Maldita Eternidad #3

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C1: Momentos inmortales

Mi cuerpo se congela en el segundo en que el nuevo chico de Harrow mira el lugar con un interés mínimo     

Mi cuerpo se congela en el segundo en que el nuevo chico de Harrow mira el lugar con un interés mínimo. No es hasta que, cuando posa sus increíbles ojos en mi cuando logro ver una pizca de brillo. Sus ojos brillan y puedo jurar que se han vuelto de un rosa que sólo los cambiantes podemos notar a través de los pupilentes. Se que Lily nos esta mirando alternadamente pero yo no puedo detener el latir desbocado de mi corazón, de mi alma... al sentir a su otra mitad. 

—Scott querrá matarlo pero vaya que es guapísimo— comenta mi prima. Aaron quita su mirada de mi, hasta que el profesor le dice donde debe sentarse, su lugar es hasta el fondo, en mi fila y eso provoca que pase al lado mío. 

Cuando lo hace, todos mis sentidos se ponen al ciento por ciento. Una corriente eléctrica pasa por mi columna vertebral cuando se queda unos segundos al lado mío, puedo notar su olor y me parece el olor más exótico y perfecto.

Mi alma gemela huele a tabaco y menta. 

Siento que mi cerebro a vuelto en sí una vez que pasa. 

—Que presencia— susurra una vez más Lily. Mi respiración es idéntica a como si hubiera corrido veinte maratones.— necesito ver la reacción de mi tío Scott cuando le comentes que tu alma gemela es hijo de quien trato de matarlo

—créeme, no será fácil ocultarlo cuando mi padre es Scott— suspiro—y mucho menos que puede leer mentes— me muerdo el labio, tratando de no mirar atrás

—quiero estar presente en ese momento... por cierto, Atenea ha dicho que la veamos en la cafetería terminando esta clase— frunzo el ceño— estará con Emma 

—no he detectado su mensaje— informo, Atenea Cox puede enviar mensajes mentales

—has conocido a tu alma gemela, por supuesto que no le has puesto atención a lo que dice Atenea— se ríe— seguramente tuviste un ataque al corazón cuando lo viste

—¿cómo lo sabes?— pregunto 

—eres una Dallas y también una Cox, llevas en tu sangre el romanticismo de los Dallas y lo dramático de los Cox— trato de no soltar una risotada

—tú también eres una Dallas, eres romántica— alzo los hombros con indiferencia

—pero soy una Griffin— alza su ceja izquierda— mi madre sabe que sucede por intuición

—calma tu ego, Anastasia Lilyanna Dallas Griffin— me burlo, no le gusta cuando dicen su nombre completo, le recuerda a su papá regañándola por hacer una travesura.

Su cabello fuego lo mueve con elegancia, siempre he creído que Lily es hermosa y tiene un cuerpo de infarto... ella es mi mejor amiga... 

nuestro nombre empieza con una "L", ambas nos llamamos en honor a la hermana de Dominic, Ana. Tenemos el mismo apellido y, nuestras madres son mejores amigas. 

Una vez que acaba la clase, la pelirroja y yo nos enfocamos en ir a la cafetería y digo enfocamos debido a que mis piernas son una gelatina porque se que mi alma gemela esta detrás mío. Se que se ha ido por que mi corazón late a un ritmo normal después de una hora de que se me salga del pecho por la presencia de Aaron. 


 

—¿Con que has encontrado a tu alma gemela?— pregunta una vez sentadas, Atenea.— seguramente es el nuevo chico candente— sus ojos me penetran pero estoy acostumbrada pues así es su mirada, es idéntica a la de su padre, Ares.

—no quiero hablar de ello— digo, con frustración. Ni yo se como sentirme con respecto a que Aaron tiene el apellido Black.

—¿de que no quieres hablar?— interrumpe mi otra prima con el ceño fruncido, Emma. 

Y si, después de cinco minutos de gritos, emociones, gruñidos, frustración e irritación, Lily les cuenta. 

—vaya cagada— concluye Emma

—suerte la tuya de tener a Sean— suspiro en cuanto lo menciono, la mirada de Emma se ilumina

—lo extraño, me encanta platicar con el a todas horas— suspira, enamorada. A mi también me encantaba platicar con los gemelos, mis hermanos... mi madre, les dejó cambiar su apellido cuando cumplieron la mayoría de edad. No movieron Stargell pues ambos se sienten orgullosos de portar ese apellido y se agregaron más. 

Son los gemelos de los mil nombres. Dejen tomo una bocanada de aire para decirlos.

Sean y Ocean Stargell Stone Dallas Cox. 

Alaska los considera sus hijos y ellos, su madre. Extraño platicar con ambos, siempre lo hacía cuando regresaban de la escuela. 

—cambiando de tema, ¿han visto a Mia?— pregunta Atenea. Mia Steel es nuestra otra amiga, es humana y no sabe nada de nuestra especie... la conocimos antes de salir de vacaciones de verano. Es muy amigable y preciosa, encajó perfectamente con todas nosotras. 



BRAVE-N

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En el texto hay: cambiantes, amor, venganza

Editado: 11.12.2019

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