Malvada Belleza©

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Capítulo 6. Sospechas.

El despertador nunca había sonado tan fuerte como hoy, creo que es porque ahora vivimos en un lugar en el cual no hay mucho ruido más que el de los pájaros y bichos tanto diurnos como nocturnos, ahora que recapacito, la noche pasada oí varias aves diferentes hacer ruidos en la noche, yo pensaba que los búhos eran las únicas aves que salían de noche.

—Kian, ¡muévete! —grita Damián a nuestro hermano para que se apresure.

—Es más lento que yo.

—Parece una chica.

— ¡Les estoy escuchando! —rebate mientras baja a toda carrera por las escaleras.

—No te caigas que no eres de reembolsable —tonteo con él.

—Estoy listo.

—Pensé que nunca lo estarías —digo pareciendo insatisfecha por su lentitud si bien ya estoy acostumbrado a sus retrasos. Tomo mis útiles universitarios y comencé a caminar.

— ¿Vas a un desfile? —me pregunta Kian con un tono burlesco.

—No me fastidies —lo empujo con mi hombro.

—Cuidado reina, no te caigas —se une Damián.

—Espero que les hagan el primer día miserable —sonrío vilmente.

—Eso no se le desea a tus lindos hermanitos —Kian se hace el ofendido.

— ¿Lindos? No lo creo —abro la puerta, obviamente su caballerosidad no cuenta con su hermana pues salen primero que yo. Al salir veo que sus espaldas han quedado en la mitad del camino así que miro por sobre sus hombros. La camioneta de verde azulada está estacionada frente a la casa, Brant y Jake están sentados sobre el capo hablando tranquilamente, si es temprano aun, ¿a qué hora llegaron entonces?

Cierro la puerta obteniendo que los dos chicos nos pongan atención, les obsequio una sonrisa, ellos corresponden de manera igual.

Les saludo: —Hola.

—Ey, ¿Qué tal están?

—Bien, ¿Qué hacen aquí? —Kian tira su pregunta sin nada de tacto.

—Vinimos a llevarles a clase —responde Jake.

— ¿Por qué? —les indaga mi otro hermano.

—Por qué no tienen transporte —obvia Jake, es una buena respuesta.

—Vaya, gracias —manifiesta, me aparto el cabello hacia la parte de atrás.

—No es nada, Brant le dio la idea al abuelo y este aceptó sin problema —resume Jake, ganándose un empujón por parte del chico de cabello negro.

—Venga, que las clases no esperan —manifiesta Brant, subimos a su camioneta, este no tarda en encenderla. Los demás se organizan atrás, mientras que yo lo hago a su lado en el asiento del copiloto.

— ¿Cómo son las clases? —quiero saberlo.

—Algunas son pesadas, otras no tanto, creo que vemos las tres primeras juntos, te puedo guiar si lo necesitas.

— ¿Estas en primer semestre? —le pregunta Kian, interrumpiéndonos.

—Sí, lo comencé hace poco.

La loción del chico a mi lado invade mis fosas nasales, dilatándolas bastante. Usa una muy buena fragancia.

—Cómo te decía —continúa Brant hablándome—. Vemos algunas materias como cultura general, desarrollo social o algún idioma que nos hará cruzarnos.

—Por lo menos no me sentiré tan sola en todo —por el rabillo del ojo aprecio como su vista va a mis piernas desnudas.

—Creo que sería mejor un pantalón para este clima —me da una opinión.

—Un pantalón no iría con esta blusa y la cazadora de jean —contrario argumentando.

—No le digas que ponerse, se pondrá como loca y te golpeará —Kian se mete nuevamente en la conversación.

—Posiblemente te golpeé a ti por otras razones también —mi hermano me enseña su lengua—. Y es cierto, mi manera de vestir es mía, sobre eso no hay discusión.

El chico de ojos negros no discute nada, se limita a seguir manejando; saco mi móvil e inicio a ver las notificaciones, mis mejores amigos me han escrito algunos mensajes que desgraciadamente no puedo responderles ya que la señal es un asco. No tardamos mucho hasta que llegamos a la universidad, desciendo del auto, en ese momento percibo muchos ojos sobre mí.

—Chicos, ¿saben dónde están sus salones? —ignoro a los espectadores, dándole vital importancia a mis hermanos.



Danparamo

Editado: 03.06.2019

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