Maldita Fantasía

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C39: Vuelve conmigo

Alaska no me ha sonreído en estos tres días que han pasado, no tiene la misma energía, no tiene la misma luz que irradia siempre     

Alaska no me ha sonreído en estos tres días que han pasado, no tiene la misma energía, no tiene la misma luz que irradia siempre. Nadie ha estado bien, nadie ha dicho una sola palabra sobre lo ocurrido, ni siquiera Eva que, puedo apostar que ella es igual a mi hermano y a mi, sarcástica hasta la mierda. 

No es la primera vez que veo a Eva, la vi hace unos años cuando aún tenía algo con Celia... si es que una maldita obsesión era algo. Pero, si es la primera vez que la miro con otros ojos, nunca he conocido a los tres hijos de Adán y ella pero, admiro a Adán por aguantar a Eva. 

Y como dijo, Eva no se ha acercado a mi chica. En estos tres días he dormido en la sala de su departamento por que, Alaska tiene pesadillas y para mi, es más difícil poderme meter en su mente. El señor Stone cree que esta enferma y solo por eso, me deja quedarme.

Con ella no funcionan mis poderes pero, toda la gente es más vulnerable cuando se siente segura y eso, es en la noche. He luchado con todas mis fuerzas darle fantasías buenas, bonitas, agradables pero, parece que su mente esta tan ocupada en materializarle la muerte de Cloé que apenas si puedo. 

Ahora mismo estoy afuera, como en estos tres días. Alaska me pidió que no le ayudara a superarlo pero, me mata no poder hacerlo y, debo decir que la compañía de su madre no es lo mejor del mundo. 

Eva esta aqui, ella ni siquiera a entrado a ayudarle, consolarla, animarla... nada. Y no veo ninguna intención. Sin embargo, esta al lado mío, en un sillón negro mirando a la nada. 

—¿Adán no ha dicho nada sobre Alaska?— pregunto, rompiendo el silencio. Aún es temprano y mi chica todavía no despierta, tampoco el padre de Alaska. 

—siente curiosidad de que una de mis hijas por fin sea cambiante— se sincera, sus ojos son verdes jades, ella tiene el poder de mantener un color aunque sus emociones son otras. Eso, es una gran ventaja por que si dice una mentira bien puede hacer que le crean al poner sus ojos azul claro— quiere venir a conocerla— pego los ojos en ella

—ni en broma— aseguro. Adán es mil veces más frío y cortante que su alma gemela. 

—tranquilo, le dije que no— pero no le creo, no por ahora

—¿porqué no has hecho un vil intento de acercarte a Alaska?— pregunto, irritado— te necesita 

—ya lo he dicho, yo nunca me quedo con mis hijos... por lo menos no con los que tuve con un humano— contesta, cortante— y no me ha necesitado por años... menos ahora— asegura

—¿entonces por que dejaste a Grecia con Brent?— pregunto, más alterado. Más furioso— no es su padre

—por que cuando conocí a Brent el quería una familia y estaba perdidamente enamorado de mi... yo solo estaba con Grecia— dice, sin más— acepto sin reproche a ella y después, contrate a alguien para que le hiciera creer que es su hija de sangre—continúa, sin alguna emoción— y así lo hará—asegura 

—¿no piensas si quiera, ayudarla a alguna de las dos?—vuelvo a preguntar, más enfadado— ¿o serás una heroína que trata mal a sus hijas y después les ayuda?—pregunto, con un poco de esperanza

—no es un plan, no es nada— dice, fría— no las voy a ayudar ni hoy, ni mañana ni nunca—gruñe— no soy una madre y nunca lo seré 

—vaya madre que eres—suspiro, tratando de calmarme. No quiero despertar a nadie

—Scott—su voz se torna fría, cortante y segura—deberías hacerle caso a Cassidy— la miro, serio— tiene un poder similar al mío y si dice que entre tu y Alaska terminará mal, terminará mal— asegura 

—¿y Cassidy?— pregunto por que no quiero hablar de ello, e prometido que entre ella y yo todo saldrá bien 

—John la a mandado a buscar pistas para encontrar a Rixton— responde— fue un error que dejaran ir a Charlie—rodea los ojos, Eva me desconcierta casi parece una adolescente así—me tengo que ir, Brent pronto despertará— en el acto, se levanta y camina hacia la puerta

—¿cuando vendrás?— y solo ruego que sea para ayudar a Alaska 

—cuando Grecia muera— dice pero mi cuerpo se tensa, no me mira pero la rabia crece en mi en pasos agigantados

—¿quieres a Alaska?— pregunto por que, ¿cómo es posible que una madre no quiera a su hija?

—no— responde y cuando esta apunto de salir, agrega—te queda poco tiempo, toma una decisión correcta y haz que todo lo vivido sea jamás visto— y cierra la puerta principal, dándome una predicción y con millones de preguntas en la punta de mi lengua.

Detesto que sus malditas predicciones sean en clave, lo odio. ¿Me queda poco tiempo? ¿qué tengo que decidir? ¿lo vivido jamás visto? ¿¡de que demonios habla!?



BRAVE-N

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En el texto hay: amor mistico

Editado: 16.04.2018

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