Malvada Belleza©

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Capítulo 49. Superbia.

BRANT

—¿Un demonio? —pregunta Kian, con voz baja y desconcertada. No es el único en sentirse de esa forma.

—Sí —el hombre más alto señala la pared—: hace mucho tiempo, encerré a los generales de mis hermanos en esa pared, había solo cinco de esas alimañas, de ellas no queda nada ahora, pero el problema es que inicialmente eran seis —se sostiene la frente mientras arruga la cara, no parece que lo haga mucho pues se aprecia más bien extraño—, mi madre siempre me dijo que era demasiado bondadoso con los imbéciles, si hubiese erradicado a esos malditos no tendría problemas ahora.

—¿Qué era ese pozo?

—Y ¿cómo es que ese demonio está en Vertoven? Además, ¿acabas de asesinar a cinco personas frente a nosotros? —pregunto, no me aterra la muerte ni ver morir a alguien, no es como que haya escuchado gritos, sin embargo me inquieta la forma tan sencilla en que los eliminó, solo dejó salir su energía, tan fácil como se pestañea.

—No eran personas, eran demonios, no te confundas —sentencia serio—: tienen algo parecido al alma, pero no son seres piadosos y buenos, algunos desarrollan sentimientos si son de alto rango, pero el mundo de los vivos no debe preocuparse por ellos, he cerrado la última puerta, eso era el pozo —concluye mirando a Kian.

—Espera, los demonios existen —susurra Kian, muy sorprendido.

—Y, sé que uno está en Vertoven por la maldición de la neblina que ha afectado  a los dos regentes, el general que escapó es Ciel, un fiel sirviente de mi hermano —suspira y hace tronar su cuello, así mismo se acerca a Kian—. No comprendo porque se ha comenzado a mover ahora, quizá es a causa de ustedes, tras la muerte de la antigua regente, el roble del origen se cerró a todo ante la debilidad, ahora está abierto, por ello para un ser de pura maldad es totalmente complejo acercarse a él.

—Espera, ¿por qué me miras tanto? —le pregunta mi cuñado, también tengo esa duda. El hombre le toma de la barbilla, así mismo le gira la cabeza hacia los lados, le abre la boca a la fuerza y le mira dentro, voy a moverme pero el hombre niega con su garganta para después dejar al rubio en libertad—. ¡Psicópata, si quieres que te recomiende a mi odontólogo solo debes pedirlo!

—Estás en perfecta salud, eso es bueno —dice, no entiendo bien a que se refiere—. La barrera de Vertoven vive gracias a la fuerza de los regentes, con dos fuera de combate por ahora, la responsabilidad recae en el sobrante, es una fortuna que hayas decidido salir de Vertoven, estás fuera de peligro aquí.

—Espera, dices que ese demonio mandó a esa chica a por mi hermano para debilitar la barrera. —Verterana menea su cabeza hacia los lados.

—No tengo tiempo para explicar eso ahora mismo —declara—, debo de prestar atención a Darcy, si no estoy equivocado, Ciel irá tras de ella.

—¿Por qué? —indago completamente alarmado.

—Darcy es quien guarda una cosa importante, algo fuerte —murmura pensativo.

—¿Qué cosa? —formulo otro interrogante, quiero saberlo.

—Ahora mismo no, tienes que ayudar a esos cachorros, ¿no? ¿Has decido que hacer con ellos? —este tipo es listo, me está dando algo en que pensar justo ahora.

—Yo, quiero ayudarlos —soy honesto al contestar—, no tengo dinero ni un lugar donde tenerles, pero quiero hacerlo —aprieto mis puños fuerte a igual que tensiono mi mandíbula.

—Ey —Kian me golpea en el vientre sin mucha amabilidad—, no seas idiota, tienes un territorio, ¿recuerdas? Incluso yo firmé ese viejo documento —mis párpados se abren mucho—, también puedes mandar a dormir a esos chicos en el granero, lejos de mí, donde no escuche su ruido.

Mis músculos faciales corresponden sin mucho esfuerzo, creando una sonrisa ante lo que manifiesta él.

—Seguramente no has tenido acceso a tu herencia, tal vez se perdió en el tiempo, pero creo que un viejo avaro que fue Alfa hace muchos años la escondió, no estoy seguro, me lo perdí. —El hombre sacude su mano moviendo su muñeca, un pequeño vórtice negro se abre, consecuentemente un viejo baúl de madera cae, creando un ruido sordo—. Todo esto le pertenece al Alfa de los Collins, tú eres el Alfa por derecho de nacimiento, si tanto insistes en socorrer a los desvalidos, solo debes tomar ese baúl, te servirá, de más formas de las que crees.

No estoy seguro de cómo proceder, mi cuñado me da un empujoncito.

—No te lo pienses, si el tipo dice que es tuyo, es tuyo —me sonríe socarrón.



Danparamo

Editado: 03.06.2019

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