Maldita

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Damon estaba pasmado observando a Rubi, no se perdía detalle alguno. Desde el nacimiento de sus alas hasta la punta de estas, incluso aquel color carmín se le veía sumamente atrayente.

—No sabemos quien esta en su interior… puede ser peligroso. Ella de por si es peligrosa —explicaba Jack intentando que el demonio entrará en razón.

—Perseguida por cielo, tierra e infierno. Es una oportunidad y un premio Jack — susurra deslizando su pulgar por el mentón femenino. Ella alza la mirada cobriza y se aparta de él instintivamente, mira a cada uno de sus lados, sintiendo aquel peso.

«Rubi…»

Aquella grave y ahora poderosa voz hacía eco en su interior. Su cuerpo se estremeció por completo, sintiéndose extraña al sentir los huesos de sus alas. Su estómago se revolvió por completo y llevo una de sus manos a este.

—Damon… — su voz sonaba por completo distorsionada, una femenina y masculina. Algo dentro de ella comenzaba a sentirse cálido. Vibraciones que le recorrían cada uno de sus huesos.

Jack no estaba de acuerdo con las acciones del demonio, pero finalmente comprendía porque razón no la asesinaba. La terminaría utilizando para su propio beneficio, aunque no le quedaba del todo claro, de qué forma le podía servir alguien que apenas estaba conociéndose a si misma.

El demonio se apartó el cuerpo femenino y gruño cuando la sangre despeja ligeramente sus alas.

—¿Qué demonios significa esto? — gruño Damon, observando fijamente a Jack, quien finalmente se mostraba sorprendido. Rubi por instinto encogió un poco sus alas, logrando únicamente que este frunciera más el ceño.

—La profecía no será la misma — Jack se mantenía encismado.

—Haré que sea mucho mejor… de alguna forma —el demonio no le quitaba la mirada de encima. Ella se puso de pie y un repentino mareo se apodero de ella.

—¿Qué significa todo esto? — musitó agotada. Se llevó una mano a su ala derecha y acarició sus plumas. Sintiendo un fuerte cosquilleo en su vientre, pronto noto que sus plumas no eran negras ni blancas, sino completamente grises.

—Eso quisiera saber yo… no eres pura, pero tampoco eres un ángel caído ¿qué eres Rubi? — preguntó molesto Damon, incluso se acercó a ella amenazadoramente, pero Jack puso una mano en su pecho y lo detuvo.

—No lo sabe — respondió con sabiduría — no pudiste seguir en su mente y tampoco yo… esto esta fuera de nuestras manos.

—Al diablo con eso… — gruño y Rubi se puso a la defensiva, extendiendo por completo sus alas. Sus ojos esta vez brillaron por completo. — Jack… ¿qué es?

Ambos estaban ante algo desconocido y nunca visto. No sabían de que forma interpretarlo, pero era más que seguro que si no tenían cuidado Rubi terminaría escapando.

—Dejen de hablar como si yo no estuviera presente — soltó ella molesta y el suelo comenzó a temblar ligeramente. —¿qué quieren de mí? — no encontraba una razón por la cual Damon no la quisiera muerta, cuando absolutamente todos lo estaban buscando.

—Ese poder… — musita el demonio y una sonrisa ladina aparece en su rostro. Mientras que Jack simplemente se mantiene al margen.

—Será mejor que ambos se vayan, ya he cumplido con lo que pediste demonio. No te quiero volver a ver en este lugar.

—Vaya, eres un elemental de luz bastante ermitaño — su sonrisa arrogante no lo abandonaba en ningún instante, sin embargo, su semblante cambio al ver a la pelinegra. No querdaría como idiota ante ella, se acerco lentamente provocando que el ceño femenino se mantuviera fruncido — Rubi — aquella sensual voz se hizo presente, provocando que un calor recorriera desde sus tímpanos que fueron los primeros en percibirlos, hasta alojarse directamente en su pecho. — por favor, ven conmigo — le tendió una mano, que ella sin duda miró con recelo

—No — dijo sin miramiento alguno, provocando que los ojos del demonio se comenzarán a poner oscuros. — hagamos un trato antes — no estaba dispuesta a seguir caminando a ciegas. Menos por algo que realmente no era capaz de controlar.

—¿Qué quieres? — pregunta este con especial interés.

—Tu verdadero nombre — responde sin más a lo que el otro se mantiene inmóvil. — a cambio del nombre que deseas…

—Interesante…  

«¡No le digas mi nombre!» soltó con furia su interior, estremeciéndola por cada una de sus vértebras.



Bukhal

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En el texto hay: vampiros, maldicion, angelesydemonios

Editado: 07.04.2019

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