Maldita Eternidad #3

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C35: Efecto luciérnaga

Aaron es muy torpe bailando, a cada cinco segundos me pisa mis pies… sin embargo estoy disfrutando bastante tenerlo cerca mío. 

—¿has escuchado acerca del efecto luciérnaga?— frunzo el ceño

—necesito a Lily para que me informe sobre eso— me río, Aaron levanta un poco su mentón, viéndome 

—no tiene que ver con los humanos si no, con nosotros— puedo escuchar las risas de mi familia mientras me pica la curiosidad

—explícame— pido y el, trata de bailar al ritmo de la música suave

—las luciérnagas son las buscadoras de almas gemelas y, rara vez de los humanos— sus ojos se dirigen al cielo— ellas sólo pasan en una determinada región y época del año si un cambiante le susurra a la luciérnaga que encuentre a su alma gemela. Estas, la buscarán por todo el mundo. 

—¿y cómo sabrás que ya la encontraron?— pregunto, curiosa

—cuando la encuentren, cuando estén todas iluminadas deberás seguirlas— contesta 

—¿y con los humanos?— pregunto

—si de verdad creen que pueden encontrar a su alma gemela, las luciérnagas los escucharán— me sonríe

—¿por qué luciérnagas?— el me mira con una pizca de brillo

—porque es el único animal que vuela y brilla en la oscuridad, ellas pueden ver a tu alma gemela a pesar de la oscuridad que haya. — me guiña un ojo

—¿de dónde conoces eso? — sonrío 

—cuando dominé mi poder de mi cambio a cualquier animal lo supe, casi nadie lo sabe… hay muchos secretos entre ellos, las luciérnagas le hacen caso a los humanos pero a muy pocos— puedo sentir la mirada de mi padre— lo llamé el efecto luciérnaga.

—quisiera conocerte más— pido… imploro. Aaron no dice nada mientras sigue tratando de bailar. Mi corazón se estruja un poco al notar como se contiene… no quiero que haga eso. 

—¿si sabes que somos un jodido tira y afloja?— cuestiona— digo que me alejaré de ti y me acerco más a ti, es cierto que dije que te iba a amar pero me aterra dañarte. Me enloquece pensar que te haré daño, todo dentro de mi se desmorona cuando siento que voy a perderte en algún momento.

—no vas a perderme— contesto 

—Less, ni siquiera te tengo— puedo ver que lucha consigo mismo— me hubiera gustado nacer con otra familia, me hubiera gustado no tener la crianza que tuve pero no puedo cambiar mi pasado, no puedo cambiar a mi madre que quiera o no es la reina del infierno, no puedo cambiar el dolor que mi padre le hizo a tu familia y a toda la especie— sacude su cabeza— nuestra especie, ¿cómo puedo hacerte ver que eres todo lo que quiero en toda mi vida? pero, ¿cómo puedo hacerte ver que eres todo lo que le puedo hacer daño?

—sé que tienes miedo, sé que te aterra pensar en hacerme daño… pero, me hace más daño no estar contigo Aaron.— acaricio su mejilla. El alza su brazo para acariciar mi mano pero siento unas gotas llegar a mis piernas.

Es sangre. 

¿De dónde ha salido sangre?

—¿qué pasa?— interrumpe la voz preocupada y alerta de mi padre. Aaron cierra los ojos con fuerza. Sigo el rastro de sangre y noto que viene de su antebrazo… es un nuevo tatuaje no, maldición. 

Un lazo tipo cuerda esta al rededor de unos cuernos de diablo. Hay sangre ya un poco seca pero también nueva. 

—hace quince minutos apareció— contesta Aaron. Mi padre toca su brazo para examinar la herida— no es nada

—sé que estas acostumbrado, pero déjame examinarla— Scott ofrece y Aaron lo mira no muy confiado— soy muy bueno en lo que hago, déjame hacerlo.— mi padre pide y Aaron sólo me mira.

Susurro un “por favor” y este, asiente. Scott lo lleva a dentro, mi madre toca mi hombro. 

Toda la familia baila en el jardín, riéndose, sonriendo… es una de las mejores escenas que he visto. 

—no presiones a Aaron— pide, ella comienza a bailar. Yo le sigo. 

—no sé que hacer mamá— suspiro. Su cabello negro carbón cae en ondulaciones naturales por sus brazos y eso hace que me recuerde cómo me hace cosquillas cuando me abraza.

—el pasado es tormentoso y necesitas dejar que luche por si mismo… es una batalla de el— me sonríe con ternura— sólo dile que estás a su lado 

—para siempre— los ojos de madre se vuelven por un microsegundo color azul fuerte pero regresan al gris

—¡León!— grita un pequeño Jamie desde el pasto, todos le prestan atención y viendo rápidamente si es un león. Pero me río. Voy hacia él, lo cargo en mis brazos y él me acaricia mi nariz con la suya.



BRAVE-N

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En el texto hay: cambiantes, amor, venganza

Editado: 25.11.2019

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