Maldita Fantasía

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C53: Scott no es lo que aparenta

Quiero llorar mientras camino hacia el bar Forget's, después de que Scott me dejara en mi casa no he podido quitar de mi cabeza todo lo sucedido y aunque es idiota, aunque es un asco hacerlo, voy a hundir mis penas en el alcohol     

Quiero llorar mientras camino hacia el bar Forget's, después de que Scott me dejara en mi casa no he podido quitar de mi cabeza todo lo sucedido y aunque es idiota, aunque es un asco hacerlo, voy a hundir mis penas en el alcohol. Entro como si nada al bar que ya conozco de años y no hay mucha gente pues, es de día. 

Me siento en la primera butaca vacía que encuentro y pido lo primero que me viene a la mente, vodka. La chica que me atiende se ve de mi edad y aunque tengo una cara que da asco ella me sonríe y me pregunto si lo hará por lastima o por que sabe que esta pasando en mi vida...optaré por la primera opción. 

Doy el primer trago a mi bebida y siento como el alcohol me quema en la garganta y después, un calor tenue se aferra a mi pecho y a mis mejillas. 

Una, dos, tres... cuatro... cinco y ya estoy sonriendo más de lo normal, ya estoy olvidando por completo lo que he tenido estos últimos días. Pero sigo consiente cuando un chico se sienta al lado mío y me abraza. 

—¿Sabes? eres tan obvia— y aunque estoy ya un poco ebria, reconozco la voz de Asher—sabia que vendrías por alcohol...—se ríe— yo también lo haría 

—¿qué haces aquí?— pregunto con mi voz un poco bailarina

—vengo a decirte que en la fantasía siempre hay realidad— frunzo el ceño- solo encuéntrala... y, deja de tomar vodka querida cuñada...— se ríe— no te rebajes a un vodka, toma un coñac aunque date cuenta, tu tomas vino— me río porque simplemente no he entendido. ¿Es un aviso?— nos vemos al rato, tengo que ir a cuidar a los gemelos— asiento mientras el se levanta y desaparece por donde vino. Hago caso a lo que dice y me tomo tres vasos de coñac y en unos minutos después de eso comienzo a sentir los efectos del alcohol... comienzo a sentirme mareada. 

Salgo a la calle y frunzo el ceño mientras miro el ya oscuro cielo... ¿me he quedado tanto tiempo? parece ser que solo han pasado treinta minutos pero no logro comprender nada cuando siento como me cargan en hombros, al principio pienso que es Scott o Asher jugando pero el pánico se instala en mi cuando noto quien es. 

Charlie y, todo el alcohol se baja de mi sistema en un centón. Comienzo a patalear y a gritar pero nadie me escucha, veo como el cazador comienza a bajar al sótano, donde había estado el cuerpo de Cloé. 

Todo es oscuro y no logro ver nada, soy consiente de que comienzo a gritar el nombre de Scott pero no me oye... nadie me oye. 

Entramos a una habitación que solo esta iluminada por una simple lámpara y me pone justo en medio, espero el impacto de mi cuerpo en el suelo pero no llega... si no, que me pone lentamente casi, como si me estuviera cuidando.

—¡déjenme salir!— suplico con las lágrimas amontonadas en mis ojos

—veo que lograron salvar a los gemelos— interrumpe una voz conocida y que odio con toda mi alma, que odio desesperadamente. Rixton aparece enfrente mío, con su sonrisa burlona, como si nada hubiera pasado— Scott es un buen doctor, debo admitir

—mátame— pido— pero no quiero verte ya— respondo, con el coraje que me queda

—¿y perdete lo que vengo a decirte?— se ríe— no, no, no...—comienza—¿querida Alaska Stone, a que le tienes tanto miedo?— pregunta pero se, que el sabe la respuesta 

—no te...— pero me interrumpe un dolor atroz en la zona de mi pantorrilla, me esta quemando pero no grito... me muerdo mi mejilla interna para no hacerlo. Siento el sabor metálico de la sangre en mi boca

—dije— habla, con su voz gruesa y sin piedad— ¿a que le tienes miedo?— exijo

—a no hacer lo correcto— me sincero, con mi respiración hecha un revoltijo

—vaya miedo que tienes, querida— se ríe— déjame entender... ¿le tienes miedo a que no se haga lo correcto?—me mira y se ríe aún más— no... te da miedo que hacer lo correcto dañe a tu familia—se burla 

—¿que quieres llegar con esto?—respondo 

—¿que harías si te digo que yo no mate a tu hermana?— mi corazón se salta un latido 

—¡yo te vi!— grito— ¡yo te vi, mentiroso de mierda!— grito, llorando sin importarme nada 

—no, yo no mate a tu hermana— y me obliga a verlo, sus ojos se pigmentan a color azul claro... puro—el corte que le hice ya lo tenía yo solo lo abrí un poco más...— mi pecho se infla y desinfla por la expectación— pero no, yo no la mate— se ríe

—¿entonces quien fue?— pido, con las emociones a tope 



BRAVE-N

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En el texto hay: amor mistico

Editado: 16.04.2018

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