Maldita Fantasía

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Me siento satisfecho en la mesa donde me siento siempre, me encanta cuando Alaska se me queda viendo, aunque tenga un bloqueo en su mente sus amigas no, así que se todo sobre ella   

Me siento satisfecho en la mesa donde me siento siempre, me encanta cuando Alaska se me queda viendo, aunque tenga un bloqueo en su mente sus amigas no, así que se todo sobre ella.

Tengo una sonrisa de oreja a oreja pero se quita cuando llega una chica a sentarse junto a mi, Cassidy, la única chica que sabe quien soy y que puedo hacer por una simple razón, ella es igual a mi. Y, desafortunadamente es mi pariente. Pero shhh, nadie debe saberlo.

—¿qué quieres, Taylor?—la llamo, por su apellido mientras como mi fiel hot dog

—lo que acabas de hacer fue muy arriesgado, Scott—me dice, enojada—no puedes darle pistas a Alaska de lo que somos- amenaza

—niña, no me has visto en casi medio siglo...—digo, frío—si te hubiera informado mi padre, Alaska es mi pareja— ella abre los ojos como platos 

—entonces, ¿porqué no estas con ella?—miro hacia Alaska. Esta hablando con sus amigas y les sonríe. Yo quisiera ser dueño de sus sonrisas.

—tú sabes bien por que—hago una mueca y regreso mi atención al plato 

—como sea, te estas arriesgando mucho al estar cerca de ella—dice—si lo que quieres es mantenerla a salvo, entonces aléjate de ella—sentencia y se va. 

Date una cachetada

Digo en mi mente, concentrándome en Cassidy. Ella lo hace y me empiezo a reír.

—vete al infierno, Dallas—dice ella, furiosa. No se de que se preocupa sólo algunos la vieron

—me gustaría visitarlo, pero soy inmortal—le sonrío, maliciosamente 

—pero no eres invencible, Scott—dice Cass y con su cabello rubio da la vuelta, como si aún tuviera dignidad. 

Cassidy Taylor es una chica linda, tiene su cabello rubio y larguísimo. Me dan ganas de ponerle una araña sólo para verla gritar como una niñita llorona. Sus ojos son de azul oscuro, como el mar. Sin embargo es un dolor de huevos. 

Termino de comer mi hot dog sin ketchup y viendo a escondidas a Alaska, como lo he hecho estos últimos dos años. 

Pero mi recompensa siempre es en la noche, siempre. He conseguido no leer su mente ni que haga lo que yo diga pero, puedo meterme. 

Hago mi vida con ella en su mente y si las emociones son fuertes, repercuten en la realidad. Como hoy, casi siempre se me sale de control todo cuando le implanto fantasías un tanto... fuertes. Con ella pierdo el control de mi mismo y sonrío al pensar que a ella le causo el mismo efecto ya que me mordió mi labio. Lo toco inconscientemente, ya no esta tan hinchado como esta mañana pero es notable. ¿Ven de lo que hablo? emociones fuertes repercuten en la realidad. Y aunque mi proceso para sanar es rápido... no quiero que se me quite el labio hinchado.

Hoy toda la escuela esta más inquieta y emocionada que de costumbre, juegan los Jaguares de Eastwood, tengo partido y como soy el capitán, tengo responsabilidades extras como, llegar temprano. 

Ah créanme, lo mío no es llegar temprano. Tengo toda una eternidad por delante... ¿porqué hay que apresurarse? no, no, no. 

Veo como todas las amigas de Alaska se van, la única que se queda es Leyna. Me cae bien, si no fuera tan pacifista me caería mejor. 

Si algún día estamos en una pelea, yo me iría directo a los golpes mientras ella, seguramente les daría un curso sobre como resolver problemas con asertividad. Aveces en la vida, hay que ir directo a los golpes. Depende la persona. A Leyna hasta con un asesino sería todo de color rosa. 

Platican, tan concentradas en la misma que mi curiosidad pica. Pero, aunque tengo poderes increíbles, no tengo oído de super alcance. 

Suena el timbre pero como no tengo clases debido al partido, decido seguir a Leyna. Por fortuna pasa por su pasillo solitario, ahí la arrincono.

—¿Quien demonios?—no logra verme ya que esta de espaldas a mi

Dime todo lo que harán hoy tú y Alaska.

Ordeno y una vez más como si fuera un robot , Leyna habla.

—Iremos al partido del equipo de americano— asiento—después, saldrá con un chico de Jackson—mi cabeza repara en ese dato, Jackson es la escuela vecina y nuestra contrincante número uno. Pero, eso no hace que odie al chico no, no, que va a salir con mi chica que no sabe que es mi chica, me enfurece. Me pone como loco.

Genial, hoy tendré que hablarle por fin a Alaska... ¿qué demonios voy a decirle? 

¿Hola, tú eres mi pareja de toda la vida y no puedes salir con ese chico?

Por dios, pensará que estoy loco. 

Olvida que tuvimos esta conversación y vete.

Le ordeno a Leyna y esta, se va. Desaparece cuando entra al aula de matemáticas. Sin embargo, yo me quedo ahí, en medio del pasillo recargado en un casillero y hacer un plan para que no salga con ese chico. Enserio, no puedo creer que me ponga así pero es entendible. Ella es mi alma gemela y como todos los de mi especie, no aguantamos a nadie que quiera acercarse a nuestra mitad. 



BRAVE-N

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En el texto hay: amor mistico

Editado: 16.04.2018

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