Malvada Belleza©

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 26. Lo que se encuentra al despertar.

DARCY

Impongo mi mano directamente hacia los lobos, mi corazón bombea demasiado rápido y mis células se alborotan al igual que las emociones generadas por el miedo; el ver a los lobos con sus colmillos desenfundados, con sus miradas enfadadas y la capacidad de destriparme, me recuerda el hombre que me apuntó con ese bisturí, dispuesto a matarme mientras los lobos peleaban contra esos perros salvajes. Casi puedo revivir la sensación de la sangre salpicando mi piel, la sensación y las voces que susurraban lastimeramente la muerte de ese hombre, anunciándola. No puedo hacer lo que quiero, mi energía se bloquea y solo siento mis manos temblar.

—¡Darcy! —oigo el grito de Brant. Su voz me hace concentrarme, casi diría que todo mi ser relaja un instante y se pone alerta al siguiente, consigo sacudir mi mano y mover un contenedor de basura cercano, frenando momentáneamente a los enormes animales. Cierro mi puño, y para mi vergüenza no puedo dejar de tiritar.

—Van a jodernos —susurra Kian, mirando sus manos, como si hacerlo fuese a darnos una solución.

—Cállate —le gruñe Damián, levanta sus manos, cuando los lobos saltan sobre el contenedor, él consigue invocar una ráfaga de viento y golpea al animal a la altura del pecho, lo derriba haciéndole chillar cuando su ser se estrella contra el pavimento, se sonríe al lograrlo, sin embargo la sonrisa se borra cuando el jodido contenedor viene hacia nosotros a una velocidad totalmente abrumadora.

Apenas conseguimos tirarnos hacia los lados, mis rodillas sienten el golpe contra el duro concreto, mi bolso se cae, miro hacia arriba cuando veo a uno de los lobos correr en mi dirección. Los otros hombres se interponen en el camino de Brant y sus hermanos, frunzo mis cejas, estoy pensando que hacer, pero el diligente chico que me gusta, se inclina un segundo y brinca, su salto me abruma un momento, pasa sobre las cabezas de los hombres que intentan atraparle, si bien fallan en el intento, cae sobre el lobo color rojizo a esos metros de mí, lo atrapa de la cabeza y le hace girar, el animal golpea contra el muro y chilla lastimero.

El chico de cabello negro mueve su mano en busca de algo en el pelaje del lobo, parece que lo encuentra entre las patas delanteras del animal, le da un puño fuerte, oigo un traquido, el lobo patalea y sus ojos se desorbitan, Brant se retira rodando por el piso, así mismo se aproxima a mí, me toma de los antebrazos y me pone de pie.

—Darcy, ¿estás bien? —me escruta, percibo un ardor en las rodillas y cuando bajo la mirada consigo ver se me han hecho unos rotos en los pantalones de jean y me sale sangre las raspaduras.

—Sí, solo fue la impresión —contesto, escucho los huesos crujir y al mover un poco la cabeza, advierto al hombre que Brant ha golpeado, está regresando a su forma humana, los huesos se reacomodan hasta dejarle completamente desnudo y sin pelo animal.

Respira dificultoso, sin embargo está vivo.

Los otros lobos gruñen, a la distancia vemos como los hombres golpean a Gabriel y lo estrellan contra una pared. Brant gruñe también y muestras sus garras, sé que no se transforma porque eso es lo que esperan los otros, él lleva muy poco tiempo de haberse transformado, en los libros dice que la velocidad de la transformación se obtiene con la práctica, y hasta donde sé, él no ha practicado mucho, por lo que si se transforma ahora, daría la abertura perfecta para que le acribillasen sin oportunidad para la defensa.

—Miren nada más a quién me encuentro por aquí —giro ante la conocida voz, Ivy nos sonríe, a su lado hay otras dos chicas, todas llevan bolsas de compras en sus manos—. Me pregunto si el consejo de su manada apreciaría ataquen así a la nieta de la señora Halton —Ivy camina con seguridad hacia nosotros, observa mis piernas y dice—, por Dios, la han lastimado —se lleva la mano al pecho—. Esto es más grave de lo que pensé.

—Cállate, puta, no estamos tratando contigo —departe uno de los tipos, sin embargo, es notorio me está observando, naturalmente no me conocen, yo tampoco tengo idea quienes son, pero cuando me ve cerca de Brant, parece pensárselo mejor—. Nos volveremos a ver, Lacan, la próxima vamos a sacarte de aquí como un saco de mierda —le apunta, los otros dos lobos sacuden sus cabezas, intentando aclarar sus mentes. No dicen nada más, sencillamente toman un pequeño callejón y desaparecen de nuestras vistas.

—Gabriel —le llama Noah, el chico está inconsciente.

—Mierda —susurra Brant, me da una última mirada, para comprobar mi estado, asiento con mi cabeza, él no necesita más y a grandes zancadas acorta distancia con su hermano caído. Por mi parte, compruebo a los míos, ambos están con el ceño fruncido y haciendo malas caras.

No les digo nada, no tengo necesidad. Presto atención a Ivy, está sonriendo con tranquilidad, está checando las puntas de cabello, despreocupada de la situación.



Danparamo

Editado: 03.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar