Mas allá de los sueños.

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Recuerdos de sueños pasados.

"-¿Quieres jugar a algo?- Le dije a mi nuevo amigo, yo aparecí aquí, en no se donde cuando cerré los ojos después de que mi Mama me contara una historia para dormir.
-mejor cantante tu algo, te he escuchado cantar y me ha gustado- El era extraño, era un niño, como yo, pero hablaba diferente, un poco mas... Maduro.
-no quiero cantar- pensé un poco mas que decir.- ¿como te llamas?-pregunte, aun no sabia con quien hablaba en mis sueños.
-Me llamo Gabriel, Elizabeth.- El sabia mi nombre, no sabia como, pero no importaba era producto de mi imaginación.
-¿como sabes mi nombre?.- dije balanceando mis pequeñas piernas que colgaban del tronco sobre el riachuelo, era un bosque uno muy bonito, como en la historia de mama.
-te he estado viendo- eso me sorprendió, ¿mi sueño me veía?.
Me levante y camine un poco poniendo mis pies descalzos en el riachuelo.
-¿Cuantos años tienes?-le pregunte al niño que estaba caminando a mi lado.
-once años Lizzy- dijo sonando un poco cansado, creo que mis preguntas lo estaban aburriendo.
-nadie nunca me llama lizzy, en realidad me dicen Eli- su rostro se iluminó con una sonrisa.
-Seré el primero y el único en decirte así, ¿esta bien?.
-Esta bien -dije- Ahora, ¿donde estamos?- su cara cambio un poco y no me respondió, en cambio me tomo del brazo un poco fuerte como si estuviera escuchando algo que yo no, su mirada se fue un poco mas lejos en el bosque y apretó un poco mas fuerte, era extraño que pudiera sentir el dolor en mi sueño.
-Me estas lastimando Gabriel-dije.
Su mirada se amplio y me soltó el brazo, me dio unas disculpas apresuradas y camino un poco mas adelante que yo.
-oye no te vayas, solo quería saber donde nos encontramos.
-deberías volver a casa Lizzy su voz era suave daba sueño.
-no se como volver Gabriel, ¿tu si?.
-no se ni como llegaste acá.
-¿entonces como regreso?
Me estaba inquietando, ¿estaba perdida? En ese lugar, creo que Gabriel noto mi inquietud.
-No, no estas atrapada, sólo despierta."

Y desperté, estaba nuevamente en mi habitación, recostada en mi cama, con solo los recuerdos de haber estado ahí, hace unos años, recuerdo tener sueños recurrentes en un bosque, creo que se me había olvidado, ahora este chico, Gabriel, sus ojos me resultaban muy familiares, esos ojos negros y profundos, tan maduros para ser un niño de a penas once años, sonó la alarma del reloj de mi mesita de noche, por lo visto me había despertado del sueño antes que sonara la alarma, me percate del delicioso olor que llegaba desde abajo de la cocina y me crujió el estomago, tendría que alistarme pronto para ir a desayunar con mi madre.
Después de haberme puesto mi suéter favorito y mi pantalón corto, peine mi cabello solo un poco, no se puede peinar lo ya peinado, mi cabello liso caía en los hombros, ni muy largo ni muy corto, una cascada rubia dorada que enmarcaba mi pálido rostro, no era una belleza, pero no era fea, pero ahí donde se supone que hay curva digamos que no hay muchas.
Salí del cuarto baje las escaleras a la cocina y me encontré a mi madre cocinando, por lo visto tenia un poco de flojera porque solo hizo huevos y los acompaño con pan, con una sonrisa me dio un ligero beso y me puso el plato en frente para que comiera.
-Buenos días hijita, ¿como amaneces?- mi madre hablo pero su voz sonó ahogada por el ruido del sartén friendo.
-Estoy bien, dormí muy bien ¿y tu- Dije metiéndome un bocado y masticando.
-No muy bien, sabes que mi sueño es muy ligero y al menor sonido despierto, hubo un poco de ruido afuera anoche, ¿no escuchaste?.- La verdad es que cuando duermo, no me despierto muy fácil por los ruidos pero mama si, así que me limite a contestar moviendo la cabeza negativamente porque aun tenia la boca llena, trague para poder seguir la conversación.
-Ayer conocí a un chico.- Dije despreocupadamente, pero mi madre volteó enseguida para mirarme interesada en lo que acababa de decir, tenia poco tiempo de haber terminado con un chico, el cual no quiero recordar y rodé los ojos.
-No es nada importante, apenas si lo vi ayer, ni siquiera se su nombre.
-¿Es guapo?- pregunto mi madre sin rodeo, rodé los ojos otra vez, no quería hablar de un total desconocido, nisiquiera se porque lo nombre, ahora que lo pienso.
Termine de comer, bese a mama en la mejilla y me fui a la parada de bus para hacer rutina diaria, caminaba despreocupada por la calle hacia la parada y ahí estaba, esa mirada profunda, el llevaba jeans y una camisa negra con una de cuadros arriba, su gorra se había ido revelando unos rizos rojizos, me hizo un gesto con la mano para que me acercara a el, para no ser descortés me acerque y le salude con un pequeño gesto de la mano.
-Hola, Lizzy- en ese momento algo en mi cerebro se sacudió y me sentido extraña, no recordé haberle dicho mi nombre y el tampoco me había dicho el suyo o así pensé hasta ahora.
-¿Como supiste mi nombre?... Y espera ¿me dijiste Lizzy?- no sabia que significaba su cara, pero vi como un pequeño gesto de diversión antes de volver a ponerse serio.
-Me lo dijiste ayer- dijo con cautela, decidí relajarme seguro estaba a la defensiva por la conversación con mi madre.
-Ahora, no recuerdo haber oído tu nombre en ninguna momento ayer- Le dije entrecerrando los ojos.
-Ah, oye a mi defensa tu no pregunataste y no ando divulgando mi nombre así sin sentido- Dijo con una sonrisa sarcástica.
-Ujum ya, pero aún no lo dices- dije impacientandome.
Miro hacia la carretera y perdió la vista un momento, justo en ese momento iba llegando un bus, hizo señas para que subiera y antes de darme cuenta el no iba tras de mi, lo vi afuera por la ventana del bus y me miraba fijamente, hizo un gesto de disculpa y señalo a otro lado excusándose sin palabras, pero en mi mente escuche un leve murmullo "Gabriel" palabras casi inaudibles pero tan fuertes que me hicieron temblar, ese nombre, ese murmullo debía ser producto de mi imaginación, era como si viniera de todas partes.
Ahí en ese momento no note la conexión, me di cuenta mas tarde estando en la universidad lo que significaba ese murmullo, no el murmullo como tal, ese nombre, era el mismo del chico de mi sueño, con esos mismos ojos negros profundos, como los de el chico, como los de Gabriel.



Margaret

Editado: 10.10.2018

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