Mas allá de los sueños.

Tamaño de fuente: - +

La puerta.

"Otra vez en el bosque, pero esta vez no habían sombras, estaba el chico que había visto ese día, se veía tan real, tan corpóreo. Escondido por entre los arboles, viéndome desde lejos, como si el también tuviera miedo, sus ojos salvajes me hacia paralizarme en donde estaba. Superando su mirada me acerque poco a poco, como quien se acerca a un animal salvaje, despacio y sin hacer ruido, el cambio de postura pareciendo aburrido, de un momento a otro desapareció, y luego estaba justo frente a mi, con su cara a centímetros de la mía, acerco su rostro a mi oído y me dijo suavemente:
-Despierta- Beso mi mejilla y ...". Desperté.
Desperté con el lugar de la mejilla donde el chico me beso cosquilleando, su voz me resulto tan familiar y a la vez tan extraña, no estaba asustada, tenia una paz que era extraña, rodé en la cama de nuevo para poder agarrar el sueño otra vez, estaba tan cansada que volví a dormir.
"Estaba bajando una escalera qué no sabía a dónde me llevaba, estaba oscuro, todo estaba alumbrado por una pequeña antorcha colocada en la pared. Al final de la escalera en ese mismo pasillo había una puerta, era grande de madera y tenia tallada en ella unas enormes alas de ángel, la cerradura era diferente a todas las cerraduras que he visto antes. Empecé a escuchar voces retumbar las paredes, no entendía lo que decía pero se hacían cada vez mas fuertes, unas sombras iban apareciendo en los rincones de la habitación, se me puso la piel de gallina y empecé a tener mas frío, una mano salió de la oscuridad agarrandome por un costado, clavándome una garra cerca de la costilla, Aullé del dolor, este sueño se estaba volviendo mas vívido de lo que debería, empecé a morderme el labio para despertar, pero nada funcionaba, sin querer había entrado en mi propio mundo de sueños, el sabor metálico de la sangre inundó mi boca, una luz espanto a todas esas bestias que se acurrucaban en una esquina, cuando me relaje por fin y pude despertar, pude ver de donde venia la luz."
Desperté por la luz del sol que entraba por mi ventana, la cortina esta corrida y toda la luz se metía e iluminaba todo el cuarto, de ahí venia la luz de mi sueño.
Me levante, me cepille, me bañe y me vestí para bajar a desayunar, a empezar otro día aburrido de mi vida, sentía un picor debajo de una costilla y tenia la piel enrojecida, justo donde el demonio de mi sueño me había herido, estos sueños que había estado teniendo me estaban asustando, se estaban volviendo mas vividos de lo normal.
-Elizabeth, buenos días.- dijo mi madre mientras bajaba la escalera para ir a desayunar.
-Buenos días mami, ¿como esta todo?.- le dije con una sonrisa en el rostro, esperando que no se preocupara por las ojeras que tenia bajo los ojos
-Todo bien cariño, ¿iras a la universidad?
-Sip, luego iré a casa de valentina a pasar el rato.
-Mm mm, okay, recuerda que debes llegar temprano, es martes de películas-. Todos los martes luego de llegar de la universidad nos sentábamos con un montón de golosinas a ver películas de terror, ella y yo eramos muy unidas.

Termine de desayunar y acomode las cosas que llevaría a la uní, estudio artes plásticas, así que mis útiles son pinturas, mis libretas y papel, Valentina estudia lo mismo pero va un poco antes que yo, me despedí de mi madre y salí a la parada del bus, en esto demoraría como una hora, pero aun tengo tiempo de llegar.
Estando allí, sentí una mirada, pesada e incomoda, volteo buscando quien podría ser, y allí estaba, con su mirada clavada en mi, pero esta vez parecía diferente, no desafiante si no como algo mas bien tímido.
Se acerco y sin mas estiro su mano y entonces lo vi ahí, colgando entre nosotros, lo cogí, era mi collar favorito una fina cadena de plata que hace años me había dado mi abuela.
-Oh, gracias- fue lo único que se me ocurrió decir.
-El otro día cuando pasaste se callo, no sabia como devolverlo, disculpa si te asuste el otro día en tu casa-. Parecía una disculpa sincera así que acepte el collar y su disculpa.
-Gracias, lo siento por perseguirte en el bosque-. Cuando estaba penando que se iría el se quedo allí, un poco incomodo.
-Oye, espera, ¿puedo esperar acá contigo?..¿si? Soy nuevo aquí y no quiero estar solo...-. Levanto la gorra que llevaba puesta y pude ver unos ojos color miel que se escondía de bajo.
-Esta bien, claro.-lo mire y Sonreí un poco- ¿a donde vas?-.
-Yo iré a inscribirse en la universidad de artes, me inscribire, para musica.
Llego el bus y nos fuimos, nos sentamos juntos y hablamos de cualquier cosa, era fácil hablar con el, sentía que ya lo conocía.
Llegamos a la universidad y allí tomamos caminos diferentes, y ahora me doy cuenta que no me dijo su nombre.



Margaret

Editado: 10.10.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar