Maldita Fantasía

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C38: Funeral

—¡Noooooo!— grito con todas mis fuerzas, por que es lo único que sale de mi boca     

—¡Noooooo!— grito con todas mis fuerzas, por que es lo único que sale de mi boca. Todo mi mundo se ha paralizado para darle entrada a millones de sensaciones, siento como si tuviera una roca en todo mi pecho, no puedo respirar, no puedo si quiera quitarme la sensación de culpa. No puedo, si quiera gritarle a Scott que me suelte e ir con Cloé. 

Todavía tengo esperanza en que todas sus heridas sean superficiales, que todos esos moretones causados por la electricidad en su cuerpo, no existiera... que los enormes cortes en las mejillas sea pequeña y, que la marca en cuello no haya sido por que la ahorcaron hasta quedarse sin respiración, sin una gota de vida en su cuerpo. 

Pero se que no despertará, se que no pasará nada. En lo más profundo espero ver sus ojos castaños brillar pero no lo hacen, sus ojos ya no tienen vida. 

—Cloé no puede estar muerta...—digo, en un pequeño susurro tratando, desesperadamente de convencerme a mi misma que ya no habrá risas en la cafetería, que ya no me regañará por mi atuendo y sobretodo, ya no habrá un cariño de hermanas. 

Ya no esta Cloé y simplemente se siente como si pisara el mismísimo infierno.

Y, me doy cuenta que el infierno no es como lo creíamos. El infierno esta aquí.

No me doy cuenta que estoy en el sucio suelo donde tenían a Cloé, no me doy cuenta que mil lágrimas me empapan mi ropa y sobretodo, no me doy cuenta que Scott se ha limitado a estar a mi lado, me esta abrazando. 

Me esta dando su mano, la tengo agarrada y aunque suene egoísta, estoy utilizando a Scott como un ancla. 

Como cuando estas en una fantasía, todo el nombre lo dice... es algo que te estas imaginando, no existe. 

Pero, siempre en una fantasía hay realidad... solo necesitas buscarla. 

Y, Scott es mi realidad. Pero ahora mismo quiero que todo esto sea una fantasía, lo ansío. Pero ni siquiera puedo pensar que su corazón ha dejado de latir. 

—preciosa, puedo hacer que pienses que Cloé nunca existió— susurra, para que nadie más oiga— puedo quitarte todo el sufrimiento de pensar en una muerte— pero, ¿quiero eso? ¿olvidar los momentos con Cloé, olvidar todo?

Se oye tentadora la oferta pero, sin embargo me dolería más no poder recordarla, me dolería más no haberla conocido. 

—no, Scott— el chico de ojos azul oscuro, como el mar se queda callado— pero necesito que me prometas algo- el, asiente de inmediato

—lo que sea— responde

—quiero que...—mi voz falla, por las emociones negativas que tengo atoradas en la garganta— quiero que si ocurre otra muerte, me hagas olvidarlo—digo, por fin— no podría soportarlo 

—esta bien—asegura 

—aunque te tenga que olvidar a ti—se tensa de inmediato— prométemelo— pido, con más ganas de llorar

—Alaska, me estas pidiendo que te deje ir—ahora, su voz se vuelve inaudible— no puedo dejar ir a quien amo más en esta vida, no puedo dejar ir a la persona que hace que tenga millones de sensaciones, no puedo dejar ir a la persona que hasta sus defectos amo— me abraza, como si me fuera a ir— Alaska, te amo.

Y, esa simple palabra hace que apacigüe toda la tristeza que sentía, se siente como fuego en la sangre cuando dice eso. 

—yo también te amo, Scott— trato de sonreír pero no lo logro más, sin embargo lo digo tan sinceramente como mi alma y mi ser me dejan— así que, prométemelo— suplico.

Scott se queda callado, ignora todo lo que esta pasando afuera, ignora todo. 

Sus ojos conectan con los míos y sus ojos oscuros se vuelven azul claro, brillante. 

—lo prometo.











 

—te vez muy bien hijo— la voz apagada de mi madre no se hace esperar

—te vez muy bien hijo— la voz apagada de mi madre no se hace esperar. Todos estamos así. Me miro al espejo de la iglesia diminuta en la que estamos, llevo un traje negro pero no reflejo la misma sonrisa de antes. No reflejo nada ahora mismo, no puedo hacerlo y más que nada es por la muerte de Cloé, es también por la promesa que le hice a Alaska.

—¿ya están todos afuera?—pregunto, sin ánimo—¿Alaska ya esta?

—si, cariño— me responde mi madre, lleva un simple vestido negro, parece tierna y muchas veces me he preguntado como puede estar con mi padre, fuego y agua, furia y calma juntos. No los entiendo pero lo que si entiendo es que el amor no se entiende.



BRAVE-N

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En el texto hay: amor mistico

Editado: 16.04.2018

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