior.

—¿Creíste que me encargaría de eliminar a los ángeles por ti y podrías irte sin pagar? — este se acerco y se sentó con ellos. Le tomó el mentón a la otra y lo acercó a centímetros de sus labios — buen intento— le guiño un ojo y luego la soltó. Ella simplemente le hizo un desprecio.

—De hecho… yo no te pedí absolutamente nada ¿por qué tengo que pagar por un servicio que no pedí? — frunció el ceño y su tono era arrogante. Mark seguía prácticamente paralizado, cosa que le estaba comenzando a molestar. Aunque no podía pasar por alto a ojos del vampiro, el hecho de que Rubi no le temiera a un demonio que prácticamente andaba expulsando poder con una simple mirada — Mark… — él no la escucho — Mark — intento nuevamente, hasta que se aburrió y le dio un golpe.

—Tengo que irme… — respondió repentinamente y saco una tarjeta para tendérsela a la femenina de cabellos negros — sé que volveremos a conversar en un futuro, puedes llamarme. — antes de que ella siquiera pudiera tomar la tarjeta, Damon la arrebató de sus manos y le guiño un ojo al vampiro.

—Yo me encargaré de esto gracias.

—Bastardo… — murmuró esta y detuvo a Mark por la muñeca — Mark yo… — estaba a punto de decir gracias, pero no fue capaz de hacerlo, algo simplemente se lo impedía. — ¿qué esperas que haga? — esa era su verdadera preocupación. El vampiro comprendió perfectamente a la joven y simplemente le sonrió levemente con fraternidad.

—Yo me encargaré de distraer a Erik y Elizabeth, no creo que Alex sea capaz de encontrarte. Tienes un demonio que te puede ayudar mejor que yo en este lugar Cromwell. — Damon alzó una ceja incrédulo ante esa afirmación y luego sonrío de forma burlona, una vez que Mark finalmente se soltó de su agarre y se fue.

—La ayuda no será gratis — odiaba esa seductora sonrisa que aparecía en él. De hecho, siempre los había odiado… a los hombres de forma general.

—Oh… ¿acaso te pedí ayuda?  — responde a la defensiva.

—No, pero estas jodida y lo tendrás que hacer — subió y bajo las cejas seguidamente un par de veces a lo que ella simplemente bufo molesta.

Lo peor de todo es que ese idiota tenía razón. Ella no tenía más opción, ahora todo pendía de un hilo. Aunque no sabía si sería capaz de dejar su orgullo de lado.

Rubi antes tenía una vida normal, incluso antes de las drogas… en la escuela tenía su grupo de amigas, su novio también tenía hasta cierta popularidad incluso si se le quería denominar de alguna forma, sin embargo, para ella nunca nada de eso había tenido un sentido en lo absoluto. Todo le parecía demasiado superficial, la sociedad en si misma… incluso sus propios padres, era por esa razón que había terminado volviéndose una completa adicta. Al parecer todavía conservaba alguna parte humana, aunque no quería profundizar en ninguna clase de pensamiento. Todo se volvía negro cuando lo hacía.

Damon notó el semblante serio de ella y la miro interrogativamente.

—Bien… ¿qué quieres? — respondió resignada. Una sonrisa macabra apareció en el rostro del demonio, además sus ojos de violáceos se convirtieron en unos negros y vacíos, carentes de una esclerótica blanca.  

«¡No Rubi! No, no, no, no, ¡No!»



Bukhal

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En el texto hay: vampiros, maldicion, angelesydemonios

Editado: 07.04.2019

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