Mas allá de los sueños.

Tamaño de fuente: - +

¿Casa de los sustos o de la risa?

"El agua me cubría los pies, era tan suave, fresca y relajante estaba sola, completamente sola en la oscuridad, pero se que había agua porque la sentía, el silencio atrapaba mis sentidos y se volvía envolvente y cómodo, olvidaba todo, los problemas y las dudas, ¿de que tenia dudas?, ah si, Gabriel, pero ya no importaba estaba tan relajada, me dejaba llevar..."
El agua desapareció y mis pies se encontraban enredados con algo, me asuste y desespere, abrí mis ojos y estaba en mi habitación, y tenia los pies enredados en la sabana, me levante para acomodarme de nuevo y volver a mi dulce sueño cuando  una sensación extraña me recorrió la columna vertebral y empecé a tener un poco de pánico, me sentía observada, busque por toda la habitación, debajo de la cama, atrás y dentro del closet, tanto así que llegue a revisar dos veces detrás de la puerta buscando un posible ente, humano o lo que sea que pudiera estar causándole esa sensación y mirarme tan profundamente como para alterarme de tal manera, intente calmarme, pero no pude volver a dormir, mi mente iba de haberme transportado al bosque de la pintura, de como llegue a mi casa y mas especifico a mi cama, el porque no recordaba lo mas absoluto de lo que había sucedido y de Gabriel, Gabriel sin dudas era el centro del remolino de pensamientos, ¿que era esa historia de ángeles, de dios y de lucifer? ¿acaso quería que me alejara y por eso quería que pensara que estaba loco?, porque esa es la única explicación, esta loco.
Di un poco mas de vueltas en la cama hasta que decidí levantarme, baje y en la sala teníamos un estante con libros y ahí estaba, la biblia, leí el Génesis y básicamente la historia de Gabriel si estaba acorde con la biblia, pero ¿el podría ser un ángel caído? ¿que significaba ser un ángel caído?, me gustaría poder hacerle esas preguntas en persona.
Volví a dormir, aunque sin soñar, gracias a Dios se me daba un descanso de los sueños, tuve un rato para descansar antes de levantarme.
Aunque hoy era sábado me levantaba a las ocho, todo para estar de vaga en la casa desde temprano, hace unos días abrieron una casa de los sustos en la ciudad "El templo del terror" quede con valentina y con Rox de ir hoy, aunque quisiera que mi día estuviera normal y tranquilo, sin trances, sin sueños y sin Gabriel en lo absoluto, pasee por la casa en mi pijama que consistía de un suéter grande que me llegaba a la mitad del muslo, mi cabello estaba recogido en una coleta alta, mire el refrigerador y saque la leche, serví un plato de cereal y me senté en el sofá a ver series animadas, así pase el resto del día hasta mas o menos las dos de la tarde que me llego un texto de valentina.
"¿como estas beba?" Valentina y yo solemos llamarnos así de vez en cuando, ella no es mi mejor amiga es mi hermana, ella es como diez centímetros mas alta que yo, con piernas rellenas y un cabello corto que le quedaba bastante bien y unos grandes lentes que la hacian ver intelectual.
"Bien, aquí en la vagancia XD" cambie el canal y espere a ver que daban allí, mi programa había terminado.
"Oye ¿estas lista psicológicamente para ir al Teeemplooo del terrooor? ljsljshdiujl" Su entusiasmo fue contagioso así que me anime a salir e ir a ver que tal, es impresionante el como ella llega a hacerme cambiar de opinión sobre mi día, ¡siempre lo hace!.
Ohh siii bebeee! Estoy mas que lista, que vengan con todo, ya verán que no me asusto con nada." Después de haber enviado el mensaje sentí de nuevo la sensación en la columna vertebral, es una sensación horrible que no sabes si seguir con lo que hacías o quedarte allí paralizada, pasó fugaz el malestar.
"Okay pues, nos veremos con Rox en la gran plaza del centro, a las 5."
Aun me quedaba como hora y media para alistarme y salir, estuve deduciendo mi ropa como siempre lo hacia cuando no tenia nada que hacer, combine una falda de jeans ajustada hasta la cintura con una camisa de rayas azules y blancas y mis botas favoritas de combate, modele un rato frente al espejo y luego decidí salir, si me iba caminando llegaría a tiempo, así tendría una hora para mi misma y hacer ejercicio.
Camine lentamente con mi pequeño bolsito en los hombros, mi celular en el bolsillo y dinero en efectivo para regresar a casa, disfrute de la brisa en mi cara y del cálido rose del sol en mi piel, iba cantando una canción de mi banda favorita "punto de partida" para mantenerme activa mientras caminaba, pase un cruce y me di cuenta que ya estaba cerca, minutos después ya estaba en la plaza del centro, revise la hora y eran diez para las cinco, me senté a esperar a las chicas, balanceando mis pies que quedaban colgando del banco donde me había sentado, movía mi cabeza al rito de la musica "mirar hacia el pasado..." el sol estaba bajando lentamente se notaba que pronto anocheceria.
-Oh mira pero si es la linda Elizabeth- sonó una voz amortiguada por los audífonos pero lo suficiente aguda y sarcástica como para reconocerla, me gire y ahí estaba con sus dos "amigas"  Laurel Prince, nunca me ha caído bien y yo a ella menos, siempre ha sido algo así como una rivalidad.
Decidí ignorarla y seguir concentrada en mi musica, después de haberse ido las brujas llegaron mis amigas, Valentina llevaba un jeans de talle alto y una linda camisa rosa con un cactus en frente, Rox iba con un jean negro y una camisa purpura, me levante y le di un abrazo a cada una.
-Bien chicas, ¿vamos a que nos asusten?- Dije ya un poco impaciente por lo que nos esperaba.
-Siii, vamos- Rox nos tomo del brazo a ambas y salimos de la plaza, a unos cuantos pasos estaba "El templo del terror" la entrada era algo siniestra, había una gran gárgola en la puerta, que te miraba con grandes ojos rojos y sus fosas nasales abiertas y su gran boca preparada para un grito que jamas oiremos, habían unas lapidas por todo el lugar y justo al lado de la gran gárgola estaba la taquilla, las tres nos acercamos lentamente cada una asustada por algo diferente o mas bien emocionadas, había una gran cola de personas pero avanzaba relativamente rápido, Cuando estábamos a tres personas para pasar me fije en un chico que estaba delante de nosotras, justo ahí estaban unos rizos de color canela, un chico bastante alto que ya yo conocía, era Gabriel, ¿pero que estaba haciendo el ahí? ¿me estaría siguiendo? Me había quedado ahí parada, pensando y no me había dado cuenta que el ya había pagado y que los otros dos chicos de adelante igual, nos tocaba a nosotras y yo estaba deteniendo la fila detrás de mi, no me quise acercar a el, no ahora, disfrutaría de mi noche con las chicas, entraríamos en la casa del terror, gritariamos y liberaría todo lo que he tenido retenido por días y luego comeremos helados.
Pasamos por debajo de la cabeza de la gárgola, eramos guiados por un monje muy alto, media casi dos metros y no se veía casi nada de el, fuimos avanzando poco a poco, nos condujo hasta un cuarto con una luz estroboscópica, casi no veíamos nada eramos un bulto de personas y yo iba al frente justo al lado del monje, de la nada salio un hombre disfrazado como de diablo y por la puerta donde habíamos entrado nosotros entró un duende que era bastante siniestro.
- Sus almas no saldrán de aquí...-Empezó el diablo dando un discurso asustando a todos, todos estaban asustados y pegando gritos.
El monje nos guió fuera y seguimos el recorrido, nos encontramos ahora frente a otro cuarto oscuro y luego salieron unos ruidos de el, el monje nos hizo entrar, nadie quería entrar todos teníamos miedo, pero aun así era parte del recorrido, cuando estábamos ahí se encendió una luz de colores y de un hueco en la pared empezaron a salir dos payasos, con maquillajes realmente horribles y sangrientos uno era bastante alto e intimidante y empezaron a danzarnos en círculos mientras cantaban y reían, entre risas y gritos guturales, el monje nos hizo la señal para que pasaramos por el pasillo hacia el otro personaje, la habitación estaba iluminada por una vela y casi no se veía, pero cuando los ojos se acostumbraban se iban viendo una niña sobre una cama, ella estaba con la cabeza gacha y el cabello sobre su rostro, mientras mas íbamos entrando la niña hacia mas movimientos extraños, mientras el padre que estaba parado a su lado decía las palabras que conformaban un exorcismo, y de un momento a otro la chica se movió hasta nosotros y grito fuerte, muy fuerte y con diferentes tonos a la vez agudo y grueso, fue lo mas perturbador y entonces todos se asustaron y salimos corriendo tras del monje lo mas rápido que pudimos.
Había olvidado todo y el recorrido fue lo mejor para desestresarme puesto que gritar me liberaba, seguimos caminando y yo aun iba en mi puesto tras el monje, pasamos por un cementerio donde casi ni se veía por donde se iba a caminar, el monje que nos iba guiando se desvío un poco y yo lo seguí, seguí caminando hasta realmente no ver nada en absoluto y empecé a tener pánico, me había dado cuenta que estaba sola con el monje, y este chico podría tener total control sobre mi porque no veía ni donde estaba parada y el lo sabia de memoria, intente alejarme de el sonido de sus pasos pero al hacer el menor ruido de inseguridad empezó la lucha, el monje que media casi dos metros me tomo por la cintura y me aprisionó el estomago, estaba de espaldas a el asi que me tenia dominada, intente luchar, pero fue en vano y al momento de intentar gritar una mano me obstaculizo el sonido que salia de mi boca, estaba en pánico no sabía que hacer, intente golpearle el estomago pero mi forcejeo era inútil, era demasiado grande e inhumanamente fuerte, los pasos de las demás personas resonaban amortiguados desde lejos, me había conducido hacia un cuarto un túnel o un hueco, entre el forcejeo el intentaba decir algo pero yo no lo dejaba con mi lucha, hasta que me tuvo tendida en el suelo y me  dijo al oído con una voz tan gruesa que me dio escalofríos.
-Ahora ya no podrás escapar- dijo acariciándome el cabello, estaba sentadona horcajadas sobre mi.
-¿Que quieres de mi? No tengo dinero si es lo que buscas- dije bastante asustada.
-Los humanos siempre piensan que todo trata sobre dinero- dijo el chico, mi vista se había acostumbrado a la oscuridad y logre ver poco de sus facciones, cabello rubio casi blanco quizás, cara cuadrada, ojos un poco hundidos y pomulos  bien remarcados, quede pensando por un momento lo que había dicho "ustedes" "humanos".
-¿Que eres?- dije escupiendo las palabras mientras el me inspeccionaba el rostro en busca de algo, me miro por un momento y sonrió, su sonrisa era muy siniestra, nisiquiera había visto una así en el recorrido.
-Soy un ángel.- El chico me miro duramente y sin Simpatía, a continuación sentí como me liberaba de su peso y escuche unos golpes en la oscuridad mientras veía unas siluetas que se daban golpes, el monje "Angel " con un chico, con Gabriel, la pelea siguió unos minutos hasta que Gabriel se me acerco y me ayudó a ponerme de pie, yo me había acurrucado esperando que todo pasara, tenia que hablar con. El y esperaba obtener respuestas.
-¿Estas bien cielo?- dijo la voz de Gabriel en la obscuridad.
-¿Como sabias que estaba aquí?- Dije con un poco de miedo.
-Me di cuenta que te habías separado del grupo y sabia que no se trataba de nada bueno- bajo un poco la voz y dijo con los ojos perdidos en la nada- Ellos están viniendo, el es uno de los tantos que mandaran, tenemos que hablar.



Margaret

Editado: 10.10.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar