Manuel

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Capítulo 3

Era un día perfecto en Pampa del Indio, el sol había espolvoreado nubes rosadas en el paisaje otoñal. La gente comenzaba con su día de rutina y la clínica abrió las puertas en manos de la enfermera Alicia. Todos los pacientes e incluso la enfermera se preocuparon porque el médico no llegaba. Todos rumoreaba que se había ido por presión del intendente excepto Luna que tenía un mal presentimiento. El cura Lorenzo alejó a la muchacha de la multitud para hablar con ella. 
_ Salgamos un rato- le dijo el médico tomándola del brazo. 
_ Porque no te fijas en su casa- aconsejó el párroco. 
_ De acuerdo- dijo la chica en voz baja. Luna miró por la ventana de la casa pero todo estaba en orden. 
_ Hay algo que no me gusta- dijo Luna mirando al cura. 
_ No seamos alarmistas- exclamó Lorenzo. 
_ Padre, el doctor es un blanco fácil para el intendente. - a Luna la abrumó una sensación de peligro inminente. El cura regresó a la iglesia y comenzó a rezar pidiendo por el médico que ya hacía varias hora que no aparecía. La espera se hacía eterna, Alicia cerró la clínica y Luna le hacía compañía esperando noticias de Manuel. El intendente apareció por la clínica con un arquitecto indicando que todo se debía echar abajo, señalando la casa y el sanatorio de Manuel. Luna salió e increpó al hombre en un tono no muy amigable. 
_ ¿Que cree que esta haciendo?- preguntó Luna enfrentando a Cassini. 
_ Esta visto que el médico abandonó el pueblo, solo una semana duro - dijo Bruno . 
_ Él no se fue - puntualizó la chica. 
_ Ya veremos mientras usted se convence de eso, yo tengo que seguir trabajando.- aclaró el intendente. 
_ ¿Dónde está? ¿Qué hizo con él?- lo increpó Luna. 
_ ¿De que me acusa señorita?- comentó Bruno. 
_ Estoy segura que usted tiene algo que ver con la desaparición de Manuel.-lo acusó Luna. Pero él no la miraba tratando de ignorar el comentario que acababa de hacer. En ese momento apareció José y el intendente íntimo al hombre. 
_ Su hija tuvo el tupé de insinuar que yo tengo algo que ver en la desaparición del médico- le aclaró Bruno. 
_ Por algo será, uno cosecha lo que siembra- lo desafió el padre de Luna. La gente comenzó agolparse en la cuadra de la clínica con carteles pidiendo por la aparición del médico encabezado por el cura Lorenzo. 
_ No se que significa todo esto- gritó el intendente. La gente hacía caso omiso a las quejas de Cassini. Bruno era una figura pública y la gente sabía todo de él y de lo que era capaz de hacer. 
_ Todo el pueblo desconfía de la desaparición del doctor Navarro y estamos seguros que usted le hizo algo- reclamó a los gritos la chica. El intendente se paró delante de ella y le pidió que se corra.Pero ella se quedó inmóvil sin moverse de donde estaba. 
_ Porque en vez de cuestionarme no se preguntan si el doctor no se fue porque tenía algo que ocultar- dijo Bruno. La gente seguía gritando y demandando por la aparición de Manuel. El intendente había aprendido hace mucho a confiar en sus instinto y esta rebelión por parte de los ciudadanos a él no lo dejaba bien parado y decidió hacer algo. 
_ Yo me comprometo personalmente averiguar qué pasó con el médico- trató de convencer a la gente. 
_ Por favor, cállese no prometa nada, usted es un hipócrita- dijo Luna. 
_ Bueno, esto es lo que les propuse pero creo que la señorita Pintos no quiere colaborar- la increpó Bruno. El cura trataba de poner paz a toda esta situación. En lo que todos estaban de acuerdo es que no permitirían que el intendente siguiera manejando el pueblo a su antojo. Cassini se subió a su auto y se marchó precipitadamente. Luna a pesar del pedido de su padre no quiso moverse de la clínica. Alicia le trajo café porque estaba segura que ella no se movería de ahí hasta que Manuel apareciera. El padre Lorenzo trataba de disuadir a la chica pero ella no aceptaba dejar el sanatorio. 
_ Acompáñame hija- le dijo el cura tomando su mano. 
_ ¿Adónde vamos?- preguntó la chica dejándose llevar por el párroco. Llegaron a la iglesia y él la invitó a rezar para que Manuel apareciera. Luna se levantó del banco de la iglesia y se acercó al altar para encender una vela y después de persignarse se retiró pero el cura Lorenzo la detuvo. 
_ Por favor padre- pidió la chica. El cura le pidió que confíe en dios 
_ Yo confió en Dios pero no en el intendente- aclaró la chica. En ese instante una vecina venía corriendo a buscar a Luna. 
_ ¡Apareció!- dijo la mujer casi sin poder respirar. 
_ Lo arrojaron de un coche en la puerta de la clínica, esta mal herido- aclaró la mujer. Luna y el cura fueron de inmediato hacia allá. Cuando llegaron Alicia curaba la heridas de Manuel. 
_ Hay que prepararse Luna, no sabemos cuán grave esta- dijo Alicia. 
_ Tenemos que encontrar un médico dijo con desesperación Luna. 
_ Tranquila hija no tenemos que ponernos nerviosos, voy a hablar con tu padre para que busque al médico del pueblo lindante . Luna asintió con la cabeza y ayudó a Alicia atender a Manuel. El médico tardaba en llegar y ella estaba muy angustiada, salió de la habitación donde estaba Manuel y comenzó a caminar por toda las sala y se la pasaba mirando por la ventana. Alicia se acercó a ella tratando de calmarla.Una hora después José apareció con el doctor del pueblo cercano. 
_ Él, es el doctor Gutiérrez- lo presentó el señor Pintos. Alicia de inmediato llevó al médico al encuentro de Manuel. El Doctor no concluía con la visita y Luna no paraba de caminar por toda la sala. Los vecinos se juntaron en la puerta esperando noticias sobre el doctor Navarro. El niño Juan entró a la clínica y abrazó a su maestra con lágrimas en sus ojos. Ella le acarició la cabeza tratando de consolarlo. El doctor Gutiérrez salió de la habitación de Manuel y Luna se precipitó a su encuentro para saber cómo estaba 
_ Tiene golpes en todo el cuerpo, como si lo hubieran pateado varias veces,una costillas rotas y un golpe en la cabeza.- siguió diciendo. 
_ ¿Pero es grave Doctor?- preguntó Luna. 
_ Grave no, pero sí de cuidado. Lo único que necesita ahora es descansar, mañana voy a venir a verlo- Alicia le agradeció y despidió al médico. 
_ Luna querida porque no vas a casa, acá ya no hay más para hacer - le recomendó Alicia al ver a la chica adormilada en el sillón de la sala de espera. Pero Luna no aceptó y la enfermera le ofreció que fueran a la cocina a tomar un té. 
_ Te gusta el medico, verdad- dijo la mujer. 
_ No se a que se refiere- acotó Luna tratando de evadir el tema. Y deseando que la enfermera se diera cuenta que se había sonrojado 
_ Vamos Luna te conozco desde que eras un bebé- le dijo Alicia. 
_ No- mintió levantándose de la mesa para ir a ver a Manuel. 
Luna se despertó con un sobresalto cuando Alicia tocó su brazo para despertarla. 
_ Perdón, no quise asustarte, pero él ya reacciono- le dijo la enfermera con una dulce sonrisa. La chica se levantó deprisa y fue a ver a Manuel. 
_ Hola- dijo Luna en un tono muy suave. El abrió los ojos y la miró. En el rostro de la chica se dibujó una sonrisa. 
_ Hemos estado todos muy preocupados por ti- explicó Luna. 
_ Hola- dijo Manuel con un leve murmullo. 
_ ¿Cómo te sientes?- preguntó . El doctor Gutiérrez interrumpió a la chica. 
_ Lo siento señorita Pintos pero el doctor Navarro debe descansar- Luna se despidió y salió de la habitación. Gutiérrez se acercó a Manuel para revisarlo. 
_ Voy a llevarte a Buenos Aires-dijo Gutiérrez mientras curaba las heridas de Manuel. 
_ No, estoy bien - respondió 
_ Campos esta muy preocupado-le aclaró el médico. 
_ Bueno, por que no le aclaras que estoy bien- Gutiérrez asintió con la cabeza y se marchó. 
Cuando la chica se disponía a salir, vio un auto que paró en la escuelita y un joven bajo de él. 
_ ¡Ay no! Si hubiera sabido que venía- exclamó Luna. 
_ ¿Qué sucede?- preguntó Alicia acercándose a la puerta. 
_ Ya veo, volvió el hijo del intendente- tomó a Luna de los hombros y la metió para adentro. 
_ No se porque te sorprendes, si sabías que iba a volver- dijo Alicia. 
_ Sabes que él esta obsesionado conmigo- Luna observó por la ventana deseando que en la escuela no le dijeran dónde estaba. Andrés Cassini se dirigió directamente hacia la clínica y entró sin llamar. Alicia salió a su encuentro. 
_ ¿Qué quieres acá?- le preguntó Alicia en un tono no muy amigable. 
Andrés Cassini era el hijo mayor del intendente, un joven rebelde, con problemas de adicción y violento. Estuvo internado en una clínica para desintoxicarse. Hace un años atrás intentó aprovecharse de Luna. José al enterarse de ello amenazó a Bruno que en ese entonces no tenía dicho cargo. Cassini internó a su hijo y nadie supo de él hasta hoy. 
_ Busco a Luna me dijeron que estaba acá- dijo con muy mala predisposición. 
_ Si, pero no puede venir porque está ayudando a su novio - mintió Alicia. 
_ Ah, mira vos, no te creo nada porque no viene ella a decírmelo- la increpó Andrés. Luna que había escuchado todo sale deprisa de la habitación donde se escondió para no tener que enfrentar Andrés. 
_ Va a ser mejor que te vayas- le dijo Luna. 
_ Al contrario me encantaría conocer a tu novio- acotó Andrés. 
_ No se puede creer que seas tan igualito a tu padre.- ironizó Luna. 
_ Mejor andate, por tu bien - le aconsejó Alicia. 
_ No.... hasta no conocer al novio- aclaró Andrés 
_ El no esta, fue a un congreso a Buenos Aires, vuelve en un par de días.- mintió también Luna. 
_ Si van a mentir pónganse de acuerdo- dijo tratando de humillar a las mujeres. El intendente llegó a la clínica al ver el coche de su hijo estacionado frente al sanatorio. 
_ ¿Qué demonio estás haciendo acá?- lo increpó Bruno. 
_ No te preocupes padre no voy hacer nada, solo vine de visita.- aclaró Andrés. Bruno agarró del brazo a su hijo y lo empujó para afuera y disculpándose con las mujeres se marchó. Luna se miró involuntariamente las muñecas recordando esa noche presa de los dedos de Andrés intentando someterlaNunca olvidaría esa sensación de terror que experimentó mientras él la acercaba contra su cuerpo para besarla. 
Poco después del amanecer José llegaba a la clínica preocupado por su hija al enterarse de la llegada al pueblo de Andrés Cassini. 
_ Tenemos que hablar hija- le recomendó el padre. 
_ Perdón, papá pero de Andrés no quiero hablar , ya bastante tengo con lo que hice anoche-le dijo la chica. 
_ ¿Qué pasó? - Luna le contó sobre la mentira que le había dicho a Andrés. 
_ Bueno hija el doctor Navarro lo va a entender- la consoló su padre. 
_ No entiendes papá , el intendente odia a Manuel y ahora acabo de hacer que Andrés también lo odie- comentó Luna. 
_ Yo creo que va hacer duro para todos que ese miserable este en el pueblo- acotó José. 
_ Pero.... Manuel no tenía nada que ver- se opuso Luna. Alicia salió de la habitación del doctor Navarro y la chica se acercó a ella para saber cómo estaba Manuel. 
_ ¿Cómo está?- le preguntó la chica. 
_ Despierto y con hambre, me pidió que le prepare un sándwich- contó Alicia mientras iba para la cocina. Luna se despidió de su padre y fue directamente a la habitación para ver a Manuel. Cuando entró se percató que el doctor no estaba en su cama. 
¿Manuel?- la chica lo llamó varias veces y el salio del baño ya vestido. 
_ ¿Qué se supone que estás haciendo?- le dijo Luna. 
_ Levantándome- aclaró el médico. 
_ Pero no puedes sin la autorización...- Manuel la interrumpió. 
_ No te preocupes yo soy médico y ya hable con Gutiérrez y me autorizó. - Manuel le pidió a la chica que se sentara que tenía que hablar con ella. 
_ ¿Puedes decirme qué sucedió?- preguntó la chica muy preocupada. 
- No importa eso ahora, no vale la pena.- comentó Manuel mientras se ponía su guardapolvo. 
- Fue el intendente, verdad- lo increpó Luna. Manuel evadió el comentario de la chica y cambio de tema de inmediato. 
_ Quiero que sepas que estoy de acuerdo con lo que le dijiste a ese Andrés.- al ver el rostro sorprendido de la chica decidió explicarle cómo era que sabía de lo que hace un rato había sucedido. 
_ Me contó todo Alicia- le explicó Manuel. 
_ Estoy segura que vino a buscarme para vengarse- le dijo la chica. 
_ Yo debería estar muerta- Comentó Luna recordando que Andrés casi la mata ese fatídico día 
_ Shh, no digas eso- le pidió Manuel. 
_ Es verdad y lo peor de todo es que le debo la vida al intendente.- aclaró la chica. 
_ ¿Que voy hacer ahora que esta otra vez en el pueblo?- Manuel la tomó de las manos y ella lo miró a los ojos. 
_ Confiar y apoyarte en mí, porque yo te voy ayudar- le prometió Manuel. 
_ ¿Porqué?... si ni siquiera me conoces bien- le preguntó intrigada. 
_ No tengo que conocerte mucho para saber que eres una buena mujer - explicó Manuel. 
_ Acabó de meterte en una guerra- le dijo como disculpándose. 
_ Bueno, un poco de adrenalina no me viene mal- bromeó Manuel. Alicia entró a la habitación con el desayuno para el doctor y no pudo contener su asombro cuando lo vio vestido y con el guardapolvo puesto. 
_ Usted a donde cree que va- lo regaño la enfermera 
_ A trabajar- dijo Manuel levantándose con ayuda de Luna. 
_ Pero el doctor Gutiérrez dijo...- Manuel la interrumpió. 
_ Ya hable con él y me autorizó - le explicó el médico. 
_ Bueno si quiere trabajar, la clínica esta llena- le dijo Alicia ayudando a Manuel. 
El día pasó muy rápido y el último paciente se terminaba de ir. Alicia entró al consultorio para anunciar al doctor que no quedaban más pacientes. Manuel se levantó dando un quejido y la enfermera se apresuró para ayudarlo. 
_ No debió levantarse- lo reto la mujer. 
_ Estoy bien Alicia solo acompáñame a mi casa- le pidió Manuel 
Al día siguiente Manuel despertó por el sonido de su celular cuando atendió del otro lado Alicia le explicaba que tenía un problema personal y hoy no podría ir a trabajar. 
_ No se preocupe Alicia, solucione su problema. Yo podré arreglarme solo- cortó la llamada. Fue a la cocina y se sirvió el desayuno. Después de un rato se encaminó hacia la clínica y abrió las puertas. Entre tanto esperaba la llegada del primer paciente Luna entró a la clínica. 
_ Hola - lo saludo la chica. 
_ Luna, ¿qué haces aquí tan temprano?- preguntó Manuel poniéndose de pie. 
_ Quería pedirte perdón- Manuel la miró extrañado. 
_ ¿Porque me pides disculpas?- le preguntó el doctor. 
_ Por pensar en mi solamente y meterte en un lío con los Cassini- aclaró la chica. _ Debes creer que soy una mujer egoísta...- Manuel la interrumpió. 
_ Yo creo en lo que veo... y veo una mujer hermosa de una mirada intensa y muy noble. Una mujer que puede lograr lo que se proponga- le dijo Manuel mirándola a los ojos y sonriendo. _ Y sobre todo veo una mujer, que ninguna tragedia le puede doblegar el alma. 
_ Gracias, pero ...- Manuel la interrumpió 
_ Shh, no voy a permitir que digas nada, dije que te iba ayudar y lo voy hacer- le informó Manuel mientras acariciaba su rostro. 
_ ¿Y Alicia?- le preguntó la chica mirando para todos lados. 
_ Me llamó para pedirme el día- le dijo Manuel. Luna se levantó y le dijo al doctor que ella lo iba ayudar hoy en la clínica. 
_ Pero tu eres maestra, no enfermera- contempló Manuel. 
_ Si, pero puedo ayudarte en la parte administrativa- le aclaró la chica. Manuel asintió y después de explicarle todo lo necesario se pusieron a trabajar. En ese instante el cura Lorenzo llegó a la clínica y se sorprendió al ver a Luna allí. 
_ ¿Qué pasó? renunciaste a ser maestra- preguntó bromeando el cura. Luna sonrió y le explicó lo que había sucedido. Cuando Manuel escuchó la voz de Lorenzo salió del consultorio para hablar con él. Lo invitó a la cocina a tomar un café y el cura aceptó. 
_ Bueno padre ¿En que lo puedo ayudar?- preguntó Manuel. 
_ A lo mejor te va a parecer extraño pero quiero que guardes esto- el cura le da una pequeña bolsa negra de terciopelo. Manuel vacía el contenido en su mano. 
_ ¿Una llave?- cuestionó Manuel. 
_ No es solo una llave, es parte de tu historia- el médico lo miró desconcertado. 
_ Escucha, ahora no puedo explicarte lo único que quiero es que la guardes. Por si a mi me pasa algo...- Manuel lo interrumpió 
_ A usted no le va a pasar nada - le respondió Manuel. 
_ Escucha esto es serio, mañana hablaremos al respecto. El cura se levantó le confirió la bendición y se fue rápidamente ni siquiera saludo a la chica que estaba apostada detrás del mostrador. Manuel apoyó la llave sobre la mesa y se la quedó observando. Cuando Luna entró él estaba ensimismado en sus pensamientos. 
_ ¿Todo bien? - preguntó Luna tomando la llaves de arriba de la mesa de la cocina donde habían estado hablando el cura y él. Era una llave extraña, del tamaño de una mano adulta, revestida en oro con diamantes. 
_ ¿Y esto? - le dijo mostrando la llaves a Manuel. 
_ Me la dejó el cura para que se la guarde- respondió el médico. 
_ Pero no me dijo nada concreto solo que esta llave pertenece a mi historia, y la tengo que guardar por si acaso a él le sucediera algo. 
_ Pero no puedes quedarte con la espina, le tienes que preguntar- le aconsejaba la chica. 
_ Tienes razón, al final se trata de mi historia- Manuel se puso de pie y caminó hasta la puerta de la clínica cuando vio venir a una vecina corriendo y moviendo los brazos. 
_ ¡Doctor!, ¡doctor!- gritaba la mujer mientras se apresuraba por llegar. 
_ ¿Qué sucede? - preguntó sujetando a la mujer de los hombros. 
_ Es el cura...- respiró y continuó hablando. 
_ Esta inconsciente en el piso. Manuel tomó su maletín y junto a Luna fueron de inmediato hasta allí. Cuando llegaron Manuel se acercó urgente hacia el cura que se encontraba acostado boca abajo en el suelo. En seguida se percató de que no respiraba y comenzó a realizar reanimación cardiopulmonar pero todo fue en vano. 
_ Esta muerto- Manuel se sentó en el piso y se tomó la cabeza con las manos. 
_ Dios mío- susurró Luna haciendo la señal de la cruz.



SANDRACORREA

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En el texto hay: amor, suspeso

Editado: 27.08.2018

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