Maldita Fantasía

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C21:Todo comenzó por un libro

   

—¿Y cómo vas con Scott?— pregunta Cloé, estamos en las gradas viendo entrenar a los de fútbol americano y yo estoy que me muero de frío. Pero Cloé insiste en quedarnos y lose por que le encanta ver los cuerpos de los chicos.

—bien, supongo— respondo, le quiero decir la verdad pero... eso ocasionaría millones de preguntas y ponerla en peligro... no hay necesidad, no quiero perder a uno de mis mejores amigos

—¿cómo que bien?— grita Cloé— se que apenas se conocen pero, ¿mínimo ya te dio flores?— niego, la chica con cabellos rubios al lado mío siempre ha sido romántica empedernida pero al igual que Hayley, los chicos siempre son de una noche—¿ya te invito a salir?—niego... ¿la heladería contará? nose, y Cloé pone su cara como si fuera lo peor del mundo que no lo haya hecho. Y no lo espero, no somos novios, somos almas gemelas

—sabes que no es necesario—sonrío, forzadamente

—que creas que no es necesario no significa que no quieras— responde. Miro hacia el centro de la cancha, hay muchos chicos ahí y todos siguen las ordenes del número 64, Scott. Como hace viento, su cabello caoba se mueve ligeramente con su mano, se quita el sudor de la frente y vuelvo a hacer la chica que lo miraba a escondidas, cuando antes no me hablaba y pensaba que Scott nunca se fijaría en mi. Cuando lo vi por primera vez no sentí la típica electricidad o conexión hacia el, lo que sentí fue más... íntimo. 

De hecho todo comenzó por un libro. 

Estaba yo en la biblioteca a mitades de semestre tratando de estudiar historia, como siempre. Había oído hablar del chico nuevo pero sinceramente me traía sin cuidado. Me pase horas estudiando sin ir a los entrenamientos de basquetbol y como creí haber estudiado suficiente quise leer algo que tenían en la biblioteca eso y que sentía la mirada de alguien puesta en mi, levante la mirada un montón de veces pero nunca veía a nadie, solo estudiantes tratando de salvar el semestre. 

Recuerdo que me fui al primer estante que estaba cerca mío, tenía mi atención en no recuerdo que, que tropecé con alguien. No me caí pero si me aturdí un poco y cuando mire quien era pensé que había sido un maldito dios. 

Lo primero que me encanto de Scott no fue su cabello, ni sus labios extremadamente besables, ni sus ojos oscuros y sin brillo, ni su sonrisa maliciosa que ahora me encanta. 

Fue el libro que traía en manos. Buscando a Alaska. 

Y aunque el paso sonriendo como si nada, yo me quede ahí, embobada. Pensando si era o no una casualidad. Nunca decíamos en todo este tiempo, nada pero siempre nos veíamos y con eso, nos decíamos todo.

No lo supe esa vez, no supe que a partir de ese día me iba a enamorar. A partir de ese día, iba a tener fantasías todas las noches con el.

Ahí no éramos almas gemelas, no éramos cambiante y acompañante, éramos simples adolescentes descubriéndose, mirándose por primera vez. Me enamore esa vez de su mente y el, de mi torpeza. 

Por que si, pensándolo bien... el libro de Buscando a Alaska no era una simple casualidad.

—Alaska, vives en los libros... tú estándar de chicos es muy elevado—la voz chillona y aguda de Cloé me saca de mis recuerdos— y créeme Scott será el playboy de la escuela pero, sigue bajo los estándares— me río, nerviosa 

—¿me estas diciendo que lo deje?— y con sólo pensarlo, me pongo mal

—no, ¿dónde encontrarás a un chico guapísimo que ame tu torpeza, tartamudeo y tus mejillas de tomate?—ambas nos reímos— y no hablo de tu torpeza del cuerpo, hablo en general— me río, escandalosamente 

—oh, vaya—nos reímos, miro hacia el entrenamiento y noto que Dom no asistió. Creo que sigue afectado con lo que paso en la mañana. No he visto a Hayley ni a Morgan, Alex esta en clases y sólo lo vi en la mañana... saliendo de una cajuela. Al final decidí no contarle nada... por ahora, así que Asher antes de irse le borro la memoria. 

—¿y James?—al decir ese nombre mi ánimo baja en picado—vamos, Alaska en Eastwood aparte de que vale oro la reputación también corren rápido los chismes—me muerdo el labio—¿qué ha pasado entre Scott y James?

—testosterona, Cloé— rodeo los ojos

—entiendo, ¿entonces tienes dos pretendientes?— aplaude, emocionada— ¡como las novelas de romance!—chilla— ambos pelearan por tu amor- bufo

—no se tendrán que pelear por mi, Cloé— respondo— por que yo no tengo duda de a quien quiero en mi vida—la miro— y ese, es Scott.

El silbato suena y es el entrenador Evans, quien es un gordito con demasiadas ganas para jugar pero sin poder hacerlo por su en extremo sobrepeso. No alcanzo a oír pero jugarán un partido para practicar por que Scott comienza a elegir su equipo junto con otro. Dominic es quien juega siempre contra en Scott pero como no esta... pues, eligieron otro. Cloé y yo nos acercamos más a la cancha, será un partido... interesante.



BRAVE-N

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En el texto hay: amor mistico

Editado: 16.04.2018

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