Malvada Belleza©

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Capítulo 41. Conversación de señoritas.

DARCY

El día de hoy me he levantado tarde, casi al medio día, Brant se ha despertado conmigo, no hemos hablado demasiado, aunque si nos dimos un buen baño juntos. Al momento que regresamos al primer piso, nos encontramos con el abuelo de Brant y el Alfa Rawson, ambos me han presentado sus excusas por lo que ha ocurrido el otro día, sin embargo les he hecho saber que no es necesario, también me he excusado por interferir en su batalla y levantar una llamarada elimina todo. Además les he pedido no se alarmen por mi bienestar, dado que Brant me encontró y por eso estoy bien.

Después de eso, cruzamos unas cuantas palabras más, han hablado directamente con Brant, y me he encontrado con la grata sorpresa que no le hablan como si fuese menos que ellos, en realidad, le han llamado Alfa y se enfocaron en hablar temas sobre la seguridad de la mansión y el pueblo en general.

Mi compañero ha expuesto sus puntos y gracias a eso llegaron a un acuerdo sobre la seguridad del roble del origen, y sobre cuantas personas deben estar aquí, además que el abuelo de Brant me ha recordado que tenemos una cena pendiente en dos días. El Alfa Rawson también ha sido puntual en recordar que pase por su puesto de ventas en el festival que habrá pronto en el pueblo, hasta donde he comprendido, es un día de puertas abiertas para que muchas personas vengan al pueblo y así generar ingresos.

Me acomodo el cabello, doy una mirada a mi ropa; he escogido un pantalón azul oscuro y una blusa sin mangas y tiras, está haciendo calor así que no hay necesidad de usar algo muy cubierto, al mismo tiempo quiero que se me vea el adorno de mi ombligo, con tanto movimiento en los últimos días se me ha olvidado ponerlos.

Escojo una balaca de entre mi cajón, la acomodo en mi cabello hasta que el pequeño moño queda hacia arriba, me sonrío al notar que no he necesitado una pisca de maquillaje. Mi piel se ve sana y limpia, y mis labios están de un bonito tono rosado. Esto de ser bruja tiene sus beneficios incorporados.

Recojo mi ropa sucia y la dejo dentro del cesto. Abandono mi habitación y voy hasta el salón final donde se encuentran todos los asuntos de brujería. Busco entre los estantes el libro que ha mencionado Kian. Lo encuentro, es pequeño y delgado, lo abro y busco hasta que encuentro la marca que mi hermano impuso en la joven cazadora.

Me informo de lo qué es y cómo funciona. Hasta que llego al punto que entiendo como borrarla. Dejo el libro y miro mi móvil, hago una llamada corta a fin de concertar una cita. Cierro la habitación y camino por el pasillo, sintiendo el agradable aroma a limpio que hay dentro; al parecer Damián subyugó a Kian y Gabriel para que le ayudasen con los deberes de la casa, Mat y Jake se ofrecieron a colaborar, por lo que cuando despertamos todo estaba limpio y reluciente.

Al llegar al primer piso encuentro que las llaves de mi auto no están, recuerdo someramente que Dam me dijo que necesitaba mi auto para salir con esa chica que todavía no conozco, se lo he prestado porque me entusiasma saber que a alguien ha despertado el interés de mi hermano, así que no tengo oposición por ello.

Abro la puerta principal, hallo a Jake sentado en el prado con una pequeña pala en su mano y una bolsa con tierra, está arreglando las plantas que Noah y su compañera maltrataron hace tres días. Sonrío al verlo tan concentrado. Me siento en el banco más cercano y aprecio a Solomón venir de un lado de la casa, a paso lento sube los tres escalones y se sienta a mi lado, no le acaricio puesto que cierra sus ojos, supongo él también ha estado cansado en estos días, pues ha estado visitando a la compañera de Noah en el granero.

Miro los rayos del sol golpeando todo por delante, y la sombra que se genera por los grandes árboles, el olor a polen, hierba fresca, madera y aire llenan mis fosas nasales, haciendo que perciba que puedo respirar tanto, que no voy a cansarme nunca de hacerlo.

Sigo esperando hasta que el auto se estaciona frente de la puerta principal, Jake mira una vez, si bien al reconocer a la joven con lentes que desciende de él solo alza su mano saludándola, ella le corresponde el saludo. Al verme, emprende camino hacia mí, me parece bonito el vestido blanco acampanado que lleva, la hace ver bien.

—Señorita Halton, a sus órdenes —me muestra una sonrisa grande.

—¿Cómo has estado, Ivy?

—Bien, agotada, con el festival de Vertoven acercándose, hay mucho por hacer y también habrá muchos clientes, es muy divertido y lucrativo. —Se quita los lentes de sol, y se sienta a mi lado.

—Seguro que es bueno —le digo.

—¿Dónde está la chica que mencionaste? —toma interés por el tema que he mencionado por el móvil.

—En el granero.

—¿Realmente es una cazadora?

—Sí, lo es.



Danparamo

Editado: 03.06.2019

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