Mariposa de invierno

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Diagnóstico previo

—¿Cómo te sientes? —El doctor Martín la miró con esa mueca inescrutable, resultado de una sonrisa tenue y tono neutro.

Leonora resopló molesta por tener que verse sometida a un interrogatorio, ella era una chica accesible y cooperativa en situaciones normales, pero aquella no era una situación que pudiese describirse de esa forma. Nada de lo que le estaba pasando entraba en su categoría de “normal”.

—Estoy bien —contestó apenas.

—No pareces feliz —puntualizó el hombre sin ninguna clase de emoción en su voz.

Aquello hizo que Leonora frunciera el ceño indignada ante el atrevimiento del hombre ¿Cómo iba a saber él lo que estaba sintiendo?

—¿Usted que sabe? —Ella casi escupió su respuesta, estaba muy enojada.

—Solo doy mi punto de vista —aclaró—. Lo importante es lo que tú sientas, si dices que estas bien, entonces te creo.

—Bien —Leonora se cruzó de brazos apretando los labios como una niña regañada.

—Entonces…—Él la miró a través de sus lentes de marco delgado—. ¿Qué planeas a hacer cuando salgas de aquí?

—Renovaré mi contrato e interpretaré a Christine.

—Lo tienes muy claro —dijo con una sonrisa enigmática en el rostro. Leonora, por alguna razón, sintió aquello como un reproche.

—Yo siempre tengo todo claro —Se apresuró a decir.

—Bien ¿Quieres hablarme de tus compañeros de cabaña?

— No —sentenció.

—¿Por qué no? —preguntó un poco más interesado en la plática.

—Porque no quiero —dijo desafiante. Él hombre la miró, sonrió y se acomodó mejor en su silla.

—Bien… ¿Qué tal si jugamos un juego? Luego podrás irte a descansar.

—No quiero —Ella le volteó la cara, mostrando aún más su rechazo.

—Será un juego sencillo, cuando yo diga una palabra tú tienes que contestar con lo primero que se te venga a la mente —A pesar de que su tono no cambió demasiado, le dejó claro que había cosas que no estaban a discusión.

—Vale, pero después de eso me largo —demandó, tratando de mantener el control de las cosas a su alrededor.

—Claro, en cuanto terminemos puedes irte.

Ella suspiró y le hizo una seña para que comenzara, continuando con su rutina de dueña del mundo, a pesar de que en ese instante no había nada a su alrededor que se encontrara en su poder.

—Vale, dispara.

—Campamento —El hombre no perdió el tiempo.

—Prisión —refunfuñó.

—Baile.

Leonora sintió su mirada y supo que estaba tratando de captar todo en su expresión.

—Añoranza —respondió con un suspiro.

—Christine —Era obvio que el hombre estaba escogiendo muy cuidadosamente sus palabras.

—Robo —No pudo evitarlo, sonó molesta.

—Verano —Él Doctor hablaba rápido, sin dejarle tiempo de meditar sus respuestas.

—Entrenamiento —resopló con cansancio.

—Afuera.

—Libertad —De nuevo llegó la añoranza.

—Mozart.

—Viejo —Ella parecía indiferente.

—Abraham.

—Sonrisa —susurró.

— Edmundo.

—Cabrón —gruñó.

—León.

—Hermano —contestó obviando la respuesta.

—Leonora —Ella resopló.

—Paralitica.



Paloma Caballero

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En el texto hay: superacion, romance, amistad

Editado: 23.06.2019

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