Maldita

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Ya era demasiado tarde para escapar. Apretó los labios con fuerza, para no seguir gritando. Miraba al contrario con odio, la sonrisa macabra de este comenzó a cambiar, había algo que no le calzaba a la pelinegra, él…

«No es su forma real, lo has descubierto. Exige la verdadera forma.»

Así que eso era…

Soltó un gemido de dolor en cuanto este tomo el arma blanca de su pierna y la apartaba. Su sangre poco a poco se iba haciendo más oscura. Poco a poco iba quedando más claro para ella el pacto de sangre que había hecho, incluso comenzaba a sentirse diferente, el dolor ya no era tan excesivamente grave.

—Exiges algo… pero tu no me das lo más importante a cambio — ante sus palabras él la miro con atención, sin comprender a que se refería realmente, con un gesto la invitó a continuar. — esa apariencia tuya… no es la real, las ilusiones tienen sus fallas ¿por qué no muestras la verdadera apariencia? — lo desafió.

Esta vez si lo sorprendió por completo, aunque no dejo que su rostro lo expresará del todo. Solo un ligero brillo en sus ojos.

—Interesante — musito el contrario y se puso en cuclillas frente a ella —pero como desees, supongo que es justo después de todo. — menciono con una sonrisa hipnótica.

Lentamente las facciones de Damon iban cambiando, mantenía los mismos rasgos sobre su mandíbula, cuadrada pero no en exceso. Su cabello ahora era corto y oscuro, sus ojos de un verde cautivador. Su piel era de un tono apiñonado, su altura permanecía casi igual, en su rostro ya no había barba y sus labios tampoco habían cambiado significativamente, eran simplemente perfectos. Su imagen ya no demostraba la rudeza vikinga, su cicatriz , sino más bien aquella maldad que atraía, con la cual todas las chicas de la universidad solían caer con facilidad. Rubi parecía fascinada, ignorando por completo la herida que sanaba lentamente.

—¿Te gusta lo que ves? — sonrió ladino y ella simplemente bufó al darse cuenta de que estaba cautivada.

—No eres la gran cosa… ¿por qué ocultarse? — no hacia nada más que desafiarlo una y otra vez. Algo que al otro le comenzaba a molestar.

—Precisamente para que no se me acerque cualquier criatura que resulte atraída como tú. Son tentador ¿qué puedo decir? — se encoge de hombros y observa la sangre en la pierna de ella. Poniéndose de pie posteriormente. — dime cariño… ¿con qué demonio hiciste un pacto? — coloca el filo del arma en su cuello, justo debajo del mentón.

—Tsk… ya viste todo. No tengo ni idea de todo esto ¿acaso no escuchaste mi conversación anteriormente? — acerca su cuello más contra el filo, cortando solo un poco. El contrario apartó el arma y la miro fijamente. Sus ojos eran similares a diferencia que los de ella eran ligeramente más oscuros y los de Damon eran verde agua.

—Bien, veo que será inútil forzaste, así que ¿por qué no te enseño?

Rubi se pone de pie, se acerca a él, dejando sus labios a centímetros de los ajenos… las ganas de besarlo estaban mucho más que presentes, pero no podía hacerlo, no se dejaría llevar por la tentación. Se acercó al oído ajeno y su mano fue hasta la de él para quitarle el arma y amenazarlo con esta en el cuello.

—Creo que hay cosas que puedo aprender por mí misma, pero gracias. — tiró el arma al suelo y le dio la espalda para salir de aquel lugar, pero el demonio fue más rápido y le sujeto el brazo. Ella simplemente rodó los ojos — ¿dónde me llevarás?

—Donde un viejo amigo que me debe un favor — la toma de la cintura y la mira fijamente — hay muchas cosas que destacan de ti y no quieres responder, te dije que me enteraría por las buenas o por las malas, y considerando que quiero mantener mi salud mental intacta, no me volveré a meter en tu mente — hizo una pequeña mueca.

Aquello resultó ofensivo, incluso para ella. Instintivamente recordó con claridad la primera vez que se drogo con heroína. Su otra mano fue directo al pecho de él y lo aparta, manteniéndose altiva.

—Será mejor que nos vayamos de este lugar ¿no lo crees? Tu presencia se esta haciendo hostigante en un lugar como este. — el demonio alza las manos en son de paz, ella lo ignora y pasa por su lado tomando una botella de cerveza a su paso. El contrario la sigue y observa a ambos lados de la calle, esperando no ver nuevamente a esos ángeles cerca.

—Algo que debes saber de este lugar — se detuvo y volteo a verla — cada calle tiene un nombre, por ende, un significado distinto. Este lugar esta lejos de convertirse en el sitió seguro de alguien, si no te atrapan las personas lo pueden hacer los lugares por los que caminas. Las calles por lo general juegan con la mente de las personas, te interponen ilusiones y se meten en tu mente, sacan lo peor de ti y quedas atrapado. Por esa razón debes fijarte en sus nombres. — explicó el contrario tranquilamente.



Bukhal

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En el texto hay: vampiros, maldicion, angelesydemonios

Editado: 07.04.2019

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