Maldita Fantasía

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C40: Toca

—No confío en ti, que quede claro— hablo en cuanto mi vista se fija en James, mi inevitable cuñado     

—No confío en ti, que quede claro— hablo en cuanto mi vista se fija en James, mi inevitable cuñado. Scott en cuanto cierra la puerta principal y mira al chico con varios tatuajes, se tensa

—¿lo siento si?— y por un solo segundo, un solo momento parece sincero— siempre me había gustado Grecia y, como no la volví a ver desde la fiesta en que... bueno, ya saben— dice— me desespere y después apareciste tú— sonríe, por el recuerdo— te quería invitar a salir solo para conocernos pero tú chico me rompió la nariz—sus ojos azules se posan en Scott quien, sonríe 

—¿cómo se que dices la verdad?—pregunto pero, Scott se acerca a mi oído 

—dice la verdad, preciosa— susurra y yo, me tengo que morder la lengua para no decir nada

—solo confia en mi—pide, con ojos suplicantes—quiero a Grecia y la verdad, si no la quisiera no me haría cargo—asiento, no muy convencida— te demostraré que soy digno para tu hermana, Alaska

—bien—me rindo y James sonríe— ¿y Grecia?— pregunto 

—esta vistiéndose, eso de tener hijos cambiantes no se lo esperaba— lo miro, atónita 

—¿ya-ya lo sabes?— trago saliva 

—me lo acaba de contar en cuanto comimos— se sincera— lo único que no me gustará es que mis hijos parecerán mis nietos en algunos años—sonríe, con nostalgia— pero bueno, tienes mi apoyo Alaska— el aire que no sabia que estaba conteniendo se esfuma— menos tú, Scott

—digo lo mismo—responde mi novio. Justo en ese momento sale mi hermana con un vestido que apenas si le cubre su enorme barriga, tiene una sonrisa radiante y aún sigo con la tentación de decirle que es hija de Adán y Eva y que, tiene más hermanos. 

Y que yo, soy su media hermana. 

Pero no se lo digo, tal vez nunca lo haga. 

—¿a donde fueron, parejita?— se ríe Grecia en cuanto nos mira. Se sienta a un lado de James

—a la feria— respondo

—gracias, Scott— agradece Grecia a Scott y yo, los miro confundida—hermana, tenías que salir y olvidar un poco...— y la realidad, me cae como un balde de agua fría— lo sucedido— dice, finalmente. 

Se que han pasado tres días desde que Cloé murió, se que han pasado dos días de que las vacaciones de invierno comenzaron y se, que ha pasado un día desde me he dado cuenta que no puedo salir adelante sola. Pero, me duele mucho. Me duele que Hayley y Leyna no han hablando conmigo, me duele que por primera vez, nos estamos separando. 

Estas noches solo he tenido pesadillas con el cadáver de Cloé y aunque Scott las ha tratado de contrarrestar con sus fantasías no ha podido del todo. Me estoy derrumbando y si Scott no estuviera al lado mío tal vez ya me hubiera convencido de que yo tuve la culpa, de que yo y nada más yo, fue quien mato a una de sus mejores amigas. 

—¿y cómo se conocieron?— rompe el silencio mi chico, y solo lo hace para salvarme y poder entretenerme en algo más, distraerme...

—la universidad estatal de Seattle esta muy cerca de Jackson—explica James—nos conocimos por que fue la final de fútbol de americano contra ellos—sonríe, por el recuerdo y se que Scott rodea los ojos, el año pasado perdieron contra ellos. Losé, por que aunque no quiera admitirlo yo siempre estuve al pendiente de Scott Dallas, el chico que me volvía loca.

—y les queremos dar una noticia— interrumpe Grecia, muy sonriente acariciando con cuidado su barriga— ya tenemos los nombres— mi corazón se salta un latido para darle la bienvenida a la emoción, la ansiedad y la felicidad 

—serán Ocean y Sean— revela James y yo, sonriente los abrazo a ambos. Aunque Scott me quito mucho antes de que pudiera tocar a James.

—me gustan esos nombres— se sincera Scott

—hablando de eso, Scott te queremos pedir algo... bueno, a ti y a mi hermana— frunzo el ceño—queremos que ustedes sean los padrinos—pide y yo, creo que por la emoción, grito. 

Creo que abrazo muy fuerte a mi hermana por que cuando dejo de hacerlo, ella apenas si puede respirar. Me río, al fin una buena noticia después de algo tan... mejor ni hablar. 

—¡por supuesto que si! ¡claro!— grito, de alegría

—si Alaska acepta, yo también—me apoya Scott y aunque James no quiere se le ve una ligera sonrisa. Cuando intento levantarme, mi hermana agarra mi mano con cuidado y la pone en su barriga que parece de ocho meses. Quiero preguntarle por que lo hizo pero la respuesta me llega sola cuando siento un pequeño movimiento ahí, justo debajo de mi mano. 

—toca— pide Grecia y trato de que mi mano no me tiemble cuando la toco un poco más fuerte y obtengo lo que quería, más movimientos. Los gemelos me están pateando— siempre se mueven cuando oyen tu voz—mis mejillas se colorean de un rojo carmesí—aveces pienso que tu serás su madre y no yo— me río, pero sigo con mi mano ahí, maravillada. Se mueven muchísimo y muy energéticamente... creo que serán muy activos. Y solo con esos simples golpes, ya han ganado una parte de mi corazón, ya me tienen. Y juro, que nadie podrá quitárselos. Nadie podrá quitarme a mis sobrinos. Nadie.



BRAVE-N

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En el texto hay: amor mistico

Editado: 16.04.2018

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